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La posguerra iraquí La identificación de los hijos del exdictador

Dentaduras a examen

 

Dentaduras a examen -

AGENCIAS / BAGDADAGENCIAS / BAGDAD 24/07/2003

La confirmación de la muerte de Udai y Qusai, los dos hijos de Sadam, llegó de la mano del dentista. Con los rostros y los cuerpos dañados por la "feroz batalla" de Mosul, los mandos militares lograron identificar los cadáveres recurriendo a radiografías de la dentadura de ambos, a un examen de rayos X y al reconocimiento formal por parte de cuatro exaltos cargos del régimen detenidos por EEUU.

Sin embargo, el jefe militar norteamericano en Irak, Ricardo Sánchez, no ofreció ayer "las pruebas fehacientes" de que ambos son quiénes aseguran que son. "Ese es el siguiente paso; estamos preparando el camino", dijo Sánchez.

Las radiografías dentales realizadas a los dos cadáveres fueron comparadas con otras en poder de las tropas de EEUU. En el caso de Qusai, las placas coincidían en un 100%, mientras que en el caso de Udai coincidieron en un 90%.

RADIOGRAFIA GENERAL

El cuerpo de este último, el vástago de vida más extravagante del exdictador iraquí, también fue sometido a una radiografía general. El resultado, según los militares de EEUU, no dejó lugar a dudas. Las heridas corresponden con la secuela de un intento de asesinato de 1996.

Las palabras de Sánchez vinieron a desmentir los rumores de que los dos cadáveres fueron trasladados de inmediato desde Mosul hasta Bagdad para ser sometidos a una prueba de ADN. Los servicios de espionaje de EEUU dicen poseer muestras genéticas de Sadam.

En opinión del forense Josep Arimany, director del Instituto de Medicina Legal de Cataluña, es verosímil que el cadáver de los hermanos Husein, aparentemente calcinado, haya sido identificado comparando sus dentaduras con las fichas dentales que todos los ejércitos conservan de sus militares. "El resultado se obtiene en una hora con una fiabilidad del 100%", asegura Arimany.

Un segundo recurso rápido y eficaz, añade, es la comparación de los senos frontales de los cadáveres (cavidades nasales) con una placa de rayos X que previamente se hiciera a los fallecidos, por ejemplo, al ingresar en el servicio militar.

Más difícil, opina, es que se haya realizado una prueba de ADN. "Es lenta y exige tejido familiar comparativo", dice.