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Crisis política en Gran Bretaña

May hace un reajuste de Gobierno pero mantiene a los ministros clave

El parlamentario Brandon Lewis es nombrado nuevo presidente del Partido Conservador. La primera ministra confía de nuevo en David Davis como negociador del ‘brexit’ con Bruselas

 

El presidente del Partido Conservador, Brandon Lewis, con May, ayer. - EFE / NEIL HALL

EFE
09/01/2018

La primera ministra británica, Theresa May, hizo ayer un reajuste en su gobierno y en las estructuras del Partido Conservador pero dejó en sus puestos a los ministros clave, entre ellos David Davis, encargado de negociar el brexit.

En su cuenta de Twitter, la jefa del Ejecutivo informó de que David Lidington, hasta ahora ministro de Justicia, será canciller del ducado de Lancaster -con rango ministerial- así como secretario de Estado para la Oficina del Gabinete.

Lidington sustituye en este segundo cargo a Damian Green, hombre de confianza de May, quien dimitió en diciembre tras un escándalo por el hallazgo de material pornográfico en su ordenador del Parlamento en el 2008.

Según los medios británicos, no se prevé que la primera ministra, que proseguirá hoy su remodelación, nombre a nadie para el cargo de primer secretario de Estado que también ocupaba Green, el cual equivalía a viceprimer ministro o número dos gubernamental.

Tal como se esperaba, la líder tory confirmó en sus puestos a Philip Hammond, que sigue al frente del ministerio de Economía; Amber Rudd, que continúa como ministra del Interior; y Boris Johnson, titular del ministerio de Asuntos Exteriores.

Conservan también sus cargos los ministros de Transporte, Chris Grayling; Medioambiente, Michael Gove; Comercio Internacional, Liam Fox; Desarrollo Internacional, Penny Mordaunt; y para Escocia, David Mundell, mientras que Matt Hancock asume la cartera de Cultura.

Sajid Savid seguirá dirigiendo el ministerio de Comunidades y Gobierno local pero con el añadido de Vivienda, mientras que Karen Bradley será la nueva responsable para Irlanda del Norte, después de la dimisión, por razones de salud, de James Brokenshire.

David Gauke pasa del ministerio de Trabajo y Pensiones al de Justicia; Greg Clark y Gavin Williamson se mantienen como ministros de Empresa y Defensa, respectivamente, y Jeremy Hunt sigue siendo el responsable de Sanidad, pero añade a su cartera el departamento de Atención Social.

May nombró al parlamentario Brandon Lewis ministro sin cartera y nuevo presidente del Partido Conservador, en sustitución de Patrick McLoughlin, al que se responsabilizó parcialmente del mal resultado de los tories en las elecciones anticipadas del pasado 8 de junio, en las que perdieron la mayoría absoluta.

Según fuentes de la formación, Lewis estará encargado de modernizar el partido para atraer a más gente joven, después del incremento de afiliados en el opositor Partido Laborista bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn.

Para esta tarea, el presidente estará acompañado de prometedoras figuras del partido, especialmente mujeres y diputados de minorías étnicas, nombradas también para diversos cargos, como James Cleverly, Kemi Badenoch o Ben Bradley.

La oposición laborista y el Servicio de asesoramiento sobre el embarazo criticaron el nombramiento en la vicepresidencia para mujeres de Maria Cauldfield, que en el pasado se mostró en contra de la liberalización de la ley del aborto.

Esta es la remodelación de gobierno más significativa de las tres acometidas por May desde que accedió al poder en julio del 2016, si bien ha mantenido en sus puestos a los ministros clave.

El reajuste lo motivó la dimisión en diciembre de Green, y está destinado a revitalizar el Ejecutivo conservador tras varios meses de escándalos y desavenencias internas, sobre todo en relación al enfoque de las negociaciones del brexit.

Los cambios anunciados ayer se producen antes del comienzo de la segunda ronda de negociaciones con Bruselas, que se centrará en la futura relación comercial y de seguridad entre el Reino Unido y el bloque europeo.

La Comisión Europea y el Gobierno británico llegaron a finales del 2017 a un acuerdo sobre la primera fase, que comprendía los derechos de los ciudadanos comunitarios, la factura de salida y la futura frontera dentro de la isla de Irlanda.