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CON 29 AÑOS

El incierto futuro de la esposa de El Chapo

La antigua reina de belleza Emma Coronel se convierte en 'viuda en vida' tras la condena a cadena perpetua de su marido

 

Emma Coronel, mujer de El Chapo Guzmán, a la salida del tribunal de Nueva York en el que su marido ha sido condenado a cadena perpetua. - DREW ANGERER (AFP)

Idoia Noain
13/02/2019

Cuando este martes, 12 de febrero, un jurado en Nueva York declaró culpable de diez cargos a Joaquín El Chapo Guzmán, una periodista sentada en el tribunal federal de Brooklyn junto a Emma Coronel, la esposa del narcotraficante, le dijo que lo sentía. La antigua reina de la belleza, de 29 años y que hace siete tuvo dos gemelas con Guzmán Loera, rechazó la condolencia replicando: Aquí no ha muerto nadie.

Literalmente, Coronel no se equivoca. Cuando El Chapo sea sentenciado el 25 de junio en el mismo tribunal, al que Coronel ha estado acudiendo casi religiosamente durante todo el proceso, se dictará una cadena perpetua. Las acciones criminales de su marido, no obstante, han dejado un reguero de cadáveres. Y ella misma, metafóricamente, quedará convertida en una viuda en vida: la vista para la sentencia será la última vez en que pueda ver a su esposo, con el que no se le ha permitido tener ningún contacto físico desde que fue extraditado en el 2017, y que casi con toda seguridad será internado en la cárcel de máxima seguridad de Florence (Colorado).

Empezará entonces un nuevo capítulo para Coronel salpicado por la incertidumbre. El mayor fantasma es que algunas de las revelaciones del juicio pueda tener repercusiones legales para ella. Uno de los testigos, por ejemplo, aseguró que Coronel colaboró en la sonada fuga de El Chapo en el 2015 de la cárcel del Altiplano. También que Coronel estuvo involucrada en un intento de fuga posterior, fallido pese a que El Chapo sobornó con dos millones de dólares al responsable de prisiones de México.

Durante el proceso, además, entre las pruebas aparecieron mensajes que apuntan a mucho más que una esposa inocente que desconocía las actividades criminales de su consorte. "Algún arma allí, amor? Tienes una pistola?, le preguntó El Chapo en el 2012, ante la posibilidad de una redada. Tengo una tuya, me la diste, respondió ella, que recibió instrucciones de esconderla.

Otras pruebas apuntaron a cómo urdieron poner propiedades a nombres de sus hijas, parte de una estrategia que puede haber sido clave para distribuir los 14.000 millones de dólares que EEUU asegura que El Chapo ha ganado con el narcotráfico. Y no se puede descartar que se intensifique el escrutinio a Coronel, por más que Eduardo Balarezzo, uno de los abogados de El Chapo, dijera el martes que a ella deben dejarla en paz las autoridades de México y las de EEUU.

Quizá Coronel se dedique a los negocios familiares que, según declaraciones que hizo a Telemundo en una de las dos únicas entrevistas que ha dado durante el juicio, es lo que tiene: Tierras de riego y cosas así, todo legal. Y es que en su relato oficial no entra su relación con el mundo del narco, aunque se extiende por toda su historia.

Coronel nació en California y su padre, Inés Coronel Barreras, trabajaba para el cártel de Sinaloa. La familia se mudó a Durango, donde a los 16 años ella conoció a El Chapo en una fiesta que organizaba su padre. En el 2007 ganó un concurso de belleza local al que El Chapo acudió rodeado de paramilitares y unos meses después, cuando ella cumplió 18 años y él tenía 51, se casaron. Se convirtió en su tercera o cuarta esposa, no está claro, como tampoco si él se divorció de las anteriores.

En el 2011 Coronel volvió a California para dar a luz a las gemelas, Emalí Guadalupe y María Joaquina, y asegurarles la ciudadanía estadounidense. Dos años después, su hermano mayor y su padre, cuyo papel en el cártel se elevó tras su boda, fueron arrestados en la frontera. Su hermano pequeño fue detenido en el 2015 por ayudar en la fuga del Altiplano.

Durante el juicio, Coronel ha escuchado testimonios sobre múltiples aventuras de su esposo, incluyendo la que narró una de sus amantes, Lucero Guadalupe Sánchez López, la narcodiputada. Pero Coronel y El Chapo lanzaron un mensaje de amor imperturbable: un día durante ese testimonio aparecieron conjuntados con chaquetas de terciopelo granate.

También en otra sesión del juicio, Coronel llevó a las dos gemelas a la sala, permitiendo al jurado ver a El Chapo emocionarse, derramar lágrimas, entregarse a los gestos de cariño hacia sus hijas a unos metros de distancia. Quizá fue una estrategia de la defensa y del matrimonio para intentar deshacer el retrato criminal. Fracasó.