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UNA CITA HISTÓRICA

Rajoy despierta con buenas noticias para sus intereses políticos tras el 'no' en el referéndum de Escocia

El inquilino de la Moncloa y sus colaboradores ansían que la derrota independentista rebaje las expectativas soberanistas en Cataluña

 

Mariano Rajoy, en una conferencia sobre la reforma de la Administración, el jueves en Madrid. - Foto: DAVID CASTRO

GEMMA ROBLES / Madrid
19/09/2014

Mariano Rajoy se levanta temprano cada día para poder desayunar con sus hijos y su mujer y hacer algo de ejercicio --camina alrededor de 45 minutos por los jardines de la Moncloa- antes de poner en marcha la agenda oficial del día. Si no tiene acto o reunión prevista a primera hora, aprovecha para dar alguna clase de inglés.

Este viernes debe presidir la reunión de Consejo de Ministros, así que es más que previsible que haya madrugado algo más de la cuenta para que le dé tiempo al desayuno familiar y al ejercicio físico, como poco. Además, la mañana contaba con un aliciente especial para que el presidente del Gobierno no se hiciera el remolón cuando sonara el despertador: conocer los resultados, o al menos los datos de un escrutinio ya avanzado, del referéndum independentista escocés.


LA CONSULTA DE CATALUÑA

A las seis de la mañana ya se podía leer en las redes sociales que la BBC, la televisión pública británica, daba por ganador al 'no'. A las 6.36 horas y a las 6.39 había tuits del 'premier' David Cameron y del primer ministro escocés, Alex Salmond, admitiendo con más o menos claridad (y más o menos entusiasmo según el caso) la victoria de los unionistas. Toda una buena noticia para Rajoy que en las próximas horas se dispone a jugar una partida de ajedrez en los tribunales con el presidente de Catalunya, Artur Mas, a fin de intentar evitar la celebración de una consulta que, a diferencia de Cameron, él nunca ha estado dispuesto a permitir.

Los colaboradores del presidente siempre han contado con que un 'no' escocés serviría para enfriar las expectativas de los independentistas catalanes en vísperas del 9-N. Que resultaría un alivio para unos y un baño de realismo para otros. Y que llenaría de argumentos y razones a un Ejecutivo que, como el que dirige Rajoy, se aferra a la supuesta ilegalidad de una consulta soberanista para no hacer pasar al país y a la Unión Europea por una prueba de fuego de resultado incierto, como ha sucedido con Gran Bretaña y Escocia.

Pues bien. Cuando esta mañana haya sonado el despertador de Rajoy, una buena noticia para sus intereses políticos ya le estaba esperando. Ahora está por ver cómo la gestiona ante la opinión pública el Gobierno español y, lo que suele resultar siempre más polémico, el partido que lo sustenta.

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