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Al menos dos muertos en un ataque israelí a un campo de refugiados en el Líbano

 

AGENCIAS
09/08/2006

El Ejército israelí ha emprendido una ofensiva contra el campamento de refugiados palestino más grande de Líbano en un ataque lanzado desde buques patrulla sobre Ein el-Hilweh que se ha cobrado la vida de dos personas y ha herido a otras ocho, según oficiales palestinos y libaneses. Asimismo, otros siete civiles libaneses han fallecido en un bombardeo de la aviación israelí en la localidad de Masgarad.

Sin embargo, los detalles del ataque todavía son confusos, puesto que el Ejército hebreo ha indicado que se realizó por aire, con el objetivo de destruir una vivienda en la que se alojaban militantes de Hizbulá. Por el contrario, fuentes de seguridad libanesas y palestinas han señalado que varias patrulleras israelís habían disparado dos proyectiles. Uno de ellos impactó en el campo, situado al sur de la ciudad portuaria de Sidon, mientras que el otro hizo explosión en un parque de recreo de la ciudad.

Refugio para 75.000 personas

Se trata del primer ataque hebreo a uno de los 12 campamentos palestinos que existen en el Líbano desde que hace 29 días comenzara la actual guerra contra el grupo chií libanés Hizbulá.

El lugar alberga a 75.000 refugiados palestinos, desplazados desde 1948 tras la guerra árabe-israelí. Cerca de 350.000 palestinos viven en campos de refugiados diseminados por todo el país que, con el paso del tiempo, se han convertido en pequeños barrios.

Mueren otros siete civiles

Además, al menos siete civiles libaneses han fallecido en un bombardeo de la aviación israelí sobre la localidad de Masgarad, en el valle oriental de la Beka, según han informado fuentes policiales. Las víctimas eran todos miembros de una misma familia que vivía en un inmueble de esta región, uno de los bastiones del grupo chií libanés Hizbulá.

La aviación hebrea ha proseguido por 29ª noche consecutiva su castigo al Líbano, donde ya han muerto más de un millar de civiles y cerca de un millón se han visto obligados a desplazarse.

Mientras, milicianos de Hizbulá han alcanzado con cohetes las aldeas palestinas de Arabune, Fakua, Nuris y Beit Kad, al norte de Cisjordania, causando un número indeterminado de heridos.

Posible ampliación de la ofensiva

Por su parte, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, presidirá hoy una reunión de su Gabinete de seguridad para decidir sobre una posible ampliación de la ofensiva israelí en el sur del Líbano. El ministro de Defensa, Amir Peretz, y el jefe de Estado Mayor, Dan Halutz, pedirán permiso al Gobierno para que el avance del Ejército israelí en territorio libanés llegue y supere el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera.

Fuentes militares citadas por la radio pública israelí han informado de que el control de la zona empleada por los milicianos de Hizbulá para disparar cohetes contra Israel es decisivo y tiene que lograrse según un programa específico, debido al inminente llamamiento de la ONU al cese de hostilidades.

El Consejo de Seguridad de la ONU estudia actualmente cambios en la resolución franco-estadounidense que insta al alto el fuego tras la propuesta libanesa de desplegar unos 15.000 soldados en la zona libanesa de la frontera, en la que actualmente hay destacados más de 10.000 militares israelís. Antes de ofrecer una respuesta, Israel espera a que concluya la elaboración del borrador definitivo de la resolución.

Relevo en la cúpula militar

Asimismo, Halutz, ha nombrado a su ayudante, el general Moshe Kaplinsky, como su representante en el Mando Norte, encargado de coordinar las operaciones militares de Israel en Líbano, sustituyendo así a su ahora predecesor, el general Udi Adam, según informa el diario israelí Haaretz en su edición electrónica.

Esta es la primera vez, desde el inicio del conflicto en Líbano, que un oficial de la cúpula militar es sustituido a falta de resultados en la lucha contra los militantes de Hizbulá. El nombramiento de Kaplinsky cuenta con el apoyo tanto de Olmert y de Peretz, que expresan así su descontento por las recientes críticas de Adam, que consideraba que las operaciones en el Líbano se encontraban limitadas por la escasa iniciativa del Gobierno israelí.