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Mérida, el teatro, la política...

Más de 400 fieles acudieron puntuales a la cita para recibir a Vara con un cálido aplauso. Se dejó querer. Él mismo escribió en sus redes sociales: «Que venga quien quiera, aunque no tenga invitación»

 

El público 8 Móvil en mano los asistentes no quisieron perder detalle del acto. -

Las autoridades 8 De izquierda a derecha, Martín, De la Vega, Ábalos, Vara, Calvo, Batet y Cruz. -

Mérida vivió ayer dos funciones de teatro: en el Patio de los Naranjos y en el escenario que rodean las piedras romanas. En la primera, el gran protagonista fue Guillermo Fernández Vara quien, por fin, tomó cargo como presidente de la Junta de Extremadura por tercera y última vez. Más de 400 fieles acudieron puntuales a la cita para recibirlo con un cálido aplauso. Se dejó querer. Él mismo había dejado escrito el día antes en sus redes sociales: «Tomaré posesión en la plaza que hay delante de la Asamblea de Extremadura para que venga quien quiera, aunque no tenga invitación». Obviamente, la policía controlaba el acceso. Como curiosidad, los agentes también han de vigilar la zona los fines de semana e incluso colocar vallas porque el botellón está resurgiendo.

Si Vara fue el actor principal en el Patio de los Naranjos, había igualmente dos secundarios: los dos expresidentes, el popular José Antonio y el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Como artistas invitados, la función contó con un despligue de figuras políticas sin precedentes para un acto de este tipo: la vicepresidenta del Gobierno (aún en funciones), Carmen Calvo; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; el presidente del Senado, Manuel Cruz; la presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega; el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, el exministro de Educación Ángel Gabilondo...

El ministro y la pancarta

Ábalos se topó con una gran pancarta reivindicativa que colgaba del balcón de la sede de la Fempex (Federación de Municipios y Provincias de Extremadura): «Tren digno ya». Lleva ahí puesta desde la manifestación del 18 de noviembre del 2017, la que sí se celebró en Madrid cuando Mariano Rajoy habitaba la Moncloa.

Esta vez el ministro no vino a Extremadura en servicio de ferrocarril. Es a él al que Fernández Vara tiene que exigirle que se cumplan los compromisos, o lo que es lo mismo, que al año que viene circule por la nueva vía un tren electrificado de Badajoz a Plasencia.

Pero seguimos con la función teatral. Como directora de orquesta, la presidenta de la Asamblea, Blanca Martín. Y como actores de reparto, muchos. Estaba el portavoz de Ciudadanos, Cayetano Polo; la presidenta del grupo parlamento Unidas por Extremadura; Irene de Miguel; los presidentes de las dos diputaciones y varios alcaldes socialistas, como el de Almendralejo, Jose María Ramírez. También apareció por allí el exdiputado del PSOE Celestino Vegas.

Hasta los vecinos de la plaza se asomaron al balcón para no perder detalle.

Vara pronunció un discurso en el que repitió las mismas ideas que lleva pronunciando desde que ganó las elecciones. Con la sesión de investidura y la toma de posesión, ha querido esta semana ser el protagonista absoluto sin desvelar ni un solo nombre de su nuevo equipo de Gobierno. Lo hará la semana que viene.

El otro escenario

En la segunda obra que inundó ayer Mérida, gobernó la ópera. Arrancaba el Festival de Teatro con una versión inclusiva de Sansón y Dalila.

Los artistas invitados a la toma de posesión aprovecharon su viaje a la capital extremeña para disfrutar, después, de un primer estreno que siempre guarda magia.

Al fin y al cabo, es una suerte que las fechas coincidan y disfrutar así de Mérida, el teatro y la política.