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REVUELTA POPULAR EN EGIPTO

Mubarak encarga al Gobierno que negocie con la oposición

Los egipcios ignoran los mensajes del presidente y llaman a una huelga general

 

AGENCIAS / EL CAIROAGENCIAS / EL CAIRO 31/01/2011

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, ha vuelto a aparecer en público. La segunda vez desde que empezaron las revueltas populares contra el régimen. Lo hizo anoche, en un mensaje televisado en el que pidió a su nuevo primer ministro, Ahmed Shafiq, que dialogue con la oposición para promover la democracia en el país. Pero ninguna de sus mensajes aplaca a los manifestantes, que esta noche la han pasado acampados en la plaza Tahrir, epicentro de las protestas en El Cairo, y ya han advertido de que no dejarán las movilizaciones hasta lograr derrocar al régimen.

"El Ejército ha de escoger entre Egipto y Mubarak", se puede leer en un cartel en la plaza Tahrir, donde los manifestantes han compartido cena con los soldados que vigilan la zona. Las protestas llegan a su séptimo día con un balance de al menos 102 muertos y más de mil heridos. Los manifestantes se niegan a desistir y el Ejército no les ataca. Cuanto más resistan los ciudadanos, más débil aparece Mubarak. También ha sido significativo el pacto alcanzado entre las diferentes fuerzas opositoras, que le han encargado a Mohamed el Baradei negociar la transición con el régimen.

MÁS PRESIÓN
Prueba de que la población no se rinde es la convocatoria para este lunes de una huelga general. Los manifestantes también han convocado para el martes "la protesta de los millones". Acciones ambas que pretenden incrementar aún más la presión sobre un régimen que ignora las demandas de democracia de sus ciudadanos.

La comunidad internacional, con EEUU a la cabeza, también reclaman a Mubarak que dé paso a una "transición ordenada", en palabras de la Casa Blanca. Fuentes de la Administración de Barack Obama consideran qeu la época de Mubarak ha pasado y que corresponde a los egipcios decidir el cambio político. Entre las diferentes opciones está la coalición de opositores y de partidos hasta ahora prohibidos, una coalición que incluiría al movimiento islamista Hermanos Musulmanes, muy arraigado en Egipto. De hecho, estos han sido uno de los protagonistas del encargo que ha recibido El Baradei de negociar la transición y trabajar para formar un Gobierno de unidad nacional.

GESTO DESESPERADO
En este contexto, acorralado por las protestas masivas en todo el país, que no cesan a pesar del toque de queda y de la represión del Ejército, y la presión internacional, Mubarak ha urgido a Shafiq, un militar nombrado este sábado para el puesto, a que emprenda reformas en la economía, orientadas a la creación de empleo y el control de la inflación, según ha explicado el propio presidente en su discrusro en la televisión estatal Nile TV.

El mandatario egipcio, en el poder desde 1981, intenta de este modo aplacar la creciente contestación de los ciudadanos contra su régimen en las principales ciudades del país, desde que el pasado martes comenzaron las manifestaciones.

La policía ha vuelto este lunes a las calles de El Cairo para evitar los actos de pillaje y vandalismo. De esta manera, la policía intenta contrarrestar las sospechas crecientes entre la población de que los agentes están detrás de los episodios de pillaje en un intento de desmovilizar a los ciudadanos. La plaza Tahrir continúa, sin embargo, bajo vigilancia de los militares.