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El Gobierno de Rajoy conmina al expresidente a entregarse

El Ejecutivo confía en que el TC parará un posible intento de pleno fraudulento. «Procuraremos que no pueda entrar ni en el maletero de un coche», avisa Zoido

 

El ministro Zoido se reunió ayer con mandos policiales durante su visita a la sede de la Brigada Central de Estupefacientes, en su 50 aniversario. - EFE / MINISTERIO DE INTERIOR

GEMMA ROBLES / PILAR SANTOS
24/01/2018

El Gobierno mantiene su posición respecto a la investidura de Carles Puigdemont: insiste en que si quiere optar a una investidura, deberá presentarse en el Parlament, aún a riesgo de ser detenido previamente y dependiendo después de que el Tribunal Supremo le conceda permiso para poder estar presencialmente ante los diputados catalanes. Si no, tendrá que tirar la toalla o arriesgarse a someterse a la estrategia jurídica que ya tiene el equipo de Mariano Rajoy diseñada por si lo intenta por vía telemática o por delegación a otro parlamentario. No se cederá, avisan, como pretende el flamante presidente del Parlament, Roger Torrent, quien en breve recibirá respuesta a la carta que envió a Rajoy, aunque no está previsto que se acepte la reunión que solicitó, según aclaró anoche el que será nuevo jefe de Gabinete del presidente, José Luis Ayllón.

Lo primero, según relató ayer el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, es evitar que Puigdemont pueda llegar de incógnito. «Vamos a procurar que no pueda cruzar la frontera en helicóptero, en barco, o en el maletero de un coche», apuntó en Antena 3. «Nos esforzamos para que eso no pueda ocurrir, estamos sin duda muy preocupados», añadió el responsable de la seguridad en España, asegurando que los suyos están trabajando de forma «muy intensa mañana, tarde y noche» para cubrir la frontera «dentro y fuera».

En este contexto, Zoido consideró que el expresident está «instalado en una conducta de irresponsabilidad que está llegando a límites insospechados» y destacó que la única opción que tiene para poder ser investido es regresar y entregarse. Por su lado, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, hizo una valoración más política sentenciando que Puigdemont no repetirá en el cargo y que no puede pedir un «trato privilegiado» a la justicia. «No es el futuro de Cataluña, es el pasado».

«El señor Puigdemont se ha instalado en el espectáculo y tiene quizá más de artista mediático que de un político que tenga algo que ofrecer a Cataluña. Creo que el proyecto político de Puigdemont es Puigdemont. Y creo que Cataluña merece un proyecto político que le dé estabilidad y serenidad», apostilló. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que tachó de «botarate de reconocido prestigio internacional» al expresidente.

FRENAR LA INVESTIDURA / En cuanto a los planes jurídicos que se han preparado en la Moncloa para intentar frenar una investidura telemática o por delegación, el Gobierno insiste en que recurrirá de forma inmediata en cuanto la Mesa aclare si se dispone a permitir un intento de investidura que se considere «ilegal» o se opta por conceder el voto delegado a los «huidos».

Si ese escenario no se da y llega el día de la investidura y es ahí donde se propone un intento a distancia, el Ejecutivo iniciará los trámites mientras se produce el Pleno para culminar con la presentación de un recurso en el Constitucional que paralice o suspenda dicha sesión.

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