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CAMBIOS EN LA AUTOMOCION

Los vendedores desaconsejan ahora la compra de coches de motor diésel

Los vehículos de gasolina son más rentables, salvo que se recorran más de 30.000 kilómetros anuales. La

 

EDUARDO LOPEZ ALONSOEDUARDO LOPEZ ALONSO 09/08/2006

Los vendedores de automóviles desaconsejan la compra de coches diésel ahora salvo casos muy concretos. El auge de este tipo de vehículos de gasóleo entre los consumidores españoles ha hecho que el 69,1% de los turismos matriculados en el 2005 utilizasen motores diésel. En solo dos años, las ventas de automóviles alimentados con gasóleo han aumentado un 26%, con más de 1,1 millones de vehículos vendidos en el 2005.

La Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción (Faconauto) considera que si se hacen menos de 30.000 kilómetros al año no es rentable la compra de un automóvil de gasóleo. En concreto, un estudio encargado por esta patronal a MSI calcula que los costes de un coche de gasolina en cuatro años son casi 2.400 euros más bajos de media que los de un diésel similar y que el ahorro por consumo de carburante no compensa.

TEMA PSICOLOGICO "La decisión de compra de un automóvil de gasóleo es un tema más psicológico que real", opina el presidente de Faconauto, Antonio Romero-Haupold. "La gente se ha cegado con el asunto del combustible, sin darse cuenta de que los 10 céntimos de diferencia en el surtidor no son suficientes para justificar el sobreprecio. Ni en los coches más pequeños, ni en los de altas prestaciones el gasóleo es adecuado", explica.

El estudio calcula que además de las habituales diferencias en el precio de adquisición (una media de 1.600 euros) se registran diferencias en el mantenimiento. Así, apunta un sobregasto en el seguro de 220 euros, de 400 en la amortización a cuatro años y de 150 en el mantenimiento.

La compra de un vehículo diésel puede convenir en el caso de que se hagan muchos kilómetros (unos 30.000 al año) o que existan diferencias muy importantes de consumo con el equivalente de la marca. En el caso de algunos monovolúmenes grandes o todoterrenos, el similar de gasolina puede consumir hasta el doble de combustible.

Entre los coches más pequeños, los denominados del segmento A, la implantación de los motores de gasóleo es mínima (0,17%), lo mismo que en los vehículos más caros (0,12%). Para la patronal, los coches de gasolina, aunque consumen más, "son más amigables con el medio ambiente y precisan de un menor mantenimiento, así como de un menor número de piezas y más baratas".

"Es una incógnita saber qué impacto tendrán en el mercado medidas como el carnet por puntos, que tienden a fomentar una conducción más tranquila, los coches automáticos y los familiares", explica Romero-Haupold, que reconoce que los fabricantes mantienen una apuesta decidida por el desarrollo del motor de gasóleo.

Tampoco debe olvidarse que los vehículos de gasóleo tienen una vida útil sensiblemente más larga y que disfrutan de un precio de venta en el mercado de segunda mano más elevado.

En los cinco primeros meses del año el consumo de gasolinas ha caído el 4,2%, mientras que el de gasóleo ha crecido el 6,6%. El consumo de gasóleo cuadruplica al de gasolinas, en gran medida gracias al sector del transporte, cuyos profesionales son los principales defensores de las mecánicas de gasóleo.

PROFESIONALES Para los profesionales del transporte, el hecho de contar con un combustible algo más barato, gracias a los menores impuestos que lo gravan, resulta estratégico para su negocio. Ayer mismo, la patronal Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTV) solicitó con caracter urgente a la Administración una reducción de la fiscalidad que grava el gasóleo utilizado por los profesionales.

Para el CNTV, la situación actual de continuo incremento de los precios les deja en una situación cada vez más inestable, compromete el mantenimiento y amenaza la continuidad del servicio especial por carretera.

La patronal solicita que no se supriman los actuales incentivos que se arbitraron como medidas de apoyo ante las subidas constantes del precio del combustible, y subraya la necesidad de repercutir en las tarifas del transporte los incrementos constantes del precio del crudo.