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JUICIO AL 'PROCÉS'

El Supremo, el tribunal de los grandes juicios

La sala donde se enjuiciará el 'procés' fue el escenario del recurso contra la sentencia del 23-F, los GAL o el 'caso Filesa'

 

Imágenes de la sala de plenos, vacía, donde se celebrará el juicio del 1-O, a partir del 12 de febrero, en el Tribunal Supremo. - ACN

MIRIAM RUIZ CASTRO
11/02/2019

Generales, ministros y terroristas. El Salón de Plenos del Tribunal Supremo, engalanado como sala de vistas, ha albergado algunos de los episodios más importantes del devenir judicial de los últimos dos siglos en España. Y en ese mismo escenario está a punto de escribirse uno más: el juicio a los líderes del 'procés' por rebelión, sedición, malversación y desobediencia.

EL 23-F

No será la primera vez que defensas y acusaciones traten de convencer a sus señorías sobre si hubo delito de rebelión. Fue hace 36 años, en esa misma sala, durante la vista de los recursos contra la sentencia del intento de golpe de Estado del 23-F. El atenuante que alegaban los encausados entonces era la necesidad de "mantener la unidad de España" y que Antonio Tejero irrumpió en el Congreso como protector del Estado de derecho. "Los móviles patrióticos hay que mirarlos con lupa", respondió el fiscal general del Estado, una figura que intervenía ante el Supremo por primera vez desde 1935.

La vista de la causa se celebró en un tribunal militar apenas un año después del "¡quieto todo el mundo!" que filmaron las cámaras de TVE. Fue la más larga del derecho penal castrense: duró tres meses, contó con 40 observadores, más de 60 periodistas y largas filas de público que solo quedaron plasmados en los bocetos de los dibujantes. Entonces era impensable una cobertura como la que habrá en el juicio que empezará este martes. Será la primera vez que se retransmita en directo en la web del Poder Judicial.

'CASO FILESA'

14 años después. Mismo escenario, distinta trama. En 1997, el Supremo consideró probada la financiación ilegal del PSOE, que había gobernado todos esos años. Con Filesa se habían financiado campañas electorales y el caso llegó a tener hasta 50 imputados, pero solo 12 ocuparon el banquillo de la Sala de Plenos. Allí declararon dos testigos singulares: el expresidente del Gobierno Felipe González y su vicepresidente, Alfonso Guerra. Las cámaras solo pudieron entrar unos momentos antes de que comenzara una sesión en la que cada interrogatorio acababa con un "no tengo constancia".

Con ese año acabaron también las sesiones de otro juicio histórico a pocos kilómetros. Después de una fuga de película, el fiscal se lamentó de no haber podido bloquear el botín que el exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán, se llevó de los fondos reservados del Estado. Era Alejandro Luzón, hoy al frente de la Fiscalía Anticorrupción.

'CASO GAL'

Apenas hubo que esperar unos meses para volver a ver desfilar por el Supremo a exdirigentes socialistas. Parte de la cúpula de Interior, incluido el exministro del Interior José Barrionuevo, acabó entre rejas por el secuestro de Segundo Marey, a quien los GAL confundieron con un etarra. La guerra sucia contra ETA dejó una imagen para la historia: pese a que el juicio se blindó de cámaras, un fotógrafo logró captar a Felipe González saliendo del tribunal tras declarar como testigo.

CONSULTA DEL 9-N

El último juicio que ha albergado el Supremo también ha tenido Catalunya como telón de fondo: el del portavoz del PDECat en el Congreso, Francesc Homs, por "impulsar" la consulta alternativa del 9-N y desobedecer al Tribunal Constitucional. Antes de entrar a declarar, Homs se abrazó con el expresident Artur Mas, que arropó al diputado junto a los manifestantes soberanistas que llegaron en buses fletados por Òmnium y la ANC. Un preámbulo de lo que se vivirá esta semana cuando la Sala de Plenos del Supremo vuelva a albergar otro juicio para la historia.

Y FUERA DEL SUPREMO...

En el 2008, una nube de 'flashes' se agolpó a las puertas de la Audiencia Nacional para el juicio por los atentados del 11-M. Unas 650 personas, muchos de ellos ciudadanos anónimos, fueron a la apertura del juicio. Más de 200 policías rodearon el edificio y la vista se retransmitió en un circuito cerrado de televisión para que las víctimas pudieran seguirlo.

Pero hubo un juicio que batió el récord de expectación mediática, el del 'caso Nóos', que sentó en el banquillo a una infanta y envió a prisión a su marido. La rampa de acceso al juzgado de Palma, tantas veces retratada, fue sustituida por el polígono a las afueras donde se celebró la vista. A los periodistas se les prohibió introducir teléfonos y grabadoras, pero la señal de la televisión de Cristina de Borbón declarando se coló en todas las casas.

Otra declaración histórica y seguida en riguroso directo fue la de Mariano Rajoy en la Audiencia Nacional. Fue el primer presidente del Gobierno en activo citado como testigo. Y esa sentencia, la de la primera época de la trama 'Gürtel', acabó con una moción de censura que, también por primera vez, tumbó al Ejecutivo.

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