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Asociación Down: «Tenemos una discapacidad, pero también tenemos intimidades, sentimientos y sabemos lo que es el deseo»

Uno de cada 1.000 nacimientos en el mundo lleva un cromosoma 21 extra. Tienen síndrome de down, pero no son enfermos, mas al contrario, son personas que buscan su hueco en igualdad de condiciones que el resto. Quieren trabajar, ser autónomos, amar y ser amados. Lo normal, lo que buscamos todos. Detrás de estos 17 testimonios hay una historia de valentía, fe y superación, la demostración de que las barreras nunca las ponen ellos. Asociación Síndrome de Down de Cáceres

 

Junto a los usuarios de la Asociación Síndrome de Down de Cáceres. - FRANCIS VILLEGAS

En el aula principal de la sede de la Asociación Síndrome de Down de Cáceres alumnos y profesoras nos esperan. Han preparado una tarta de zanahoria, café y tostadas. La primera en tomar la palabra es Eva...

-Eva, la semana pasada entrevistábamos en este mismo espacio a la escritora Irene Borrego, que te lanzaba esta pregunta: ¿qué te gustaba hacer cuando eras pequeña?

-Me gustaba pasear con los perros. Pepe, que era mi vecino y se murió hace ya muchos años, me subía en su moto. Vivo en Torremocha, tengo un hermano que se llama David, mi padre es maestro y mi madre da clases por las tardes. En el pueblo voy a casa de mis abuelos, allí están mi tío y mi tía, y aquí, en el centro, tengo buenos amigos como Alejandro, Víctor o Raúl.

-¿José Antonio, puedes describir el colegio al que fuiste de niño, tu familia, tu día a día?

-Estaba en el San Pedro de Alcántara y allí me sentía muy bien porque hacía cuentas y leía. Recuerdo a una maestra que me ayudaba un montón y a un compañero que también me echaba una mano. Somos seis hermanos, una vive en Badajoz, otra en Madrid, otro en Perales y dos en Cáceres. Yo vivo solo, en casa, y los viernes me voy de viaje y me quedo con mis hermanos. Cuando me levanto, me pongo un café, me lavo, me visto, hago la cama, aunque algunas veces la dejo sin hacer (risas). Luego me vengo al centro y aquí estudio pintura, ordenadores... Después comemos. A las cinco menos cuarto regreso a casa, veo la tele, me ducho y preparo la cena. Me gustan las películas de risa y de acción; y el fútbol, que soy del Madrid.

-Raúl, ¿puedes hablarnos de ti?

-Soy cacereño y vivo en El Rodeo. Mi hermano se llama Álvaro y nos queremos mucho, ahora está trabajando de panadero. Mi madre está ya jubilada. Para algunas cosas necesito la ayuda de los demás, sobre todo a la hora de manejarme adecuadamente con las monedas. Estoy contento en este centro porque tengo buenos compañeros y buenas maestras.

«¡Pelota!», exclama en ese momento a modo de broma una de las profesoras. Y Raúl, entre risas, responde: «¡Si quieres digo lo contrario, eh!». Una carcajada general se levanta en la sala.

-Raúl, ¿qué le pedirías a los políticos?

-Que me encontrasen un trabajo. Que hubiese más posibilidades laborales para nosotros.

-¿Alex, de qué pueblo eres?

-Soy de Piornal.

-Ah, de Piornal, donde se celebra la fiesta de Jarramplas. Pues el alcalde de allí es Ernesto, y hay un concejal, el de Cultura, que se llama Javi, y un periodista de la Cadena Ser, Justo Pérez...

-Así es. Los conozco a ellos y también al señor Alfonso. En Piornal todos me tratan muy bien y siempre me han ayudado mucho.

-Mariló, ¿qué has hecho este fin de semana?

-He estado tomando algo con mis hermanos, que se llaman Fernando y Rubén. Me gusta mucho irme de vacaciones a Fuengirola y bañarme en la playa. También me gusta bailar.

SFlb-¿Qué música te gusta bailar?

-Pues me gustan Ricky Martin y Shakira...

«A mí también me encantan Shakira y Ricky Martin», le digo a Mariló, que responde con una sonrisa tan bonita que es capaz de aplacar todos mis males. Es hora de llamar a Borja. «Borja, Borja», y Borja da un brinco de su silla para venir feliz a ofrecer su testimonio...

-Borja ¿cuántos años tienes?

-Tengo 24 años y nací en Coria.

-¡En Coria! Así que te tienen que gustar los Sanjuanes...

-Me encantan los Sanjuanes, me gusta ver los toros y los caballos.

-¿Dónde vives?

