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Seguridad vial // El impacto de una medida prevista por interior

5.200 km de vías de Extremadura se verían afectados por la reducción de velocidad

Eso cambiaría el máximo genérico de 3.263 km de la provincia de Badajoz y 1.944 de la de Cáceres. El Gobierno quiere que desde el 2019 el límite en todas las carreteras convencionales sea de 90 km/h

 

Señal de limitación de 100 km/h colocada en un tramo de una carretera nacional. - J. GARCÍA

REDACCIÓN
19/11/2018

La Dirección General de Tráfico (DGT) quiere que a partir del año próximo la velocidad máxima en las carreteras convencionales que actualmente están reguladas con un límite de cien kilómetros por hora pase a ser de noventa. Así consta en el borrador del real decreto por el que se modifica el artículo 40 del Reglamento General de Circulación, al que ha tenido acceso Europa Press. La idea es que la norma entre en vigor el día 2 de enero, si bien fuentes de la DGT han matizado que la fecha final para que esta medida comience a ser efectiva dependerá de la tramitación parlamentaria del real decreto.

De acuerdo a las estimaciones de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), de los 9.208 kilómetros de carreteras de la región que son competencia tanto del Estado como de la Junta y de las diputaciones provinciales, se verían afectados por esta medida más de la mitad, unos 5.200 en total. De ellos, 3.263 en la provincia de Badajoz y 1.944 en la de Cáceres. Se trata de vías en las que la velocidad máxima genérica es actualmente de 100 km/h, si bien en muchos de sus tramos puede existir ya una limitación específica por cualquier circunstancia (por una sucesión de curvas, una travesía o la existencia de intersecciones, entre otros motivos).

El resto de la red viaria extremeña se distribuye entre autovías, carreteras multicarril, y vías de una sola calzada en las que la velocidad tope a la que se puede circular es ya de 90 km/h.

El texto en el que trabaja el Ejecutivo introduciría un cuadro que simplifica los límites genéricos para las vías y para los vehículos, clasificando a los mismos en tres bloques, «lejos de la prolija casuística que existía antes», según indica el documento. Así, turismos y motocicletas podrían circular a un máximo de 90 km/h por los itinerarios convencionales, camiones y furgonetas a 80 km/h, y el resto de vehículos, incluidos autobuses, también a 80 km/h. En el documento, todavía sometido a modificaciones, se explica que esta disminución en turismos y motocicletas se debe a que estos dos colectivos son en los que se ha centrado la accidentalidad en los últimos años.

No obstante, se establece una excepción: en aquellas carreteras convencionales con separación física de los dos sentidos de circulación, el titular de la vía podrá fijar un límite máximo de 100 km/h para turismos y motocicletas.

El principal motivo que se arguye desde Tráfico para implantar esta medida es el del aumento de la siniestralidad vial, que en los últimos años ha dibujado una curva ascendente después de un importante periodo de descensos consecutivos y notables.

«Bajar la velocidad implica siempre una reducción en el número de víctimas», sostiene Pedro Ignacio Martínez, jefe provincial de Tráfico de Badajoz, quien recuerda que, «a menor velocidad, la gravedad de las lesiones, al menos en términos generales, es inferior. Es algo evidente». Y el objetivo, puntualiza, es no quedarse únicamente en el recorte del máximo genérico en lo que atañe a estos trayectos convencionales, sino que, «en función del tipo de vía» de que se trate, «se pretende bajarla todavía más, a ochenta o setenta donde corresponda».

METRO Y MEDIO DE ARCÉN / Hasta ahora, la velocidad máxima de las vías convencionales con un solo carril para cada sentido de la circulación ha venido condicionada por la anchura del arcén: si era de al menos 1,5 metros, se podía circular hasta cien kilómetros por hora; en caso contrario, a noventa. «Esto es algo que no podemos explicar solventemente a las autoridades comunitarias, que no entienden por qué es así. Para ellos la velocidad es de noventa en todas», remarca, a la vez que recalca que en Francia, incluso, se ha decidido ir un paso más allá: desde el pasado julio ha rebajado de 90 km/h a 80 km/h la velocidad en las carreteras nacionales y regionales de doble sentido sin separador central.

El jefe provincial de Tráfico de Badajoz reconoce que, a la hora de aplicar esta medida en España, el principal problema que va a existir es que «el conductor no baja la velocidad cuando la señal que le dice que lo haga no es creíble para él, subjetivamente. ‘Cómo va a poner aquí a 50 kilómetros por hora si hay dos carriles en cada sentido, visibilidad absoluta… esto no me lo creo’, y van a ochenta o a cien».

Por este motivo, prevé cambiar el hábito de circular de un máximo de cien a otro de noventa «va a ser bastante complicado por cultura y por credibilidad. La campaña que habrá que hacer va a ser muy concienzuda, continua, y apoyada por un control para hacer cumplir esa limitación. Si no, no hay nada que hacer».

