La agresión verbal y la exclusión social son los más significativos comportamientos conflictivos entre alumnos de Extremadura, una percepción que tienen tanto los propios chicos como los profesores, según un estudio sobre convivencia escolar realizado en centros de Educación Secundaria de la región.

Según la agencia Europa Press, este estudio muestra que Extremadura no se encuentra una situación "ni difícil ni compleja", pero "sí preocupante" en cuanto a que hay manifestaciones de comportamientos que aunque "no son graves", señala, "no se deben admitir ni obviar" en el aula, ha señalado la coordinadora del Grupo de Investigación e Innovación (GRIE) que ha realizado el estudio, Isabel Cuadrado.

La consejera de Educación de la Junta de Extremadura, Eva María Pérez, e Isabel Cuadrado explican que se han seleccionado 24 centros extremeños y se ha encuestado a un total de 2.094 alumnos, el 4 por ciento del total, y a 400 profesores. Además, Cuadrado detalla que los resultados se repite en el año 2009 añadiendo comportamientos como la violencia a través de Internet y el teléfono móvil.

La coordinadora del GRIE destaca que al comparar los datos del estudio realizado de 2005 a 2007 con un informe realizado por el Defensor del Pueblo, a nivel nacional y publicado en el año 2000, se concluye que la incidencia de comportamientos conflictivos en Extremadura está en "un nivel más bajo" respecto a los datos nacionales.

Cuadrado subraya que para realizar este trabajo sobre la convivencia escolar en Extremadura se han utilizado las mismas herramientas que en el informe del Defensor del Pueblo y tomando como referencia todas las manifestaciones desde el punto de vista de los testigos, las víctimas y los agresores.

Por ello, desde la perspectiva de los testigos, la agresión verbal, tales como insultos o poner motes, es la forma de conflicto entre alumnos que más se dan en los centros extremeños, seguida de la exclusión social, "mezclado también con alguna agresión física indirecta", como robar cosas, y una indirecta, consistente en pegar a un compañero. Mientras, el acoso sexual es la manifestación menos frecuente.

Perpectiva de la víctima

Desde el punto de vista de la víctima, la incidencia varía según el tipo de maltrato, que es "mayor" en el caso de insultar o poner motes y "muy baja" en cuanto a agresión directa o indirecta y agresión sexual. Destaca además el estudio que alrededor del 79 por ciento de alumnado "no ha sentido miedo nunca" y en torno a un 1 por ciento ha sentido miedo en tres o cuatro ocasiones.

Al mismo tiempo es "imperceptible" el porcentaje de alumnado que siente miedo todos los días y el principal temor por "no saber hacer los trabajos de clase y las notas".

Finalmente, de la información obtenida de los alumnos agresores, se desprende que el porcentaje de maltrato "ocasional, a veces", es de aproximadamente de un "10 por ciento", mientras que el porcentaje de manifestaciones con "una alta frecuencia", lo que se denomina "acoso", se aproxima al 3 por ciento. Los abusos verbales y las conductas de exclusión social son las manifestaciones más frecuentas según los agresores.

Isabel Cuadrado explica que "más de la mitad de los alumnos no hacen absolutamente nada" cuando ver algún tipo de conducta agresiva a un compañero. No obstante, los alumnos tienden a ayudar a la víctima cuando se trata de un amigo.

Por otro lado, del informe se desprende que los chicos suelen acudir a los amigos cuando sufren algún tipo de agresión y mientras las chicas acuden a los profesores y a sus familias.

Los profesores

En cuanto a las percepciones del profesor, estos señalan que lo que más les preocupa son los problemas del aprendizaje del alumnado, seguido de la falta de participación familiar y la falta de recursos para la enseñanza, y, en cuarto lugar, los conflictos y agresiones entre alumnos, que a su juicio tiene como causa más importante la falta de disciplina del alumnado, sus "malas maneras" y abusos.

También en opinión del profesorado, estas conductas derivan de problemas familiares y consideran que la personalidad del alumno, caracterizada por aspectos como la falta de autoestima, influye en este tipo de comportamientos.

Ante un conflicto escolar, los profesores actúan hablando con el alumno en privado o con la clase en su conjunto cuando se trata de conflictos más habituales, agresiones verbales o exclusión, mientras que cuando son casos de agresiones físicas dan cuenta de lo sucedido a la dirección del centro, al departamento de orientación o a los juzgados.

Isabel Cuadrado matiza que los profesores son partidarios de actividades que fomenten la convivencia escolar y, para ello, la tercera parte del estudio propone una serie de actividades a través de materiales digitales.

Por su parte, la consejera de Educación aclara que este estudio se ha realizado en el tiempo que se han diseñado medidas y actuaciones con agentes de la comunidad extremeña para favorecer el compromiso social y la convivencia en Extremadura. Por ello, el segundo estudio el segundo estudio se podrá contrastar si estos aspectos han mejorado en las aulas.

Eva Pérez apostilla que el conflicto es "inherente al ser humano" de manera que pueden resolverse de forma positiva o negativa, y apunta que el conflicto "en la escuela porque existe en la sociedad", de forma que "no es un fenómeno que surge espontáneamente" en las aulas.