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¡Arriba España... Y Guareña!

 

Pedro Miguel López en una foto de campaña. - Foto:CEDIDA

21/05/2003

La Falange resiste. "No somos el coco. No nos comemos a los niños por los pies". En una villa de Extremadura llamada Guareña, los falangistas se han convertido en una fuerza política sin concejales, pero con un peso específico demostrado. "Algún concejal socialista dice que si entra un falangista en el ayuntamiento será como tener allí una mosca cojonera".

El candidato a mosca cojonera se llama Pedro Miguel López Pérez, vive en Guareña, tiene 31 años, es licenciado en Sociología, trabaja como técnico de formación y en el congreso de refundación de Falange Española Auténtica, celebrado en noviembre del pasado año en Alicante, fue nombrado Coordinador Regional de Extremadura.

Guareña es la capital del falangismo extremeño. Un grupo de militantes mantiene viva la ideología joseantoniana. Desde el año 1987 presentan una candidatura al ayuntamiento. En 1987 obtuvieron 215 votos. En 1991 bajaron a 168. En el 95 no se presentaron. En 1999 volvieron a las urnas y con 256 sufragios se quedaron a 41 papeletas de obtener su primer concejal.

A LA CUARTA VA LA VENCIDA

Pedro Miguel López espera que a la cuarta vaya la vencida y confía en entrar por fin en el ayuntamiento. "Si nuestros votos fueran necesarios para gobernar, discutiríamos sobre programa, pero nada de descartar a la izquierda ni a la derecha. De hecho, las únicas relaciones políticas que mantenemos en Guareña es con Izquierda Unida y es por una cuestión de talante".

En Guareña gobierna el PSOE con una mayoría absoluta de nueve concejales. Los populares tienen tres ediles e IU, uno. En el pueblo viven cerca de 7.500 personas. Alrededor de 30 son falangistas: la mayoría, menores de 35 años y unos cuantos, mayores de 60. "No tenemos militantes de la generación intermedia, que no quieren saber nada de Falange porque les recuerda a Franco".

En Extremadura aún quedan núcleos de falangistas en Plasencia, Campanario, Aceuchal, Don Benito y Arroyo San Serván. Al menos, de falangistas del sector que lidera en Extremadura Pedro Miguel López. "En el congreso de 2001, se adoptaron unas propuestas contra la inmigración y a favor de la reunificación de un frente patriótico de extrema derecha que nos parecieron una nueva traición a José Antonio Primo de Rivera".

Un grupo de falangistas decidió que o bien levantaban de nuevo la bandera de la revolución o bien se iban a sus casas. "Refundamos el partido como Falange Auténtica con una tradición humanista y estamos en un proceso de reconstitución".

En Guareña, la candidatura falangista es la guinda de las elecciones municipales, pero el trabajo de Falange no se queda en la campaña, sino que editan un boletín informativo trimestral llamado Horizonte y organizan mítines y conferencias. "La gente ve que lo que dices es lo que haces y en Guareña se nos respeta".

En campaña electoral pegan sus carteles, reparten propaganda y papeletas y celebran un mitin el día 22 en el Real Cinema con la participación de su concejal en Hoyo de Pinares (Avila) desde 1991. "Primero fue teniente de alcalde con el PSOE y ahora es teniente de alcalde con el PP. Nosotros no somos oposición por sistema y si hay que pactar, se discute sobre un programa y se pacta".

Hay quien les propone que encabecen la candidatura del PP, pero ellos argumentan que no son de derechas. "Los ideales de José Antonio eran más socialistas que los de estos socialistas de ahora". En sus propuestas para Guareña destacan la elaboración de presupuestos participativos, dedicar el siete por ciento al desarrollo o apoyar la abolición de la deuda externa.

Opinan que no se debe hablar de inmigrantes legales e ilegales cuando todos tienen los mismos derechos como personas, tengan o no papeles. "El problema de la inmigración es que el sistema capitalista obliga a los ciudadanos a salir de su tierra".

¿Qué ha sido de aquellos falangistas brazo en alto y camisa azul? "El yugo y las flechas y la bandera rojinegra siguen siendo nuestros símbolos, pero la camisa azul y el saludo brazo en alto no tienen sentido y sólo los utilizamos en los actos íntimos. No renunciamos a la simbología de Falange a pesar de lo que pueda tener de lastre y manipulación histórica".