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OBITUARIO

La última medalla de Manolo

Muere Manuel Mena, un referente del deporte de la boccia y la lucha diaria por la superación personal en el Camf de Alcúescar

 

Músico Con la Camf Band, de vocalista. - Foto:CEDIDA

Oro En un campeonato en 1997, recibiendo una medalla. - Foto:CEDIDA

JOSE MARIA ORTIZ
18/12/2013

Cuentan que en el Camf de Alcuéscar ya echan de menos a una de las personas con más carisma y corazón de los que han conocido. Se les ha ido un deportista y, sobre todo, un buen tipo, una buena gente, un ejemplo, insisten.

Manuel Mena Iniesta, tetrapléjico desde los 18 años, ha fallecido de forma repentina. Y todos lo han sentido. Con 57 años, este campeón de boccia, pero sobre todo de la vida, llenaba todo de optimismo y de actividad desde el 1990, año en el que llegó. Este conquense de nacimiento y extremeño de adopción deja muchas cosas, entre otras, su ingente labor en el programa Supercapaces, de la Fundación Jóvenes y Deporte, en el que ha participado muy actividamente y ha sido una de las referencias.

Criado en Australia, la vida de Manuel Mena estuvo marcada por un desgraciado accidente acuático que le llevó a Alcuéscar y, desde el 1996, a competir en boccia, donde ha sido internacional español, con varios oros incluidos.

Un nuevo revés le impidió estar en las Paralimpiadas de Sidney, pero él ha seguido triunfando, año a año. En el último campeonato de España, este mismo año en Barakaldo, ha sido octavo. A su edad y con sus problemas físicos.

Pero Mena también era pintor. Pintaba con la boca y fue protagonista de distintas exposiciones. "Tengo una vida rica, hago deporte y no acaba todo en una silla de ruedas", dijo en una entrevista en este diario hace ya nueve años en Cáceres.

Músico

El deportista era todo actividad. Incluso, era vocalista en una banda de música, la Camf Band. "Era un excelente transmisor de algunos de los valores de esta vida a todos los alumnos que han participado en el proyecto Supercapaces, a los cuales demostraba con su manera de vivir que debemos exprimir todo lo bueno que llevamos dentro y no rendirnos nunca. Nos quedamos con su filosofía de vida, en la cual nos hacía ver que rendirse es lo fácil, pero también es el final y esa no es la única salida. Luchar es mucho más reconfortante". La definición de alguien muy cercano a él lo dice y lo explica realmente todo.

Su más preciado legado es su hijo, uno de los velocistas más destacados del panorama español en la especialidad de los 200 metros. Josué Mena Torrejón (22 de agosto de 1983, Sidney, Australia) lo sabe bien. Y, además, es su referente. No podía ser de otra manera.