+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Pekín-2008 Olímpicos en la sombra y los horarios en televisión.

Marta Vilajosana CICLISTA

 

Experimentada Vilajosana, en la villa de atletas de Pekín. - Foto:JORDI COTRINA / Enviado especial

MARCOS LOPEZMARCOS LOPEZ 11/08/2008

LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO BARCELONA, 13 DE MARZO DE 1975

PESO Y ALTURA 57 KILOS Y 1,70

TRAYECTORIA GANADORA DE UNA ESTAPA DEL GIRO DE ITALIA EN EL AÑOS 2006 Y CINCO MUNDIALES CON LA SELECCION ESPAÑOLA. CAMPEONA DE ESPA DE PERSECUCION EN PISTA EN EL AÑO 2002.

"Mis piernas necesitan calor", decía ayer Marta Vilajosana, la ciclista catalana, que nació junto al Camp Nou hace 33 años y corre para un equipo profesional italiano. Lo decía con un jovial y alegre tono de voz, no como excusa. Jovial, alegre, pese a que tenía todas las razones para ser desastroso y pesimista. Porque si algo no tuvo ayer Pekín fue calor. El día fue de perros. Lluvia, lluvia y más lluvia. Insoportablemente duro, con un agua que calaba los huesos de cualquier osado que decidiera pisar la calle y que encima de la bicicleta te empapa entero y se te encogen los músculos. Si además corres una prueba olímpica, con 126 kilómetros durante 3.43.25 horas, el asunto adquiere un aire de heroicidad. Poco importa el lugar en el que terminó la prueba la catalana(55) porque lo inexplicable es que Marta acabó.

--¿Cómo ha ido?

--Uf. Anna Sanchís, 19 y yo veníamos aquí muy bien de forma, muy finas, pero nos encontramos todo lo contrario. Un día de frío, de agua, de viento. Uf, las piernas no me iban.

--El destino ha querido que salieran a competir en el peor día que ha vivido Pekín en cuanto a clima.

--Pues, sí. Yo soy de calor e iba muerta de frío. Tenía las piernas vacías. Cuando nos levantamos, miramos el cielo: "¡Qué mal está!" Pensamos, sin embargo, que mejoraría. Nos equivocamos. Ha sido todo lo contrario.

--Y entonces...

--Que pare, que pare, que pare de llover. Por favor. Y ha ido a más, a mucho más. Ha habido un instante en que no veía nada. Era un diluvio. Pasábamos por debajo de los puentes y la bicicleta se hundía. Eran lagos, algo impresionante. Increíble. Nunca había vivido algo así.

--¿Cómo aguantó?

--Como pude porque la carrera se rompió en la subida. Me sacaron de vuelta, pero he podido acabar con un grupito pequeño. Por lo menos he terminado en este día de locos. Demasiado frío, demasiada agua, demasiado de todo...

--¿No tuvo la tentación de coger y bajarse de la bicicleta?

--Claro que la tuve y en muchas ocasiones. Por supuesto. Pero cuando la tenía, me decía a mí misma siempre la misma frase: "Marta, estás en Pekín. Debes acabar". Luego, me venía de nuevo la tentación de abandonar y meterme en algún sitio caliente, sin agua. Pero volvía a pensar lo mismo: "Marta, estás en unos Juegos. No te puedes ir, sigue, sigue hasta el final". Muchas se han ido, han dejado la bici, pero yo no podía hacerlo. Yo, no.

--Y acabó

--Sí, sí, sí. Tenía que hacerlo. Era como una obligación. Al pasar la meta, no pensé en nada. He llegado temblando de frío.