Por otro lado, la bajada de la velocidad implicará reseñalizar las vías, bien sustituyendo los postes metálicos por otros, bien poniendo en ellos «una pegatina con caracteres de visibilidad y de reflectancia que sean los adecuados», precisa, aunque, añade, decidir «eso ya no depende de nosotros. La DGT puede aconsejar, sugerir, pero aquí es el titular de la vía el que tiene esta responsabilidad».

Para Rubén Sánchez Merino, vicepresidente de DYA Extremadura, «la limitación en las vías secundarias es una medida que debería haberse tomado anteriormente, pero ya se sabe cómo son estas medidas de impopulares». A su juicio, «va a suponer una disminución importante en el número de fallecidos, que no ha parado de crecer en los últimos años», ya que «la mayor parte de los accidentes de tráfico se producen en este tipo de vías». No obstante, subraya que esta no es una cuestión tanto de limitaciones rigurosas como de «aplicar el sentido común» a la hora de conducir. «Muchas veces aunque tengamos una limitación de 120 km/h las circunstancias de la vía te dicen que tienes que ir a ochenta o noventa», asevera.

Igualmente, considera que de imponerse esta limitación debe ir acompañada también de otro tipo de medidas que faciliten la disminución de la siniestralidad vial, como ayudas a la renovación del parque móvil, cada vez más obsoleto, «más inversión en el mantenimiento de carreteras y, sobre todo, campañas específicas para evitar las distracciones, que nosotros creemos que es uno de los puntos más negros que tenemos ahora mismo».

Para Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), la reducción generalizada a 90 km/h es «un disparate». En primer lugar, argumenta, porque «es innecesaria». En su opinión, si el titular de una vía, sea el Ministerio de Fomento, una comunidad autónoma o una diputación, considera que en uno de sus tramos la limitación a cien no es la adecuada, no hace falta modificar la restricción en todo el trazado, sino solo en la parte que resulte problemática. «Para eso están los límites específicos. Hay que estudiar cada tramo en función de muchos parámetros: estado de conservación, intensidad del tráfico, de si es una vía con accesos, de si tiene travesías...», puntualiza. La iniciativa que quiere poner en marcha el Ministerio del Interior, concluye, no se aplica para «mejorar la seguridad vial de los ciudadanos sino para facilitar el trabajo de la Administración». Esto «va a hacer que muchas veces los límites de velocidad no sean creíbles y no se respeten. Lo que sí va a haber es un aumento de las multas», pronostica.

El segundo motivo en el que se apoya Mario Arnaldo para oponerse a este cambio es que «no es cierto» que el exceso de velocidad sea una de las principales causas de accidentalidad en las carreteras de una sola calzada. En este sentido, asegura que con datos del Ministerio de Fomento, entre 2014 y 2017 la media de «velocidad real» a la que se circuló por la red de vías convencionales del Estado bajó de 80,06 a 72,93 km/h, y a pesar de ello los accidentes repuntaron, «así que habrá que ver otras causas, porque no es verdad la ecuación ‘menos velocidad, menos accidentes’». En este punto, menciona como un elemento que está teniendo especial incidencia el del estado de las infraestructuras viales, tras el recorte que se ha producido en la inversión destinada a su mantenimiento por parte de «todas las administraciones».

El presidente de AEA cita además un estudio financiado por la propia DGT sobre las colisiones frontales en vías interurbanas de doble sentido registradas en España del 2007 al 2012 en el que, destaca, este factor aparecía solo como el causante del 1,9% de los siniestros. «A Tráfico le interesa mucho confundir velocidad inadecuada con exceso de velocidad. Que no es lo mismo. Velocidad inadecuada es circular en una autovía por la noche con la luz de cruce a cien por hora, o cuando está lloviendo. Pero eso no es exceso de velocidad y no van a saltar los radares».

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3 Comentarios
03

Por Badajoz23 19:40 - 19.11.2018

Sanchez el amigo de terroristas y separatistas, presidente en funciones por amigos del chavismo por una moción de censura, mientiendo de que iba a ir a elecciones y con titulo falso. Subió el gasoil como nunca en la historia, la luz, el agua,el gas y los impuestos a autonomos, sube el salario base sin bajar el coste de contratacion a las empresas, quita el impuesto solar pero da a las empresas de energia el monopolio para cobrar por las instalaciones que es lo mismo que antes, porque la gente no se va a fabricar paneles solares, el si que tiene dinero pero los pobres lo dudo, echa a los guardias civiles, controla las televisiones y algunos periodicos, ahora esto de la velocidad que extremadura es la reina de carreteras secundarias, esa que no tiene ave ni autovias. PEDRO SANCHEZ SE PARECE MAS A FRANCO de lo que imagina claro por eso lo ha hecho ahora tan Famoso no me explicaba su afan de franco y franco

02

Por Edmundo Alrevés 13:29 - 19.11.2018

Lo mejor es prohibir circular en coche. Se contaminaría menos, se ahorra y no habría accidentes. (Por dar ideas a nuestros magníficos políticos).

01

Por cantero 12:40 - 19.11.2018

afan recaudatorio y no querer arreglar las carreteras estan detras de todo esto. Vergüenza de políticos.