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Editorial

Censura para construir

 

27/05/2018

En medio del intenso debate sobre cómo salir del atolladero político tras la demoledora sentencia del ‘caso Gürtel’ para el Gobierno del PP y para Mariano Rajoy, sería conveniente que todos tuvieran en cuenta que el espíritu y la finalidad de las mociones de censuras son, constitucionalmente, constructivas y en ningún caso instrumentales. En este sentido debería encuadrarse el cruce público de propuestas que han mantenido los socialistas de Pedro Sánchez y los ‘naranjas’ de Albert Rivera, que coinciden en la urgencia de cerrar la cenagosa etapa política de la corrupción. La grave crisis institucional recomienda convocar elecciones, pero no a cualquier precio. Los comicios anticipados deben obedecer a un acuerdo entre las formaciones que apoyen la moción de censura presentada por Sánchez, un pacto que no esté sujeto a las urgencias de ningún partido que se mueva al son que le marquen las encuestas.

En este sentido, es conveniente que Sánchez aclare qué pretende hacer en el caso de llegar a la presidencia del Gobierno y en qué plazo piensa convocar a los españoles a las urnas. Ya ha dado las primeras pistas: un giro social recuperando leyes vetadas por Rajoy o derogando algunas muy polémicas, como la ‘ley mordaza’.

La grave crisis institucional está rodeada de unas delicadas circunstancias para España. Una de ellas, pero no la única, la compleja situación en Cataluña, donde sigue sin haber gobierno y el artículo 155 de la Constitución permanece activo. En este escenario inseguro, es imprescindible evitar caer en la inestabilidad de un interminable pleito sobre nombres o fechas. La iniciativa le corresponde a Sánchez, por número de escaños en el Congreso, porque es el único que puede aspirar a sumar los 176 diputados necesarios y porque ya ha presentado la moción.

En estos días también habrán de asumir responsabilidades las formaciones independentistas, a pesar de que las primeras declaraciones de Quim Torra hayan sido para poner condiciones a su apoyo a una moción para derrocar a Rajoy. No parece de recibo someter ese respaldo a exigencias irrealizables que chocan con la separación de poderes. En todo caso, el ‘president’ y el independentismo tendrán que elegir entre -como afirma Torra- el «compromiso» de «echar» al líder del PP del Gobierno o exigir imposibles y dejar a Rajoy en la Moncloa. Porque de eso, si Rajoy sigue o no en la Moncloa, va esta moción.

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