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INMIGRACIÓN

Trump reclama el Muro para frenar la "crisis en la frontera"

El presidente de EE UU fomenta el miedo contra los inmigrantes en su primer discurso a la nación. Los demócratas le acusan de "manufacturar una crisis" y le exigen que reabra el Gobierno federal

 

Donald Trump, durante su discurso a la nación sobre el Muro con México. - POOL

RICARDO MIR DE FRANCIA
09/01/2019

Donald Trump ha ofrecido esta madrugada su primer discurso a la nación para reclamar fondos para la construcción del Muro en la frontera con México, la condición que ha impuesto para reabrir el Gobierno federal, parcialmente paralizado desde hace 18 días. 

El líder estadounidense afirmó que existe una “creciente crisis humanitaria y de seguridad en la frontera” y culpó a los demócratas del desbarajuste institucional generado por la falta de compromiso para financiar las agencias gubernamentales. Pero el discurso no aportó ninguna novedad. Ni declaró el estado de emergencia ni ordenó el cierre de la frontera, dos de las medidas con las que había amenazado en las últimas semanas. Los demócratas le acusaron minutos después y en un formato similar de “manufacturar” la supuesta crisis fronteriza. 

Nada sugiere que el duelo de argumentos en horario de máxima audiencia vaya a mover el péndulo de la batalla política e ideológica que se vive en Washington. La mayoría de estadounidenses se opone a la construcción de la barrera y también al cierre del Gobierno, del que se culpa mayoritariamente al presidente y su partido. De ahí que la Casa Blanca optara por trasladar el debate a la población y preparase para esta misma semana una visita de Trump a la frontera. Al presidente no le convencía ninguna de las dos ideas, según reconoció en una reunión con periodistas pocas horas antes de la alocución. “No va a cambiar absolutamente nada, pero aun así lo voy a hacer”, les dijo el martes a los reporteros. 

El discurso acabó siendo más presidencialista de lo habitual, pero una vez más trató de azuzar el miedo contra los inmigrantes. Trump les culpó de los grandes problemas del país, desde la criminalidad, a las drogas pasando por los bajos salarios, en contra de lo que sugieren los datos. Los asoció con las bandas criminales que operan en la linde, a las que responsabilizó de “miles de muertes”, y se detuvo a detallar los casos de varios estadounidenses asesinados por inmigrantes sin papeles. “La inmigración ilegal incontrolada daña a todos los estadounidenses”, dijo el republicano desde el Despacho Oval. “Esta es una crisis humanitaria: una crisis del corazón y una crisis del alma”. 

Trump tiende a exagerar la situación en la frontera, si no a falsearla completamente. Los datos contradicen el escenario de crisis y “emergencia nacional” que ha descrito, a menos que por crisis se entienda la ruptura de familias inmigrantes, el hacinamiento en los centros de detención o el intento de bloquear las solicitudes de asilo, consecuencias, todas ellas, derivadas de sus propias políticas. El año pasado, la cifra de aprehensiones en la frontera, el baremo que se utiliza para estimar cuantos inmigrantes cruzan ilegalmente, fue la más baja desde 1971. La guardia fronteriza detuvo a algo más de 310.000 personas, nada que ver con el 1.6 millones aprehendidos en el año 2000. 

Algo parecido ocurre con las drogas. Trump afirma que el Muro es necesario para frenar su entrada porque la gran mayoría de substancias ilícitas consumidas en EE UU llega a través de México. Eso es verdad. El problema es que el grueso de las drogas entra a través de las aduanas oficiales, según la Agencia Antidroga (DEA). Tampoco hay constancia de que la frontera sea un coladero de terroristas, como repite su Administración. “No hay pruebas creíbles de que los grupos terroristas internacionales hayan establecido bases en México, que trabajen con los cárteles o que hayan enviado operativos a EE UU a través de México”, dijo un informe del Departamento de Estado en 2017. 

Lo que nadie discute es que el Muro se ha convertido en un símbolo para Trump, la primera de sus propuestas de campaña, una promesa que ha puesto a prueba su credibilidad ante sus votantes. “Profesionales de las fuerzas de seguridad han pedido 5.700 millones de dólares para construir una barrera física”, dijo anoche. “A petición de los demócratas será una barrera de metal en lugar de un Muro de hormigón, pero esa barrera es absolutamente crítica para la seguridad fronteriza”. Ya no dice, sin embargo, que México pagará. El nuevo argumento es que “se pagará por sí misma” con lo que el país se ahorre en la lucha contra las drogas y, “de forma indirecta”, con los beneficios de nuevo acuerdo de libre comercio con México y Canadá. 

Los demócratas insisten en que el Muro es “inmoral” e “ineficiente” y nada sugiere que el discurso del presidente vaya a cambiar su postura. “Trump tiene que dejar de utilizar al pueblo estadounidense como rehén, tiene que dejar de manufacturar una crisis y tiene que reabrir el Gobierno”, dijo Nancy Pelosi durante su discurso junto a Chuck Schumer, los líderes del partido en el Congreso. Los demócratas se niegan a darle el dinero que Trump pide para el Muro, lo que ha llevado al presidente a cerrar el Gobierno por falta de acuerdo para financiarlo.