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INQUIETUD ENTRE LOS PRODUCTORES DE LA REGIÓN

La encrucijada del tabaco

Las limitaciones de la PAC amenazan el futuro de un sector del que viven tres comarcas y miles de familias. La Junta ha pedido que se mantenga como «región específica» pero reconoce que el encaje es complicado

 

Trabajadores recogen tabaco, en una explotación de Barquilla de Pinares, esta semana - SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

Varios productores, en el polígono industrial de Talayuela, esta semana. - SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

R. CANTERO
21/11/2020

La entrada a Talayuela desde la carretera que le une con Navalmoral de la Mata es una recta interminable flanqueada por muchas naves de maquinaria agrícola, talleres o fitosanitarios. Al otro lado del pueblo, el cartel de ‘Talayuela, capital del tabaco’ recibe al visitante a escasos metros de las instalaciones de Cetarsa, tras otro puñado de naves de agrupaciones de productores y empresas auxiliares vinculadas al cultivo de tabaco. El corazón del pueblo late al ritmo de este sector agrícola del que dependen buena parte de sus habitantes y alrededor de cien mil personas en todo el entorno de las comarcas de Campo Arañuelo, La Vera y, en menor medida, el Alagón. Las tres zonas comparten ahora también el miedo a que ese corazón pueda dejar de latir. Lo dan por hecho si la merma que arrastran desde hace una década en las ayudas a la actividad se consuma a mediados de 2021 con un nuevo recorte al tabaco en la Política Agraria Comunitaria (PAC).

«Voy a luchar por el futuro de mi hijo. Porque yo me puedo jubilar en unos años, pero él va a seguir aquí, manteniendo un cultivo que da de comer a muchas familias», afirma Alfredo Ramos, productor de Barquilla de Pinares y recién elegido presidente de SAT Asociaciones Agrupadas TAB, que aglutina alrededor de 5 millones de kilos de los más de 28 que se producen en la región. El resto se reparten en otras cinco cooperativas del norte cacereño y juntas aglutinan al 98% de los 1.400 productores de la región. Es un modelo único y muy unido.

Aníbal Gallardo. Productor - Losar de la Vera

"El coste de producción supera a lo que nos pagan por el tabaco y las ayudas no han parado de caer"

Ramos empezó recogiendo las hojas de tabaco que se le caían del carro a su padre cuando era solo un niño. Con los años se hizo cargo de la explotación, la amplió y ahora trabajan en ella siete personas en los momentos de mas actividad, además la familia. Esta semana estaban apurando la recogida cuatro trabajadores junto a su hijo, que va tomando ya las riendas de la finca, como es habitual en este sector.
«Yo soy la tercera generación. Mi abuelo ya plantaba tabaco», dice Carlos Martín, al frente de 10 hectáreas de tabaco en La Vega del Cincho, una de las fincas con más tradición en la actividad en la zona de Jarandilla de la Vera. Alfonso Paz, sin embargo, se incorporó a la actividad oficialmente hace tres años, cuando asumió junto a sus hermanos la explotación que su padre había puesto en marcha en Rosalejo hace 40 años y en la que siempre le habían echado una mano. «Si hubiera sabido lo que se avecinaba no me hubiera planteado meterme en inversiones para comprar más tierras. Si esto desaparece nos quedamos toda la familia sin trabajo», relata.

Carlos Martín. Productor de Jarandilla - Es la 3ª generación

"Se habla de la España Vacía y esta zona no lo es por el tabaco ¿Si se deja de cultivar aquí se va a dejar de fumar?"

Muy especializado

En torno al tabaco han ido proliferando poco a poco en la zona empresas especializadas en todas las peculiaridades del cultivo. Fitosanitarios Ramírez lleva 30 años en Talayuela y emplea a 8 personas, que se elevan hasta 15 en los momentos de más actividad. Según calcula allí Diego Martín, «el tabaco supone el 90% de nuestra facturación. Pero también de muchas otras empresas auxiliares que hay en esta zona y que están especializadas en este sector», advierte. De ahí el temor que hay en las zonas productoras a que se pueda dar la puntilla a la actividad y se condene a estos territorios: «de este cultivo depende la sostenibilidad del pueblo y de toda la comarca porque el impacto del sector tabaquero aquí es del 100%», reconoce Luis Miguel Núñez, alcalde de Jaraíz de la Vera.

