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PRIMERA DIVISION LOS PARTIDOS ADELANTADOS DE LA JORNADA

Van Gaal, en la cuerda floja

 

Los jugadores del Barcelona, tras encajar el gol rayista. JORDI COTRINA -

ROBERTO MORALES MADRIDROBERTO MORALES MADRID 08/12/2002

RAYO VALLECANO: Etxeberría; Mario, Mainz, De Quintana, Graff; Julio Alvarez (Peragón, m.75), Azkoitia, Onopko, Michel; Bolic y Bolo (Mora, m.73).

BARCELONA: Bonano; Puyol, De Boer, Gabri, Navarro; Xavi, Cocu, Rochemback (Gerard, m.80), Riquelme; Saviola (Dani, m.65)y Kluivert.

GOL: 1-0, m.64: Azkoitia.

ARBITRO: Mejuto González (Comité Asturiano). Mostró cartulinas amarillas a Mainz y Bolo por el Rayo Vallecano, y a Rochemback, Gabri y Cocu por el Barcelona.

INCIDENCIAS: Fernando Vázquez dirigió al Rayo desde el palco.

El Rayo Vallecano resucitó ante el Barcelona con un fútbol directo para confirmar en su puesto al cuestionado Fernando Vázquez, y dejar en la cuerda floja al técnico holandés Louis Van Gaal, que puso toda la calidad sobre el terreno de juego pero tampoco le dio resultado.

Desde 1997 no gana el Bar§a en Vallecas, un terreno al que no se acopla su fútbol preciosista y donde mostró sus dos caras llevadas al extremo. La primera, la buena, liderada por Riquelme. La segunda, para olvidar, atropellado por un fútbol de casta.

Llegaban Fernando Vázquez y Louis Van Gaal en la cuerda floja. El rayista apostó por los suyos, la cantera, para salvarse. El holandés apostó por la calidad que tanto demanda la afición culé. Riquelme y Saviola acompañaron a Kluivert en un ataque de enjundia, y la habitual prueba del técnico holandés llegó en esta ocasión en el centro de la defensa, con la presencia de Gabri, y en la banda, donde Mendieta repitió presencia en el banquillo.

INICIO TREPIDANTE

Fue una primera parte de un fútbol trepidante, con llegadas de los dos equipos a las porterías por el desarrollo de un fútbol directo en el que en una figura se alzó por encima del resto, el argentino Juan Román Riquelme.

La pareja de mediocentros del Rayo, Onopko-Azkoitia, andaban perdidos por la movilidad por la que apostó Van Gaal para su equipo. Riquelme apareció por todos los lados, Saviola se dejaba caer y Xavi ayudaba a crear.

Comenzó a la heroica el Rayo Vallecano, con las ganas de sus futbolistas de dedicar un triunfo a su técnico que sufría desde el palco. Michel, bien tapado en banda por Puyol, tuvo la primera ocasión nada más arrancar el partido pero golpeó arriba.

Las ocasiones azulgranas comenzaron a sucederse cuando el Rayo perdió la fuerza inicial. Saviola, Kluivert y disparos de Riquelme desde todos los flancos pusieron a prueba a un acertado Etxeberría. Mientras el Rayo abusaba del balón aéreo en busca del remate de sus dos puntas, pero las oportunidades llegaron gracias a las internadas de Julio Alvarez.

Kluivert tuvo la oportunidad más clara de la primera parte en el minuto 34, cuando tras romper con velocidad la línea adelantada de la defensa rayista, y tras un preciso pase de Riquelme, no acertó a batir a Etxeberría.

En la reanudación, el Rayo retrasó líneas y desapareció Riquelme. Sin el argentino el fútbol del Barcelona varió. Entró en el juego que tanto domina el Rayo, el de la lucha por cada balón y la búsqueda de los dos delanteros de forma directa para aprovechar rechaces.

Precisamente de esta forma llegó el único tanto del partido. Bolo ganó por alto a Gabri, fuera de su posición, y Azkoitia llegando desde atrás y libre de marca, batió por bajo a Bonano. Estalló un estadio acostumbrado a la angustia.

Intentó reaccionar el Barcelona de forma impotente, con dos inocentes testarazos de Cocu y Gabri que no inquietaron a Etxeberría.