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Los retos de la economía digital

Los países más ricos acuerdan gravar a las firmas tecnológicas

El grupo de estados pacta que haya un tipo mínimo del tributo sobre el beneficio empresarial. El G-7 consensúa que se cobren impuestos aunque la actividad carezca de presencia física

 

Los ministros de Finanzas del G-7, preparándose, ayer, para la foto final tras la reunión en Chantilly. - REUTERS / PASCAL ROSSIGNOL

REDACCIÓN
19/07/2019

Paso tímido, pero importante. Los ministros de Finanzas de los países más ricos del mundo, el G-7, alcanzaron ayer un acuerdo sobre la puesta en marcha de una fiscalidad que grave las actividades digitales, aunque las empresas que las realicen no tengan presencia física en el país. El objetivo es evitar que se lleven los beneficios a paraísos fiscales.

«Es un gran paso para la puesta en marcha de una fiscalidad más justa y más eficaz», destacó en conferencia de prensa el ministro francés, Bruno Le Maire, que durante dos días ejerció de anfitrión en la reunión con sus colegas en la ciudad de Chantilly, al norte de París.

Le Maire, representante de uno de los países que más firmemente defendían este tipo de tributación, consideró que se trata de «un acuerdo ambicioso», ya que por primera vez se tienen en cuenta los desafíos de la economía digital. Francia ha puesto en marcha su propia tributación, lo que ha desatado las iras del presidente de EEUU, Donald Trump.

España también defiende este gravamen y, de hecho, la ministra de Economía en funciones y posible candidata a dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), Nadia Calviño, anunció que el Ejecutivo la aprobará, aunque prefería que se aplicara a nivel europeo.

En concreto, el compromiso del G-7 prevé el desarrollo de reglas internacionales para tasar nuevos modelos de negocios, en particular aquellos que generan valor sin tener presencia física, como ocurre con muchas empresas del sector digital.

Los ministros del G-7 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) también se pusieron de acuerdo en la necesidad de establecer un impuesto de sociedades mínimo. En este terreno, queda todavía pendiente el establecimiento de una horquilla de tipos mínimos.

El objetivo de todo esto, en palabras del ministro francés de Finanzas, es poner fin a la competencia desleal en el terreno fiscal y a la llamada «optimización fiscal». «No queremos una competencia fiscal agresiva», añadió Le Maire, que explicó que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a la que se ha encargado la negociación internacional, debe proponer una «arquitectura» para enero del 2020 de forma que se pueda tomar una decisión definitiva a finales de ese año.

Le Maire se felicitó por que el G-7 haya adoptado «un enfoque coordinado, multilateral y más constructivo», tras las amenazas de sanción lanzadas esta misma semana por la Administración estadounidense contra París por el impuesto que Francia ha creado para los gigantes de internet, casi todos estadounidenses.

El objetivo de esa llamada tasa GAFA (por Google, Apple, Facebook y Amazon), que Francia no logró generalizar a comienzos de año para el conjunto de la UE pese al apoyo firme de otros socios como España, es precisamente poner presión para que la comunidad internacional asiente una base fiscal común.

Pese a que EEUU se sintió directamente aludido, como lo evidencia el procedimiento de sanción abierto a Francia, Le Maire reiteró que ese impuesto nacional «no ataca a ningún país en particular» y que se retirará en cuanto haya otro a escala internacional que lo sustituya.

Los responsables de Finanzas también enviaron un mensaje de firmeza en dirección a Facebook y a su proyecto de crear una moneda, la libra, al manifestar de forma unánime «fuertes inquietudes» al respecto. A su juicio, la libra «plantea serios problemas» técnicos y políticos. En primer lugar porque la red social no ha presentado ninguna disposición para garantizar que cumplirá las reglas de lucha contra el blanqueo o contra la financiación del terrorismo, pero tampoco para la protección de datos o para salvaguardar a los ahorradores.