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La visita del emperador a la región, 500 años después

La ruta que enamoró a Carlos V

Un investigador recorre pueblo a pueblo el camino que hizo el monarca antes de su boda con Isabel de Portugal en 1526

 

La ruta que enamoró a Carlos V -

Gema Guerra Benito Gema Guerra Benito
16/08/2015

Qué pasaría si alguien regresara a los lugares de Extremadura que visitó Carlos V hace 500 años cuando atravesó la región para casarse con Isabel de Portugal en Sevilla?

La respuesta la tiene Marcelino Moreno Morales, un investigador de Salvatierra de Santiago que, tras una casualidad cuando ordenaba el material para su libro sobre la localidad pacense en 1996, reparó en un viaje que hizo a la región el emperador en 1526. "Llegó a mis manos un documento que demostraba que Carlos V había estado en Salvatierra" y decidió retomar el tema y recorrer la misma ruta y elaborar una guía.

En un principio, el escritor extremeño no comprendía porqué el monarca utilizó el camino más largo para encontrarse con su prometida si desde Toledo a Sevilla podía haber tomado rutas más templadas y rápidas. El investigador contempla la posibilidad de que, Carlos V, reticente a su matrimonio con su prima portuguesa ordenara dar un rodeo desde Valparaíso hasta Monesterio para retrasar lo máximo posible su enlace con la nieta de los Reyes Católicos en los alcázares sevillanos. Lo que no esperaba bajo ningún concepto el emperador es que, tras esa vuelta por tierras extremeñas, le esperaba el amor de su vida y la madre de sus cinco hijos -oficiales-. De hecho, como colofón a su estudio sobre el monarca, Marcelino Moreno expone que "Carlos V e Isabel se vieron por primera vez el día 10 de marzo de 1526 y fue tal el flechazo que se desposaron ese mismo día, a pesar de ser Sábado Santo". Paradójicamente el regidor de un reino en el que nunca se ponía el sol alargó la espera para luego traicionar los dogmas religiosos imperantes y desposar a Isabel en un día prohibido.

Diez días tardó Carlos V en cruzar la región de norte a sur con un recorrido que más tarde emuló su hijo primogénito, Felipe II. Algo más, en días no consecutivos -y en coche- lo hizo Marcelino Moreno en recorrer la que ha catalogado como ruta nupcial . Pueblo a pueblo, el investigador ahondó en los puntos que había visitado Carlos V. Curiosamente, solo Trujillo conserva un documento que certifica la visita del emperador en la que aprovechó para los fueros de la localidad cacereña a su paso. Del resto de municipios -once-, en algunos casos, los cronistas conservan vestigios orales de su paso pero ningún escrito ni legado en la piedra que lo reafirme.

Tan grande es el desconocimiento de esta ruta que incluso los vecinos de pueblos con limitación de habitantes como Salvatierra o Mirandilla se mostraron sorprendidos cuando el investigador se aventuró a repasar que Carlos V había pasado por allí.

Por este motivo, Marcelino Moreno insiste en la posibilidad de proyectar la ruta no solo para los visitantes extremeños, sino de cara al turismo del norte de Europa -alemán- y portugués -la emperatriz era de Portugal--. De hecho, tiene intención de publicar la guía de la que hasta ahora solo dispone él y que desea completar con referencias actuales para turistas como lugares para dormir o comer.

DE VALPARAISO A MONESTERIO Aunque esta no fue la única visita que Carlos V a hizo Extremadura -cabe recordar que eligió Yuste como retiro hasta su fallecimiento- la ruta nupcial entraña un atractivo especial y hasta ahora, poco reconocido.

Marcelino Moreno elabora un recorrido "en el que el protagonista es el viajero del siglo XXI" de los diez días -del 26 de febrero al 7 de marzo de 1526- en los que alternó el rey entre doce localidades de la región. Con el itinerario, que reúne más de 50 bienes de interés cultural, hace una comparativa e ilustra los monumentos que existen en la actualidad y comienza en Valparaíso, pueblo desaparecido cercano a Navalmoral de la Mata donde el monarca cenó y pasó la noche. La segunda noche el emperador se hospeda en el castillo del señor de Almaraz -unos años después promueve la construcción del puente de Albalat-. Al día siguiente, el séquito continúa y para a comer en Casas de Miravete -entonces Casas del Puerto- y continúa su camino para hacer noche en Jaraicejo, un lugar idóneo para descansar según los obispos. El 1 de marzo llega a Trujillo con su séquito y después de una fiesta con honores y toros, durante la sobremesa del 2 de marzo parte hacia Salvatierra de Santiago, donde cena y duerme. Al día siguiente, hace parada en Mirandilla y por la tarde llega a Mérida con el recibimiento protocolario adecuado. El 4 la comitiva llega a Almendralejo. Según apostilla Moreno, unas semanas antes había parado Isabel de Portugal, su futura esposa. Los Santos de Maimona le recibe el 5 de marzo y un día más tarde llega a Fuente de Cantos. Monesterio es su última parada en la región el 7 de marzo. Tres días después contrae matrimonio en Sevilla.

Por ahora, el investigador bucea embarcado en otro proyecto relacionado con los conquistadores extremeños y españoles. Pizarro y Hernán Cortés monopolizan su estudio e incluso se atreve con Colón, del que asegura que ha leído sobre la rumorología del lugar de nacimiento del descubridor, un pueblo de Portugal llamado Cuba. Curiosidades. Eso es lo que llama la atención del escritor afincado en la pequeña localidad cacereña. Aunque prefiere descansar con la madeja del emperador, reconoce que tirar del hilo que supuso su paso por su pueblo fue lo que llamó la atención para construir su relato, más didáctico que literario, eso sí.