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revuelta en el mundo árabe / inseguridad en las calles

De ronda con los civiles

Los vecinos de El Cairo han creado patrullas urbanas para protegerse de ladrones y saqueadores Los vigilantes van armados con cuchillos, barrotes, sables y hasta pistolas.

 

Un grupo de manifestantes gritan al paso de un helicóptero militar, ayer en El Cairo. - Foto:AP / KHALIL HAMRA

KIM AMORKIM AMOR 31/01/2011

A falta de la odiosa policía en las calles, muchos cairotas han creado singulares patrullas de vigilancia para proteger sus barrios de saqueadores y ladrones. Es noche cerrada y al menos medio centenar de personas, la mayoría jóvenes, han levantado un control en la avenida Esfinge, desde donde se distingue la silueta de la pirámide de Keops. "Aquí todos vivimos del turismo, hay dinero, y los del pillaje lo saben", afirma Rafik, al parecer el jefe. El personal a sus órdenes va armado con palos de madera, barras de hierro, navajas, cuchillos y algún que otro sable. Para cerrar el paso utilizan dos vallas que pertenecen a la policía, esta la de verdad, en las que hay escrito: "Giza traffic". "Cuando llega un vehículo lo paramos, pedimos la documentación y miramos el maletero y el interior por si hay armas o artículos robados", explica el agente civil.

Si el propietario del vehículo no lleva los papeles o los vigilantes vecinales lo creen sospechoso, lo arrestan y lo entregan a los militares que se encuentran en la avenida Al Ahram, a un kilómetro de distancia. "Hoy hemos echado el guante a 13 ladrones", señala Rafik.

Según informó ayer la televisión egipcia, el Ejército ha arrestado a más de 3.100 personas acusadas de saquear comercios. Entre los detenidos, desde gente que no tiene ni para comer hasta presos, los más, liberados por la propia policía para aterrorizar a la población. No se sabe cuántos han salido de las prisiones, pero se habla de miles.

Lo más sorprendente del puesto que controla Safik es que a escasos 50 metros hay otro igual y un poco más allá otro más, así hasta cinco. En uno de ellos, hay unos tipos con perros policías y dos más con turbante a caballo. "Si alguien no se detiene en el control, lo perseguimos a galope", dice uno de los jinetes. Poco después se oye, no lejos, un fuerte tiroteo. La tensión en la avenida desaparece al caminar por las callejuelas del barrio, a estas horas, y a pesar del toque de queda, llenas de animación, como es habitual en El Cairo nocturno. A pesar de que este área es 100% segura, los lugareños han resuelto también cargar, "por si acaso", con palos y cuchillos.

Algunos vienen de dar el relevo a los vigilantes de la calle Zaloglol, donde está el grupo de Omar. "A los presos se les distingue porque llevan un tatuaje en la mano derecha", afirma. Toca anotar a Omar que tal vez el hombre que ha detenido hoy era un expresidiario que salió hace un par de años y que ahora es un hombre integrado en la sociedad. "Sí, puede ser", replica, "pero lo más probable es que sea todavía más malo porque en la cárcel lo único que aprenden es a ser todavía peores".

En el siguiente control, también a 50 metros, el oficial civil pide el pasaporte al extranjero. A su lado, un individuo esconde una pistola: "Todavía no la he tenido que usar, pero si creo que debo hacerlo dispararé".

Los militares han dicho que hoy se hará cargo de la seguridad la policía. Los vigilantes nocturnos están contentos porque al menos descansarán.