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arranca la actividad cinegética en la región

Sequía, enfermedades y pérdida de hábitats complican la caza menor

Para la temporada general, repuntan los conejos, pero preocupa la situación de perdiz y liebre. No será una buena media veda para la codorniz y la tórtola, ‘estrellas’ en esta época

 

Un cazador camina por el campo con la escopeta al hombro, en una jornada cinegética. - EL PERIÓDICO

R. CANTERO
20/08/2019

Las perspectivas son poco halagüeñas en la media veda que acaba de comenzar y tampoco son especialmente optimistas para la temporada general de caza menor, para la que faltan aún casi dos meses. En la media veda, parece que habrá pocas opciones con las especies más buscadas, la tórtola europea y la codorniz, y que de nuevo será la paloma torcaz (cada vez más abundante), el ánade real e incluso la tórtola turca (aunque esta última no es especie cinegética, se puede abatir con autorización previa en esta época) la que salven las jornadas de los cerca de 15.000 cazadores que se estima que salen al campo en estas fechas. En cuanto a la temporada general de caza menor (a partir del 12 de octubre), solo mejora la situación del conejo (aunque no de forma generalizada), pero preocupa la situación de la perdiz y más aún la de la liebre por el incremento de la incidencia de la mixomatosis en la región.

«El futuro de la caza requerirá de gestionar mucho para cazar muy poco», resume Sebastián Redero, técnico de la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza).

La media veda arrancó el pasado jueves, 15 de agosto, y por delante quedan aún cinco jornadas hasta el próximo 8 de septiembre (únicamente está permitido cazar los fines se semana y festivos en horario de 7.00 a 11.00 y a partir de las 17.00 horas y sin superar los cupos previstos para cada especie, entre 10 y 15 ejemplares según el caso), pero la situación de las especies que la integran es bastante dispar en la región, donde hay más de 89.000 licencias de caza en vigor, según los últimos datos de la Junta de Extremadura.

situación dispar/ Mientras que la paloma torcaz tiene núcleos asentados en torno a las grandes ciudades, es cada vez más abundante y «con poco que se gestione el coto se pueden obtener jornadas bastante provechosas», según Redero (aunque hay un cupo máximo de 15 ejemplares por persona y día, y no se puede cazar a menos de 200 metros de esos comederos para evitar abusos), la situación de las dos especies más emblemáticas de estas jornadas, la codorniz y la tórtola común, dista de ese marco. Ninguna de las dos son especies abundantes, pero la situación es peor este año si cabe por motivos distintos aunque relacionados.

En el caso de la tórtola común, el descenso de las poblaciones es generalizado en toda Europa y tiene como trasfondo la pérdida de los hábitats tradicionales de esta especie como las dehesas. De hecho, la media veda no ha estado exenta de polémica porque Europa ha pedido a España explicaciones por permitir la práctica de la caza de esta especie ante su actual situación de regresión. «Es cierto que está en regresión, pero también que la única vía de solución no pasa por abandonarla y dejar de cazarla, sino por gestionar su hábitat y adecuar la presión cinegética a su situación», advierte el técnico de la federación. Pone como ejemplo el caso de Reino Unido, donde ya se prohibió la caza de esta especie por el mismo motivo y la especie ha terminado por desaparecer por el abandono de la gestión. «Quien gestiona la tórtola en su coto tiene tórtola. Y o se hace esa gestión o se acabará la caza de este especie», defiende Sebastián Redero.

En cuanto a la codorniz, que es algo más abundante en la región, el problema es más bien coyuntural y está directamente relacionado con ausencia de precipitaciones del último año. «Hay un dicho en la caza según el cual un buen año de trigo es un buen año de codorniz», recuerda Redero. Los campos de cereal suelen ser los elegidos por esta especie para anidar, pero sin lluvia, el cereal no levanta y la cosecha se adelanta, por lo que se pierde su hábitat y la codorniz «ha tenido que abandonar de una manera prematura los campos», explica el técnico. En algunos casos se van a zonas de regadío dentro de la región, aunque la mayoría han acabado en zonas de Castilla y León o País Vasco.

Preocupación/ La campaña de caza menor que arrancará el 12 de octubre también se ve con preocupación. Porque aunque está remontando la situación del conejo en algunas zonas (después de que casi desapareciera de la región hace un lustro por las enfermedades), la situación de especies como la perdiz y la liebre tampoco es buena. En el caso de la perdiz, porque al igual que la tórtola o la codorniz es una especie que depende de agrosistemas que se están perdiendo; mientras para la liebre, el problema radica en la incidencia de la mixomatosis. Desde la federación no hablan de que haya que prohibir la caza de la liebre, pero sí que apelan a hacerlo «con sentido común y llevando a cabo censos de la especie antes y después de la temporada».