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restricción incluida en un real decreto que regula las instalaciones para EL suministro de carburantes a vehículos

Limitar a 75 litros el repostaje haría peligrar la mitad de gasolineras de cooperativas

En la región hay actualmente unas ochenta que prestan este servicio. El sector considera que la obligación podría afectar solo a nuevas instalaciones

 

Imagen de la gasolinera de una cooperativa extremeña. - CEDIDA

REDACCIÓN epextremadura@elperiodico.com CÁCERES
13/02/2019

Aproximadamente la mitad de las ochenta estaciones de servicio que gestionan las cooperativas agrícolas en Extremadura vería peligrar su continuidad si se acaba aplicando la limitación del tiempo de cada repostaje a tres minutos y a un volumen máximo de 75 litros. Esta es la estimación que se hace desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que desestima la totalidad del recurso presentado al Real Decreto 706/2017, que incluye esta obligación. La norma, que regula el funcionamiento de las instalaciones para suministro de carburantes a vehículos, entró en vigor en noviembre pasado, si bien da un plazo de un año para adaptarse.

Para Juan Francisco Blanco, presidente de la Sectorial de Suministros de esta entidad cooperativa, esta restricción es una medida «absurda» que no mejora la seguridad en el repostaje y que lo único que va a conseguir es colapsar las gasolineras agrícolas en los momentos en los que registren una mayor afluencia.

Representantes de las distintas federaciones autonómicas de Cooperativas Agro-alimentarias mantuvieron una reunión ayer para abordar, entre otros, este asunto. «Desde nuestro punto de vista es probable que esas limitaciones puedan afectar solo a las nuevas instalaciones», confió Blanco, si bien precisó que esto es algo que tienen que abordar ahora con los distintos servicios de inspección autonómicos, que son los encargados de controlar que se cumple la reglamentación en las estaciones de servicio. «Tenemos que ver cómo lo interpretan ellos», aduce. En este sentido adelantó que el consejo rector de las cooperativas extremeñas posiblemente acuerde hoy solicitar una reunión con los responsables de la Junta en esta materia.

Aplicar la norma supondrá que un agricultor deba parar el llenado cada vez que alcance el tope de tiempo o de carburante. Tendrá que «entrar otra vez la tarjeta e iniciar todo el proceso, como si fuera un repostaje nuevo». Considerando que la capacidad de los depósitos de tractores y maquinaria agrícola supera los 200 litros —llega a sobrepasar los 500 en algunos casos— eso acabaría duplicando o triplicando el tiempo medio por repostaje.

CONSUMO MUY CONCENTRADO / En muchas de estas gasolineras, explica Blanco, el consumo de carburante está muy concentrado en las épocas de recolección y de siembra. «En el momento en el que haya una campaña y empiecen todos los agricultores a sacar gasóleo, aquello se va a colapsar», prevé. Entonces, «la cooperativa tendrá dos opciones: o cerrar porque va a ser una locura, o duplicar la inversión, lo que la puede hacer inviable».

La de los 75 litros y 3 minutos no es la única limitación que la normativa ha impuestos a los postes agrícolas, ya que también se prohíbe suministrar a envases o embalajes cantidades superiores a 60 litros para gasolina y a 240 litros para gasóleo. Esto, por un lado, perjudica a las explotaciones que puedan estar ubicadas a decenas de kilómetros de la estación de servicio más próxima y que necesiten contar con un repostaje de reserva. Por otro, también complica la utilización de maquinaria como «cosechadoras de cereales o de tomate, que no pueden ir a repostar a la cooperativa», y para cuyo manejo se emplean contenedores, «de 300, 400 o 500 litros». Estos recipientes, esgrime, están homologados e incluyen medidas de seguridad tanto para su transporte, como para su carga y descarga.

Las alrededor de 80 cooperativas extremeñas que suministran carburantes a sus agricultores y ganaderos también ofrecen este servicio al resto de población, algo permitido por ley. Muchas de ellas, sobre todo en la provincia de Badajoz, se sitúan en zonas en las que solo existe este punto de venta de combustibles, con lo que evitan que queden desabastecidas. Despachan cantidades no muy elevadas, lo que hace que estas ubicaciones no sean atractivas para otros modelos de negocio centrados únicamente en la rentabilidad económica. La media «es de 500.000 litros al año, cuando una privada te puede hacer tres o cinco millones tranquilamente, pero es que hay muchas cooperativas de menos de 200.000 o 300.000 litros».

En España existen tres opciones de instalaciones de venta al público de carburantes: atendidas, en las que el suministro al vehículo lo realiza el personal de la propia instalación; autoservicios, donde el llenado lo efectúa el cliente pero el surtidor es activado por un operario; y desatendidas o automáticas, en las que no existe personal afecto a la instalación y el suministro al vehículo lo realiza el usuario.

Dentro de estas últimas, más del 60% —unas ochocientas— son cooperativas. Estas entidades arguyen no solo que ofrecen un servicio de suministro de carburantes cercano y a un precio competitivo, sino también que los postes de distribución se ubican habitualmente en el perímetro de sus instalaciones. De esta forma, un trabajador de la misma puede atender a los clientes si excepcionalmente surgiera algún problema mientras realizan su repostaje. En cualquier caso, inciden en que en los más de treinta años de actividad por parte de las cooperativas «no se han producido accidentes en sus estaciones de servicio».

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