Diego Martín. Talayuela - Fitosanitarios Ramírez

"El tabaco supone más del 90% de nuestra facturación y la de muchas empresas auxiliares que hay aquí"

En el campo ven que lo que se avecina sobre sus cultivos de tabaco es un una tormenta perfecta en la que se combinan la caída de precios y ayudas que han acompañado en los últimos años a la actividad, acortando la rentabilidad cada vez más. «Hasta ahora la caída en el precio se ha ido compensando con las ayudas que recibían los productores. Pero si esa ayuda cae más, con el precio del tabaco no se podrán cubrir los costes de producción», razona Juan José Manzanedo, gerente de Ibertabaco, una cooperativa de segundo grado con sede en Rosalejo. La consecuencia directa sería el abandono de la actividad y, ante eso, el principal problema es que plantear otro cultivo es casi inviable porque la mayor parte de las explotaciones son minifundios de entre 7 y 9 hectáreas. Es poco probable otro producto pudiera dar la rentabilidad del tabaco y menos aún generar tanta mano de obra.

Prioridades

Los agricultores ven que el tiempo se les agota porque en dos semanas se empieza a negociar el plan estratégico en el que España definirá sus prioridades para la PAC del periodo 2021-2027. Ese documento debe plantear un recorte de las 52 regiones productoras que Europa exige. Teniendo en cuenta la pequeña dimensión de la región tabaquera asumen que perderá su identidad y por tanto fondos (unos 14 de los 28 millones que perciben ahora, según calculan). «Una decisión técnica de 14 millones en un presupuesto de miles de millones puede tener un grave impacto social. Eso es lo que queremos que vean», defiende Manzanedo.

La decisión depende del Ministerio de Agricultura, que no se ha pronunciado oficialmente. Pero lo que les trasladan es que el futuro del sector es complicado, de ahí la protesta de esta última semana, como el plante de las entregas de tabaco a la planta de Cetarsa, que ha obligado a reorganizar la actividad y ha dejado en suspenso 18 contrataciones de eventuales. «Es una situación excepcional dentro de una campaña anómala por el covid-19», reconoce José Antonio González, director general de Cetarsa. Entre los trabajadores se sienten (de momento) meros espectadores del problema aunque reconocen que el futuro del sector les inquieta. «Si cae el cultivo, cae toda la cadena de valor y nosotros formamos parte de ella. Estamos preocupado», afirma José Luis Fraile, de la Sección Sindical UGT en Cetarsa. Allí trabajan ahora 180 personas que pueden llegar a 400 en los picos de producción.

Luis Miguel Fraile. Sección sindical de UGT en Cetarsa

"Estamos preocupados, porque formamos parte de la cadena de valor y hay mucho empleo alrededor"

Por el momento, y más allá de la protesta. El sector ha reclamado la implicación de la Junta de Extremadura, que ha solicitado al Ministerio de Agricultura que se incluya la comarca de tabaco «como región específica», según indican desde la Consejería de Agricultura. Pero reconocen que «las orientaciones de la nueva PAC, la reducción del número de regiones y la diferencia de los importes medios, dificulta su encaje».

Y frente a las cuestiones técnicas, los productores defienden el calado social del cultivo del tabaco: «Forma parte de la cultura de la zona, es lo que he hecho toda mi vida y es lo que sé hacer. Es la primera vez que veo que todo puede desaparecer», dice Víctor Manuel Aceituno, productor de Aldeanueva de la Vera. 

Carlos Sánchez. Candeleda - Trabaja en la recogida del tabaco

"Yo me quedo sin trabajo si el tabaco se pierde, pero estos pueblos y estas comarcas se arruinan"

Mapa Coronavirus España

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2 Comentarios
02

Por perugelmo 21:35 - 21.11.2020

es un problema serio y solo hay una solucion: cambiar de cultivo.Empecinarse en el tabaco nos lllevará a la ruina, esto de dejar de fumar no tiene vuelta atrás.Ahora hasta adaptarse se necesitan ayudas europeas.

01

Por Por aliano 12:49 - 21.11.2020

Este problema no lo tendrían los vascos ni los catalanes. Ya les habrían dado una solución bien a nivel comunitario o a nivel estatal , ya que a nivel comunidad solo queda resignarse y perder la batalla.