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DESPUES DE LA CATÁSTROFE

Las réplicas y la lluvia dificultan las labores de rescate tras los fuertes terremotos de Japón

Las autoridades, que han aumentado los efectivos de socorro, temen nuevos desprendimientos de tierras

 

Un bebé de ocho meses rescatado por los trabajadores de emergencias el viernes en Japón. - REUTERS / DAISUKE WADA

EL PERIÓDICO / TOKYO
17/04/2016

Los equipos de rescate siguen trabajando intensamente en la zona afectada por los dos fuertes terremotos que sacudieron el viernes y el sábabo el suroeste de Japón y que acabaron con la vida de al menos 41 personas, aunque se han contabilizado hasta ahora 11 personas desaparecidas.

La intensa lluvia que cae en la zona unida a las réplicas de los seísmos que continúan sucediéndose están afectando las labores para socorrer a las víctimas atrapadas todavía bajo los escombros de los edificios que se desplomaron.

En la prefactura de Kumamato en la isla de Kyush, la más afectada por los seísmos, se han producido alrededor de 400 réplicas de los terremotos. El más fuerte, el segundo, tuvo una magnitud de 7,3 de la escala abierta de Richter. El fuerte temblor destruyó parcialmente el santuario sintoísta de Aso, uno de los más antiguos e importantes del país con más de 1.700 años de antigüedad.

DESPRENDIMIENTOS


Las precipitaciones, además, contribuyen a que aumente el riesgo de más desprendimientos de tierra, lo que preocupa de manera especial a las autoridades. Hasta ahora se han registrado gigantescos corrimientos de tierras que se han llevado por delante casas, edificios, carreteras y vías de tren

Los terremotos han dejado además heridas de diferente consideración a 2.000 personas, mientras que 160.000 han sido evacuadas a refugios y 78.000 hogares permencen sin suministro eléctrico.

CASA TRADICIONALES
 
En el pueblo de Mashiki quedan muy pocas casa tradicionales intactas. "Yo duermo dentro de un coche y durante el día me quedo en esta tienda", explica a la agencia AFP Seiya Takamori, un fontanero de 52 años. "En esta región todos sabíamos que había una falla activa en Mashiki, pero a nadie le preocupó", añade.

"Estoy feliz de estar todos vivos. Es lo que importa", dice, por su lado, Kenji Shiroshita, de 48 años, mientras espera en la cola recibir un poco de arroz y agua. "No me esperaba un segundo seísmo, me cogió completamente desprevenido".

El primer ministro, Shinzo Abe, ha dicho que se dispone a aumentar hasta 25.000 los efectivos que ayudan en la zona devastada. El Gobierno de Tokio ha aceptado la ayuda aérea que le ha ofrecido Estados Unidos.