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ESTUDIOS PIONEROS SOBRE LA COLZA

El lado positivo del calentamiento negativo

El primer experimento de ‘laboratorio en un campo’ revela beneficios que puede conllevar el cambio climático para los agricultores

 

Un tractor circula por una carretera de Estella (Navarra), donde los campos de colza ven florecer sus plantas dando un intenso colorido a la zona. - JESÚS DIGES

EUROPA PRESS MADRID
12/12/2019

Los experimentos pioneros que utilizan parcelas de campo calentadas para probar las respuestas de los cultivos a la temperatura han revelado un lado positivo inesperado del cambio climático para los agricultores. El experimento de prueba de campo, el primero de su tipo, se creó para investigar el vínculo entre los octubres más cálidos en el Reino Unido y los mayores rendimientos de colza.

El cultivo, plantado en otoño y cosechado a principios del verano siguiente, es particularmente sensible a la temperatura en ciertas épocas del año, con un rendimiento anual que varía hasta en un 30%. Se sabe que las temperaturas más cálidas en octubre están correlacionadas con mayores rendimientos de colza, pero la razón de esta tendencia no estaba clara. Los resultados de este estudio realizado por el Centro John Innes, en Norwich (Reino Unido) y publicado en la revista ‘Current Biology’, revelan que la temperatura en octubre es sorprendentemente importante para el momento de la floración, y que los octubres más cálidos retrasan la floración en la primavera siguiente.

En España el año pasado se sembraron alrededor de 78.000 hectáreas con esta planta, y la producción superó las 175.000 toneladas. Castilla y Léón es la principal región productora, con unas 52.000 toneladas, mientras que en Extremadura fueron 3.841, en 2.532 hectáreas. El aceite de colza se emplea como ingrediente en la industria agroalimentaria, pero este cultivo también puede destinarse a la alimentación animal o a fabricar biocarburantes.

El profesor Steve Penfield, autor del estudio, explica: «Descubrimos que las plantas de colza dejan de crecer cuando pasan por la transición floral a fines de octubre, y que las temperaturas más cálidas en esta época del año permiten que la planta crezca por más tiempo, dando más potencial para mayores rendimientos». La buena noticia para los productores de colza es que los datos de Met Office muestran que los octubres fríos ahora son mucho menos frecuentes que en el pasado.

«Al establecer el vínculo entre las temperaturas de otoño y el rendimiento, nuestro estudio destaca un ejemplo de cambio climático que puede ser útil para los agricultores. Los octubres fríos tienen un efecto negativo en el rendimiento si se cultiva colza, y ahora son más raros», añade el profesor Penfield.

LA TEMPERATURA, FUNDAMENTAL / La temperatura es fundamental para el ciclo de vida de la colza porque determina en qué punto la planta pasa por la transición del estado vegetativo a la floración, y los retrasos en la floración se asocian con mayores rendimientos.

Este proceso llamado vernalización se entiende bien en el laboratorio como un requisito de una exposición prolongada a la temperatura fría. Pero un creciente número de investigaciones sugiere que la vernalización podría funcionar de manera diferente en condiciones más variables experimentadas por una planta en el campo.

En este estudio, el equipo utilizó cables de calentamiento de la superficie del suelo para elevar la temperatura de las parcelas de campo entre 4 y 8 grados centígrados, simulando temperaturas más cálidas en octubre. Se probaron dos variedades de colza con diferentes requisitos de vernalización. Las pruebas de laboratorio en plantas disecadas mostraron que el calentamiento en octubre retrasó la transición floral entre 3 y 4 semanas para ambas variedades. Las pruebas genéticas mostraron que los genes asociados con la vernalización en condiciones frías también se expresaron altamente en condiciones cálidas.

El estudio muestra que la vernalización en la colza se produce predominantemente durante octubre, tiempo durante el cual la temperatura media es de entre 10 y 12 grados centígrados.

La tecnología utilizada en el estudio se ha utilizado antes en pastizales naturales para simular el calentamiento invernal, pero las pruebas realizadas por el equipo de investigación del Centro John Innes son la primera vez que se utiliza en un cultivo en el campo.

«Este estudio solo fue posible porque pudimos crear el laboratorio en un campo para simular cómo el cambio climático está afectando la agricultura del Reino Unido —precisa el profesor Penfield—. Es importante poder hacer esto porque el rendimiento depende en gran medida del clima en la colza y es muy probable que el cambio climático tenga grandes consecuencias para la forma en que podemos utilizar los cultivos y el tipo de variedad que necesitamos implementar».