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LOS LOGROS DEL POTENTE ORDENADOR UBICADO EN TRUJILLO

El 'supersalvavidas' de la ciencia

El supercomputador Lusitania ha participado en un treintena de proyectos desde 2009. Su capacidad ha permitido demostrar que la radiación del microondas no es nociva para la salud y se investiga la opción de crear fármacos contra el cáncer o el sida

 

El superordenador Tres grandes máquinas forman el Lusitania, instalado en Trujillo desde 2009. - Foto:EL PERIODICO

G. M.
01/10/2012

Es el aliado perfecto para los investigadores extremeños. El que los hace desarrollar sus mejores proyectos y el que da proyección internacional a sus resultados. Así lo vendieron cuando el supercomputador Lusitania cuando llegó a Extremadura hace más de dos años y medio y así lo demuestran los investigadores extremeños y extranjeros que desde entonces han desarrollado más de una treintena de proyectos científicos gracias a su capacidad.

Los últimos en obtener resultados a través de los potentes cálculos que puede realizar esta virtuosa máquina --solo necesita un segundo para obtener información de 500 millones de personas--, fabricada por Hewlett-Packard y gestionada por el Centro Extremeño de Investigación, Innovación Tecnológica y Supercomputación de Trujillo, es un equipo austro-extremeño de investigadores que tenían entre uno de sus objetivos descubrir si la radiación del microondas es nociva para la salud. Y no, parece que no lo es.

Los científicos de dos universidades austriacas --Karl-Franzens de Graz y la universidad Médica de Graz-- y de la extremeña han podido averiguar, gracias a la capacidad de cálculo del supercomputador, que tales radiaciones no contribuyen a la alteración de las proteínas, al menos durante el proceso de digestión enzimática y, por tanto, "por esa vía no son nocivas para la salud humana". La misión del Lusitania en este proyecto ha sido modelar las estructuras de las proteínas implicadas bajo la influencia de campos eléctricos de diferente intensidad.

Pero no es la única misión en la que se ha empleado esta máquina que costó a la anterior Consejería de Comercio, Industria e Innovación 7,7 millones de euros. Desde el 2009, el superordenador extremeño ha participado en más de una treintena de proyectos entre los que destacan aquellos relacionados con los modelos climáticos, la secuenciación genética o el efecto de la radioterapia en estudios oncológicos, precisa Computaex, la fundación que gestiona el Lusitania. Es precisamente el campo biomédico el que más rédito está obteniendo últimamente.

Grupos de la Uex

El departamento de Química Orgánica e Inorgánica de la Uex, a través del grupo Quorex, es asiduo a sus capacidades con varias líneas de trabajo en marcha. "Esta herramienta nos abre más posibilidades de trabajo, es un sistema muy bueno y robusto que nos permite hacer cosas aquí que antes eran imposibles, obtener resultados de más calidad, más precisos y a un nivel más alto" con el que los científicos pueden acceder a publicaciones de prestigio, explica Pedro Cintas, coordinador del grupo Quorex de la Uex. Antes de la llegada de Lusitania a Extremadura tenían que acudir al centro de supercomputación de Cataluña, que alquila por horas sus instalaciones.

El último trabajo que realiza con el supercomputador el equipo de Cintas se basa en modelizar estructuras a fin de predecir, en función de la disposición tridimensional de las mismas, su grado de actividad biológica y su comportamiento ante una reacción química. Es un primer paso para poder llegar a obtener medicinas que ataquen enfermedades como el cáncer, el sida o la diabetes.

"Estas simulaciones son muy interesantes para lanzar una molécula bioactiva que pueda llegar a convertirse en un fármaco contra importantes enfermedades", explica Cintas. En términos prácticos, "para tratar por ejemplo la malaria, si conozco la estructura del receptor de la enfermedad puedo predecir nuevas moléculas que encajen bien con ese receptor, es como crear una llave para una cerradura concreta, y saber cómo se va a comportar y si el enlace es el suficientemente bueno, si es la mejor llave que entra en la cerradura, para empezar a preparar un ensayo contra esa enfermedad". El grupo, en colaboración de con la Universidad de Oxford, investiga en esta línea con la aplicación de iminoazúcares. Además, en otro de sus últimos trabajos ha desvelado, usando la computación, los mecanismos que podrían haber dado lugar a la formación de los primeros fragmentos de azúcar en el Universo a partir de moléculas sencillas en ausencia de vida. Trabajos que han sido recientemente publicados en prestigiosas revistas internacionales, lo que da más valor a su labor.

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