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Crisis en un país europeo

La fractura entre el Norte y el Sur de Bélgica complica formar gobierno

El ultra Vlaams Belang es la segunda fuerza en Flandes por detrás de los nacionalistas de la N-VA. En Valonia, los socialistas conservan el primer puesto y los comunistas pasan de 2 a 12 escaños

 

El rey Felipe II de Bélgica recibe al líder de los nacionalistas flamencos del N-VA, Bart de Wever, ayer en Bruselas. - AFP / DIRK WAEM

SILVIA MARTÍNEZ epextremadura@elperiodico.com BRUSELAS
28/05/2019

Además de elegir a sus 21 eurodiputados, Bélgica celebró el domingo elecciones federales y regionales en un ejercicio político que ha vuelto a poner de manifiesto la fractura política total del país, con un norte todavía más escorado a la derecha y una mitad sur en la que se impone la izquierda. Según los resultados provisionales, el ultraderechista y xenófobo Vlaams Belang se ha convertido en la segunda fuerza política en Flandes tras los nacionalistas de la N-VA, mientras que los socialistas ganan en Bruselas y Valonia por delante de los ecologistas y los liberales. Los resultados, muy fragmentados entre las dos grandes comunidades del país, auguran meses de complicadas negociaciones para formar una coalición de gobierno.

El socialdemócrata Elio di Rupo batió el récord mundial en el 2010. Por aquel entonces necesitó nada menos que 541 días para poner de acuerdo a las formaciones del norte y sur del país necesarias para conseguir componer el ejecutivo. La situación, casi una década después, parece todavía más complicada. La N-VA de Bart de Wever sigue siendo la primera fuerza política en Flandes, con un 25% de los votos aunque pierde ocho escaños y se queda con 25, por debajo de sus expectativas.

De su retroceso se beneficia la extrema derecha del Vlaams Belang, que capitaliza la frustración social y obtiene el 18,6% de los sufragios (6% en el 2014), lo que significa que tendrá 18 representantes en el Parlamento, 15 más que en el 2014. También crecen ligeramente los ecologistas flamencos, que pasan de 6 a 8. Mientras tanto, caen los liberales flamencos, que pasan de 14 a 12; los socialistas flamencos, que pasan de 13 a 9, y los democristianos, que reducen su presencia de 9 a 6 diputados.

FUERTE ALZA DE LOS COMUNISTAS / En Bruselas, mientras tanto, vence el Partido Socialista (22%), seguido por Ecolo (19%) y los liberales de Defi (14%), que se mantienen con dos diputados. En la región de Valonia, la primera fuerza seguirá siendo el Partido Socialista (26%), aunque pierde peso respecto a la última cita electoral y estará representado por 18 escaños, cinco menos que en la última legislatura.

En segunda posición se sitúan los liberales (21,5%), con 15 escaños (cinco menos) por delante de los ecologistas (14,5%), que progresan y tendrán 13 escaños, siete más que hasta ahora. La cita electoral del pasado domingo confirma también la fuerte subida del partido comunista PTB en Valonia, la región francófona del sur del país, de fuerte tradición obrera, que pasa de 2 a 12 escaños en la Cámara federal.

Esta nueva foto del mapa político en el complejo país europeo confirma también que todos los partidos de la coalición saliente, que lideraba el liberal Charles Michel, pierden terreno y que será imposible reeditarla de nuevo. Su partido se deja 6 de los 20 escaños que tenía. El liberal se vio cipadas después de que en diciembre los nacionalistas flamencos se retiraran del Ejecutivo federal por sus diferencias en materia migratoria.

EL REY ABRE LAS CONSULTAS / Como es habitual, el rey Felipe II abrió ayer una ronda de consultas con instituciones y partidos, tras lo cual nombrará un mediador encargado de explorar una coalición de gobierno. Además, desde hace más de dos décadas existe en Bélgica un cordón sanitario entorno a los diputados ultraderechistas del Vlaams Belang para impedir que la formación entre en el gobierno y pueda ostentar un poder real en las instituciones belgas.

Sin embargo, el líder de la N-VA, Bart de Weber, ya ha dejado claro que no descarta cooperar con la formación que dirige Tom van Grieken y que todo dependerá de su programa. «La N-VA nunca ha avalado el cordón sanitario aunque no estamos a favor del estilo y las opiniones de ese partido. Sin embargo, los votantes han hablado con claridad. Flandes ha elegido el centro derecha y la derecha más que nunca y no se puede ignorar», indicó. Sí descartó pactar con los socialistas, primera fuerza en Valonia.

«La diferencia entre Flandes y Valonia jamás ha sido tan grande. Si la gente utilizara su inteligencia, aunque raramente ocurre en este país, debería poner inmediatamente la carta del confederalismo sobre la mesa. ¿Cuánto tiempo va a durar? Si Valonia quiere ir a la izquierda que vaya, Flandes no quiere y no voy a gobernar con partidos de izquierdas tras estos resultados», avisó el líder de la fuerza nacionalista.