+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

REPORTAJE

Una tragedia manchada de agua

  •  El próximo miércoles se cumplen 38 años del accidente en la presa de Torrejón, en cuya obra murieron una treintena de obreros


  •  

    El gobernador civil, entre autoridades. - Foto:EL PERIODICO

    La zona del túnel inundado. - Foto:EL PERIODICO

    FRANCISCO CABANILLAS CACERESFRANCISCO CABANILLAS CACERES 19/10/2003

    Así comenzaba el primer relato del suceso: "A primeras horas de esta mañana, (22-10-1965) circularon rumores por nuestra capital, de que se había producido un grave accidente en la presa de Torrejón el Rubio, situada en la confluencia del Tajo y el Tiétar". Lo recogía el por entonces vespertino Extremadura y aludía al percance sucedido el viernes 22 de octubre de 1965 y que costó la vida de 35 personas que trabajaban en la construcción de esta presa, cuya explotación energética correspondería a Hidroeléctrica Española. El próximo miércoles se cumplirán 38 años de este suceso, que es sin duda uno de los accidentes laborales más trágicos de la historia de Extremadura.

    "El suceso se produjo a primeras horas de la mañana de ayer --recogía al día siguiente este periódico-- a causa de una avería en sistema de contención del túnel de trasvase del Tajo al Tiétar, y que pasaba por la sala de máquinas, ocurriendo una irrupción de agua en el mencionado túnel y en los canales adyacentes". Pero no es hasta el 28 de octubre cuando se hizo un balance más o menos definitivo del alcance del accidente, día en que avanza la cifra de 35 fallecidos por el arrastre de las aguas, "calculándose en unos quince los que faltan por localizar".

    GOTEO DE VICTIMAS

    Las sucesivas informaciones aparecidas en el periódico en los días siguientes a la rotura de la conducción en la presa dejaron un goteo de identidades de fallecidos, edad, número de hijos que quedaban huérfanos y pueblo de procedencia: Serradilla, Almaraz, Torrejón el Rubio, Jaraíz de la Vera, Serrejón, Toril, Arroyo de la Luz, Aliseda... Entre los detalles destacados figura el de un padre que falleció "de la impresión" al conocer la noticia, pues tenía dos hijos trabajando en las obras de la presa. "Se sintió rápidamente enfermo, siendo trasladado a Plasencia, pero falleció en el camino".

    La construcción de esta presa se enmarca en la fiebre del hormigón en Extremadura, que entre los años 50 y 60 llevó al levantamiento de la mayor parte de los diques que hoy embalsan las aguas de los grandes ríos de la región. A la vez que se construía la presa de Torrejón el Rubio, se daban los primeros pasos en levantar la de Alcántara --la mayor de todo el Tajo-- y se había concluido ya el embalse de Valdecañas.

    Actualmente, la presa de Torrejón es una de las siete de aprovechamiento hidroeléctrico que explota Iberdrola (heredera de la antigua Hidroeléctrica Española tras su fusión con Iberduero) en la cuenca del Tajo en Extremadura. Cuando se construyó, el embalse tenía cuatro grupos de generación que eran activados al paso del agua. En el momento del accidente, había cerca de 4.000 obreros en el tajo.

    PROFUNDA EMOCION

    El impacto que tuvo en el accidente en el ánimo de los pueblos de la zona, especialmente en aquellos de donde procedían los operarios fallecidos, fue muy importante. "En todos estos pueblos, los vecindarios de los respectivos municipios se sumaron a tan piadosos actos (los sepelios), registrándose escenas de la más profunda emoción".

    La presencia de autoridades políticas en los actos religiosos fue numerosa. "Los familiares de las víctimas fueron visitadas por el gobernador civil o sus representantes, interesándose por sus circunstancias y problemas". También Hidroeléctrica Española se interesó por el entorno familiar de los obreros fallecidos y envió representantes a muchos de los sepelios celebrados.

    Un día después del accidente llegó a Torrejón el director general de Ordenación del Trabajo, Jesús Posada Cochón, para comprobar de cerca el alcance de lo sucedido y ofrecer la colaboración del Ministerio de Trabajo. Allí se encontraba también el gobernador civil de Cáceres y jefe provincial del Movimiento, doctor Izarra, que también acudió al lugar el día anterior (el mismo del accidente) para seguir de cerca el salvamento.

    En las jornadas posteriores a la del siniestro se personaron en el lugar numerosas autoridades políticas, así como representantes de las fuerzas de seguridad del Estado y la justicia. La avería en el sistema de contención del agua provocó una gran estampida del caudal río abajo (en dirección a Portugal), lo que obligó a la Guardia Civil a establecer un dispositivo de vigilancia del tráfico en todos los puentes sobre el caudal en previsión de avenidas.

    El 4 de noviembre de 1965 fueron ofrecidos en la catedral de Plasencia "unos solemnes funerales" por las víctimas del tajo de Torrejón.