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LOS EFECTOS DE UNA MEDIDA PROTECCIONISTA

La exportación de aceitunas extremeñas baja un 17% lastrada por el arancel de EEUU

Hasta noviembre, los envíos de aceituna negra española a Estados Unidos bajaron en 24 millones. Las ventas al mercado americano se desploman un 37,5% respecto a 2017 y un 52% sobre 2016

 

La exportación de aceitunas extremeñas baja un 17% lastrada por el arancel de EEUU -

REDACCIÓN
11/03/2019

Las exportaciones de aceituna de mesa extremeña al resto del mundo disminuyeron un 16,6% el año pasado, lastradas por el arancel que EEUU impuso a las importaciones procedentes de España. El valor de los envíos en sus diferentes formatos e incluyendo tanto a la oliva negra, que es a la que castiga el gravamen, como a la verde, bajó de 49,1 millones a 41 millones. En el caso concreto de las expediciones realizadas a EEUU, estas se desplomaron un 37,5% respecto al 2017 (a finales de este año fue cuando la administración americana anunció el impuesto), de 3,7 a 2,3 millones. En relación al 2016, ejercicio en el que la comercialización de aceitunas extremeñas en este país sumó casi 4,9 millones de euros, la caída es del 52%. Esta evolución contrasta con la seguida por las exportaciones extremeñas en su conjunto, que el año pasado experimentaron un auge del 4,8%, que les llevó a superar por vez primera el techo de los dos mil millones de euros comercializados.

«El arancel nos ha afectado hipernegativamente. Ha supuesto un parón generalizado de las ventas a EEUU, porque un 35% es muy difícil de asumir para un importador americano, que encuentra producto más económico en Portugal, Marruecos o Egipto», apunta Eufrasio Merino, gerente de Aceitunas Merino. Sin esta barrera comercial, recalca, «nosotros seríamos más competitivos que cualquiera de estos países y con un producto de infinitamente más calidad».

Antes del arancel, esta empresa ubicada en la localidad cacereña de Moraleja estaba haciendo un 15% de su facturación anual (unos 2,6 millones en conjunto) en Estados Unidos. Allí envía aceitunas deshuesadas o laminadas, que luego se emplean como complemento en pizzas, ensaladas y platos preparados.

Merino define el 2018 como un «desastre» de año en lo que a los envíos a EEUU respecta, pese a que en su tramo final la falta de producto en otros oferentes como Marruecos y Egipto hizo repuntar las ventas con este destino. Pero una vez que se superó esta circunstancia coyuntural, precisa, «en enero y febrero» las ventas han vuelto «a cortarse a cero».

La afección que ha causado el tributo impuesto por la Administración Trump no se ha limitado solo, en cualquier caso, a las exportaciones al mercado estadounidense. «En el 2018 hubo un estancamiento absoluto por lo menos durante los cuatro primeros meses del año, y eso vino muy motivado porque en el resto de países creo que esperaban que, ante la falta de ventas a EEUU, todas las empresas españolas les íbamos a ‘regalar’ las aceitunas», precisa.

MERCADOS ALTERNATIVOS / Merino explica que, a corto plazo, es muy complicado entrar en otros mercados que permitan sustituir una proporción tan elevada de las ventas como la que ellos tienen a EEUU. «Seguimos asistiendo a ferias y eventos internacionales en los que podamos tener presencia. Pero una empresa pequeña como la nuestra no tiene recursos para prospecciones de mercado. No es nada fácil, más cuando nosotros tenemos que competir con las macroempresas andaluzas», esgrime.

La cooperativa de segundo grado Viñaoliva, con sede en Almendralejo, tiene capacidad para producir hasta 25 millones de kilos de aceituna de mesa al año, pero el arancel no le afecta, al menos de manera directa, ya que toda su producción es de verde (la de negra está más concentrada en la provincia de Cáceres).

No obstante, José Luis Gordillo, presidente de esta cooperativa, matiza que la medida proteccionista sí que les influye «de una forma indirecta. Al bajar las exportaciones de aceituna negra, este mercado se residente. Se oxida menos aceituna y hay más verde en el mercado», con la consiguiente bajada de precios.

En este sentido, explica, «el primer año que nos hemos encontrado con el problema del arancel, en España ha habido una producción baja en aceituna de mesa». En el caso de Viñaoliva, por ejemplo, la producción de hace dos campañas —la que se comercializó el año pasado— fue de ocho millones de kilos, muy lejos de su potencial transformador. Fue esta escasa producción la que «compensó» la desviación y amortiguó su impacto en los precios. «Cuando de verdad notaremos el problema será cuando tengamos una campaña normal», arguye.

Esta misma semana, la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa) dijo esperar que «todas las administraciones exijan a la UE un fondo de ayudas importante acorde a las pérdidas» que está sufriendo el sector a causa del arancel de EEUU. Según se explicó desde esta asociación, de enero a noviembre del 2018 la exportación de aceituna negra de España a EEUU ha descendido «casi 24 millones de euros» y los gastos de defensa «superan ya los cinco millones». Las previsiones para este ejercicio son «mucho peores» y las pérdidas podrían alcanzar «alrededor de 40 millones de euros».

A finales del pasado mes de enero, la Comisión Europea anunció que llevaría ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) estas exacciones. «Los aranceles impuestos por Estados Unidos a las aceitunas negras de España están injustificados, son innecesarios y van contra las normas de la OMC», fue el anunció en Twitter de la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström.

Esta barrera comercial se hizo oficial el pasado mes de agosto tras varias investigaciones de la Administración estadounidense, que llevaron a sancionar la entrada de la aceituna negra española con un 14,75% por considerar que se beneficia de las ayudas directas a los productores para alterar el mercado y con otro 20% por estimar que el sector bajaba los precios por debajo de lo razonable (dumping). En total, un 34,75%. El sector siempre mantuvo que es más competitivo que las dos empresas californianas denunciantes de ahí que pueda soportar márgenes más estrechos y que las ayudas a los productores son legales y entran dentro de la caja verde de la Organización Mundial del Comercio, que permite subvenciones si no están vinculadas a la producción y tienen un efecto nulo o muy escaso en el comercio internacional.

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