+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Un Douglas en el infierno

El heredero de la saga de actores relata el drama de su adicción a las drogas en un libro autobiográfico

 

Cameron, Michael y Kirk Douglas. - INSTAGRAM

Cameron Douglas, una vida marcada. - INSTAGRAM

REDACCIÓN
26/10/2019

Cameron Douglas, el hijo mayor de Michael Douglas y con el que guarda un extraordinario parecido, lleva mucho tiempo limpio, junto a su pareja, la instructora de yoga Viviane Thibes, y su hija Lua, que el próximo diciembre cumple 2 años. Tiene 40 años y salió de la cárcel hace tres tras pasar más de siete entre rejas por un delito de posesión y distribución de drogas.

Ahora se ha atrevido a rememorar todo aquel infierno en un libro autobiográfico titulado Long way home (Largo camino a casa) con el que pretende «ayudar a otros a no caer en el infierno».

En la portada del libro que ahora presenta, el hijo y nieto de actores, aparece en una foto en blanco y negro de su época de joven rebelde. Padre e hijo han hablado para la revista People y se han sincerado sobre los difíciles momentos que vivió tanto el joven como su familia. «La vida se convirtió en una sucesión de crisis. Pensé que le perdía», ha recordado Michael Douglas, que rodó una película muy dura sobre el mundo de la droga, Traffic.

FIESTAS ALOCADAS / Pero el caso es que en libro, Cameron escribe: «Cuando era un niño muy pequeño, recuerdo que mi padre me hacía repartir porros entre los invitados a sus fiestas. Mi padre me decía: ‘oye, lleva esto a tu tío’, y yo lo hacía sin darme cuenta hasta años después de lo que realmente había hecho. A medida que crecía iba de un lado a otro, subía a los balcones [en referencia a la mansión familiar] y veía más de lo que se suponía que debía ver: a adultos haciendo las cosas que hacen los adultos que viven vidas excesivas».

Después recuerda que esperaba a que amaneciera, a que los amigos de su padre se retiraran a descansar a sus habitaciones y él revolvía entre sus cosas para ir recogiendo las sobras de las sustancias que habían dejado.

«Es extraño crecer viendo a tu padre y a tu abuelo como gigantes proyectados en pantallas y vallas publicitarias», escribe también. «¿Cómo compites con Kirk Douglas? ¿Cómo vives a la sombra de Michael Douglas?».

De adolescente comenzó a fumar hierba y a beber en exceso. A los 16 años fue expulsado de un internado por vender marihuana y al año siguiente decidió dejar los estudios.

MALAS DECISIONES / Pensó que le iría bien ponerse a trabajar como disyóquei, pero solo le sirvió para alentar su creciente consumo de coca y heroína. Vivió la separación de sus padres, el tratamiento por adicción al sexo de su progenitor a quien su madre pilló en la cama con otra mujer. Cuando tenía 20 años llevaba pistola y traficaba con metanfetaminas para conseguir dinero. A los 25 años se inyectaba cocaína hasta tres veces cada hora.

«Odiaba que las drogas me destruyeran la vida, pero no era capaz de pararlo», explica. Tanto su padre como su madre, la exmodelo Diandra Luker, intentaron ayudarle, pero fue en vano.

«Hubo momentos en los que la esperanza disminuyó», lamenta Michael Douglas, que se divorció de Diandra en el 2000 tras 23 años de matrimonio. Aquella separación por cierto fue una de las más costosas de Hollywood: ella recibió más de 30 millones de dólares.

Finalmente, Cameron fue arrestado en el verano del 2009. Le mandaron a la cárcel por posesión de heroína y metanfetamina. La condena era de cinco años, pero aumentó cuando le pillaron dentro de la cárcel haciendo contrabando con pastillas de Xanax, un antidepresivo que le pasaba una de sus abogados, Jennifer Ridha, con la que mantuvo una relación sentimental. «Cuando llegas tan lejos, ves de cerca la muerte», reconoce Cameron, que muestra también en el libro una profunda gratitud hacia su familia por no haberle abandonado e intenta también retomar una carrera como actor.

El pasado verano, el joven y recuperado Cameron estaba presente en la foto familiar en la que aparecían todos los Douglas juntos, con Kirk Douglas presidiendo el encuentro.