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editorial

12-F, juicio al ‘procés’ catalán

 

El 12 de febrero. Al fin, el Tribunal Supremo (TS) anunció la fecha en la que empezará el juicio a los líderes políticos y sociales del ‘procés’, el proceso más importante desde la restauración de la democracia en España en 1978. El mismo día en que el TS anunció la fecha y la lista de los más de 500 testigos que comparecerán, Jordi Cuixart, Jordi Sànchez, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Joaquim Forn, Jordi Turull, Josep Rull, Dolors Bassa y Carme Forcadell fueron trasladados a las prisiones madrileñas de Soto del Real y de Alcalá Meco. Dada su condición de presos preventivos, estos acusados deberán preparar su defensa con los abogados en prisión. Los otros tres encausados --Carles Mundó, Santi Vila y Meritxell Borràs-- se encuentran en libertad.

Este hecho es tan solo uno de los múltiples aspectos polémicos de un juicio que marcará la política española y catalana. Tras una instrucción muy discutida y discutible por políticos y expertos en derecho en Cataluña, el resto de España y Europa, la demora del Tribunal Supremo en marcar la fecha del inicio del juicio ha tenido como consecuencia que los presos hayan sido trasladados a prisiones de Madrid (con el perjuicio que ello supone logísticamente para abogados y familiares) con mucha antelación. Resulta evidente que el TS se está esforzando en ser escrupulosamente garantista --su prestigio interno y externo y por extensión el de la democracia española están en juego--, pero los dimes y diretes alrededor de la fecha o su negativa a permitir observadores internacionales no han sido un buen principio: el tribunal ha dado la imagen de sentirse superado por la magnitud del caso y abrumado por las múltiples ramificaciones que puede tener el juicio tanto durante su desarrollo como después, con posibles recursos a instancias judiciales europeas.

La larga lista de testigos (desde Mariano Rajoy a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau) da fe de la transcendencia del juicio. A nivel personal de los encausados, la gravedad de los delitos y de las penas de prisión que acarrean es abrumadora. A nivel colectivo, lo que suceda en la Sala Segunda y el veredicto marcarán las relaciones futuras entre Cataluña y el resto de España. El juicio en sí certifica un enorme fracaso colectivo, la incapacidad de encauzar por medios políticos y en el marco constitucional un pleito, el del encaje de Cataluña en España, que es político, no legal.

 
 
2 Comentarios
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Por vistacorta 15:59 - 02.02.2019

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El llamado procés, creo personalmente que no empieza con buen pié. Que no se admitan la presencia de observadores juristas extranjeros, que no se permita discutir sobre la autodeterminación, que se justifique con que será televisado en directo, cundo por TV, solo puede dar un plano y nos las reacciones emocionales sobre las preguntas y respuestas de todos los presentes en la sala hace que salgan dudas sobre ello.

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Por jordi motlló 14:28 - 02.02.2019

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La pregunta es:¿será un juicio justo? La respuesta es: “evidentemente que no”. En el tema del procés la justicia ha brillado por su ausencia. Ha primado la catalanofóbia, la ausencia de democracia, el imperio del poder y la fuerza, la ausencia de la razón... y podríamos seguir. Este juicio, que empezará el próximo día 12, día de Santa Eulàlia, patrona de Barcelona y el día del “famoso espíritu del 12 de febrero”, ya empieza cojo. La parafernalia ejecutada en el traslado a Madrid de los presos políticos desde Catalunya hasta las cárceles españolas, la negación a estar presentes los observadores internacionales, la emisión del video de propaganda de la “unidad de España”... son gestos que dan a entender que hay algo que teme el aparato jurídico-político, algo que saben que va mal, que está mal y hay que taparlo. Y todo por no autorizar un referéndum, por querer abortar unas votaciones, por ejercer la violencia contra personas pacíficas que ejercían el mayor derecho democrático existente: votar! España quedará en evidencia delante del mundo, por mucho que lo quieran tapar personas, partidos, instituciones y estados. Alea jacta est.