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La nueva legislatura

Sánchez decide llevar a Barcelona la negociación

El PSOE y ERC acercan sus posiciones y acuerdan reunirse el martes en la capital catalana. El presidente en funciones defiende el «pacto entre diferentes» y descarta repetir las elecciones

 

Pablo Casado, durante el aniversario de la Constitución. - JOSÉ LUIS ROCA

Pedro Sánchez saluda a Meritxell Batet y Pilar Llop. - JOSÉ LUIS ROCA

JUAN RUIZ SIERRA epextremadura@elperiodico.com MADRID
07/12/2019

Pedro Sánchez tiene fama de indescifrable. Adivinar su estado anímico resulta muy difícil, porque su rostro, a duras y maduras, apenas cambia. Sus colaboradores lo reconocen. Cuando se les pregunta cómo está el presidente, suelen contestar: «No te sabría decir, porque no lo muestra». Sin embargo, ayer, durante el 41º aniversario de la Constitución, a escasos días de una trascendental reunión con ERC y de que el Rey le llame a consultas para nombrarlo candidato, el líder socialista se mostró muy sonriente. «Ilusionado», dijo él mismo en conversación informal.

Las piezas de la investidura, que tras el pacto para un gobierno de coalición con Pablo Iglesias pasan por el apoyo del PNV y los minoritarios no independentistas, así como por la abstención de los republicanos, empiezan a encajar. El aval del partido de Oriol Junqueras es la parte más complicada de esta ecuación, pero en el entorno del presidente en funciones empiezan a verlo cerca, muy cerca. Aun así, tampoco quieren que se les note mucho. Las palabras de Sánchez el pasado miércoles desde Londres, en las que vino a dar por hecha su reelección, molestaron a los republicanos, y en el PSOE no quieren que todo se frustre por exhibir sin matices su optimismo.

Así que su líder se limitó a sonreír, a descartar la repetición de los comicios -«no va a haber terceras elecciones», dijo- y a confirmar que la tercera cita con los negociadores de ERC, el próximo martes, se celebrará en Barcelona. El lugar elegido tiene una enorme relevancia. Los republicanos llevan más de una semana señalado en privado que sería un gesto de calado que las conversaciones se trasladasen a la capital catalana, a poder ser al Parlament, y el hecho de que los socialistas hayan accedido a esta petición implica que el entendimiento va por buen camino. Según los de Junqueras, el cambio de escenario negociador supone una «pequeña victoria». Ninguna de las dos partes, en cualquier caso, asegura que el pacto vaya a sellarse allí.

TODAVÍA SIN FECHA / Sánchez evitó entrar en el contenido de las conversaciones, que pasa por encontrar un «instrumento» para abordar la crisis en Cataluña, pero sí dejó claro que sus negociadores trasladarán una nueva propuesta a ERC, que esta será «constitucional» y, si llega a buen puerto, se hará «pública». A partir de aquí, pese al optimismo, nadie se atreve a poner fecha a la investidura. Los socialistas todavía ven posible que el debate se celebre en la tercera semana de diciembre, como siempre han defendido, pero asumen que los de Junqueras tienen menos prisa y que todo puede retrasarse. En principio, hasta enero, pero en la Moncloa tampoco se descarta que el pleno tenga lugar entre Navidad y Fin de Año.

«Importa el qué y el cómo; el cuándo no tanto», dijo Sánchez, que poco antes, en su intervención ante las cámaras, había defendido un «pacto entre diferentes», con la Constitución como guía, porque la ley fundamental, dijo, cuenta con las herramientas necesarias para solucionar la «crisis política» en Cataluña. En este sentido, dijo después, ya más relajado, que esperaba que esta legislatura sirviera para «encauzar la situación» en la comunidad autónoma. «Debemos empeñarnos», insistió.

Por el momento, el «nivel de colaboración y entendimiento» con Podemos, dijo Sánchez, es «ilusionante». La estructura del Ejecutivo ya está cerrada: los morados tendrán una vicepresidencia, que ocupará Iglesias, y tres o cuatro ministerios. «Hay que reconocer la responsabilidad de Pablo [Iglesias] para asumir contradicciones y gobernar», resaltó el líder socialista, que ha dejado atrás su tono en la pasada campaña, hace menos de un mes, cuando calificaba la coalición de «inviable» y afirmaba que ni él ni «el 95% de los ciudadanos dormirían tranquilos» con Podemos en la Moncloa. Ahora, en cambio, dice: «He sabido interpretar lo que han dicho los españoles en las elecciones».

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