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El número de beneficiarios de la PAC en la región cae un tercio desde 2010

El tope mínimo de 300 euros para poder percibir las ayudas o la introducción de la figura del agricultor activo han contribuido a este descenso

 

Un agricultor recorre un campo de trigo con su cosechadora. - ÁNGEL DE CASTRO

REDACCIÓN CÁCERES
10/05/2018

El número de perceptores de fondos de la Política Agrícola Común (PAC) en Extremadura ha descendido un 32% desde el 2010. Entre ese año y el 2017, los beneficiarios han pasado de 83.168 a 56.561, de acuerdo a los datos del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), el organismo encargado de velar por que estas ayudas se repartan de forma adecuada y eficaz. En el conjunto del país, la tendencia experimentada ha ido en esta misma línea, con una caída del 23,8% en estos siete años, de 1.028.119 perceptores a 783.604. Si se toma como referencia el 2009, cuando en España se alcanzaron 1.269.486 beneficiarios, el descenso es del 38,3%.

En cuanto al volumen de los pagos, la evolución ha sido también a la baja, pero con menor intensidad. En Extremadura, en el 2010 la PAC dejó 684,3 millones de euros, frente a los 616,4 del año pasado —sumados los fondos Feaga y Feader—, lo que supone un decremento del 9,9%. ¿Por qué ha sido tan pronunciado entonces el descenso en la cifra de beneficiarios? Son varios los elementos que han contribuido a él. Uno de ellos es el establecimiento de un umbral mínimo para poder recibir estos fondos. Se hizo de forma progresiva: en el 2015 se fijó en cien euros por perceptor; en el 2016 en doscientos; y, finalmente, el año pasado en trescientos euros. «Es el factor que más ha influido, sin lugar a dudas», sostiene Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE. Eran muchos perceptores, aclara, pero con derecho a cifras muy bajas, por lo que su peso sobre el total de los fondos no era demasiado elevado.

Si bien cuando se impuso el tope «se permitía que pudieras asociarte con otro agricultor que también recibiese poca cuantía para que pudieras superar los trescientos euros, la mayoría no lo hizo, con lo cual en el 90% de los casos es dinero que ha dejado de venir a la región», añade Huertas. Fundamentalmente, precisa, se ha tratado de derechos correspondientes a pequeñas explotaciones de olivar. «No suponía mucho dinero, pero permitía que estas personas mantuvieran un contacto con la actividad agraria». El argumento que se dio para establecer este listón era que costaba más gestionar la ayuda que el valor de esta en sí. «Como alternativa planteábamos que se permitiera hacer las solicitudes cada tres o cinco años», esgrime el responsable de esta organización agraria.

AGRICULTOR ACTIVO // El no cumplir con los requisitos que exige la figura del agricultor activo también está detrás de parte del descenso en el número de beneficiarios de la PAC. No obstante, destaca Huertas, «aunque hubo gente que abandonó» cuando se estableció esta modificación, «en la mayor parte de los casos se produjo relevo generacional, o se vendieron los derechos a otros agricultores».

Precisamente, como un tercer motivo que puede haber facilitado esta bajada, Huertas menciona los problemas para sustituir a quienes se van retirando de la actividad agraria, a la vez que quienes se incorporan a ella «tienden a hacerlo con explotaciones más grandes y más competitivas con el objetivo de ganar rentabilidad». En este sentido, la última ‘Encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrícolas’, dada a conocer por el INE a finales del 2017, confirma esta tendencia. Entre 2013 y 2016 se perdieron casi 20.000 explotaciones agrarias en España (de 965.002 a 945.024, un 2,1%), mientras que la superficie agrícola utilizada media por explotación aumentaba un 1,6%. También lo hacían el promedio de cabezas de ganado en los sectores bovino, porcino, caprino y avícola. Únicamente el ovino experimentaba una leve disminución.