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SENTENCIA JUDICIAL

Una jueza anula la deuda de una vecina de Badajoz porque era analfabeta

Dice que no podía leer el contrato con el que se le dio una tarjeta de crédito

 

REDACCIÓN CÁCERES
31/07/2019

«Era analfabeta, por lo que no comprendía ni entendía el contenido de lo que estaba firmando y, por tanto, carecía de voluntad suficiente para contratar el documento». Este es uno de los argumentos del abogado Fernando Cumbres que la magistrada del juzgado de primera instancia número 6 de Badajoz ha considerado para anular la deuda de una mujer pacense con una entidad financiera.

La clienta firmó un contrato con Oney Servicios Financieros por el que se le otorgaba una tarjeta de crédito para comprar en un establecimiento concreto. La mujer hizo uso de esa tarjeta y la empresa inició en abril del 2018 un procedimiento monitorio para reclamarle los 1.157 euros que supuestamente se había gastado en un establecimiento comercial. En ese proceso, el juzgado dictó un auto que declaró que las claúsulas de ese contrato eran «abusivas» y redujó la deuda a 966 euros. La demandada se opuso al pago, decidió recurrir y se abrió un juicio verbal.

El resultado ha sido una sentencia que da la razón a la clienta pacense después de demostrar, con un certificado, que esta mujer era analfabeta porque solo unos meses después de firmar el contrato con la entidad empezó a tomar clases de alfabetización. «Ello implica que la demandada, en caso de que la firma que consta en el contrato fuera suya, no pudo tener conocimiento alguno de las condiciones del contrato que estaba firmando», estima la magistrada. Asimismo, el fallo apunta que el contrato que se aportó es de una tarjeta de crédito para compras en un determinado centro comercial, con un límite máximo de 300 euros, «pero no se adjunta extracto alguno que indique que la demandada ha hecho uso de la tarjeta y, por importe superior al fijado». Por todo ello, la demanda se desestima y contra esta no cabe posibilidad de recurso.