-Vivo en Puebla de Argeme y tengo dos hermanos. Soy el pequeño, así que soy el mimado de la casa (risas).

-Además, trabajas...

-Sí, en el colegio de Puebla. Allí me dedico a las tareas de limpieza. Mi jefe se llama Abraham y tengo varias compañeras de trabajo, Trini y Miriam. Mi horario es de tarde y me ocupo de limpiar el polvo de las mesas, los muebles, los rodapiés, a fregar los suelos y las pizarras. Y con eso me pagan un dinero para hacerme rico (la carcajada es ahora una oda a la alegría).

-¿Y tus padres estarán muy contentos de que estés trabajando?

-Sí, están muy contentos. Además mi hermano Sergio también está trabajando en una gasolinera. Así que genial.

-¿Y cuál es tu sueño?

-Mi sueño es ser bombero, para salvar a la gente.

-¿De qué equipo eres?

-Del Barça y del Madrid.

-Bu, bu, bu... ¿Del Barça y del Real Madrid? Eso es incompatible...

-Bueno, más del Barça.

-De Leo Messi, fijo...

-No. De Piqué (más risas).

¿Cuáles son tus series favoritas?

-‘Cuerpo de élite’, y las de policías, las de Kung Fu y las de apaches.

-¿Te gustaría tener novia?

-Ya tengo novia, se llama Cristina y es coriana, como yo. Me gustaría casarme, hacer una fiesta de despedida de soltero primero, para invitar a mis amigos Alejandro, José Miguel y Jorge. Luego celebrar un banquete y después irnos de luna de miel.

-¿Y cómo es Cristina?

-Cristina es muy guapa y se quiere casar conmigo y soy el más guapo para ella.

«Si lo dejas, Borja te hace la entrevista entera», comenta una de las monitoras. Ahora es el turno de Jacinto.

-Jacinto, tu madre, Adela, fue la fundadora de Modas Dely...

-ExDely, porque ya se ha jubilado (más risas). Soy hermano de Ana y de Adela.

-Tu padre llevaba La Salmantina, la pastelería que estaba en la plaza Mayor; el Día de Reyes es tradición que regale a los trabajadores de El Periódico Extremadura un roscón, el mejor roscón de Cáceres...

-El mejor del mundo (puntualiza Jacinto mientras sus compañeros se funden en un aplauso).

-Practicas deporte y has conseguido muchos premios...

-Sí, tengo muchas medallas por los campeonatos de natación en los que he participado.

-Has tenido varios trabajos...

-Sí, en la guardería infantil Fofó, en el Instituto de Asuntos Sociales, con los compañeros Agustín y Nuria, y como acomodador del Gran Teatro.

-¿Te gusta el Gran Teatro?

-Me gusta mucho, es muy bonito. Me acuerdo de compañeros de allí como Rita, o los Castela, que son carpinteros y se ocupan de la colocación de los escenarios...

-Salva, tú eres de Canarias...

-Nací en Canarias pero nos vinimos a Cáceres porque nos enamoraba esta ciudad.

-¿En qué te gustaría trabajar?

-En lo mismo que mi padre: profesor.

-Víctor toma asiento...

-Tengo 22 años. Soy de Alcántara, que en 2014 le otorgaron el título de Mejor Rincón de España. Pero mi familia y yo (tengo un hermano) vivimos aquí en Cáceres hace ya mucho tiempo.

-Alcántara es un pueblo precioso. Allí tienen una tradición gastronómica centrada en los caracoles...

-Si, la ‘Caracolá’, y también celebramos la matanza y el Festival de Teatro de Alcántara. Tengo una amiga, Raquel, que siempre se viste de época.

-Habla del centro ocupacional...

-Aquí hacemos de todo un poquito, tenemos estimulación, un taller de empleo, otro de decoración, otro de pintura...

-A mí la pintura es que no se me da bien...

-A mí tampoco, pero he aprendido muchas cosas.

-En este centro habéis fomentado el programa ‘Conoce Cáceres’. ¿Puedes hablar de su contenido?

-Es un programa en el que todos los jueves vamos a la parte antigua a ver monumentos de Cáceres, como la plaza, el ayuntamiento, la Casa del Sol, la Casa del Mono, San Jorge... El objetivo es que a final de curso hagamos de guías turísticos; bueno, primero vamos a hacerlo con los padres y luego ya... (todos vuelven a reir).

-Luego ya veremos... ¿Cuál es tu monumento favorito de Cáceres?

-La Casa del Mono, es que me encanta. Me gusta el edificio y su historia.

-¿Te apetece tener un empleo?

-Bueno, estoy deseando.

-¿A qué querrias dedicarte?

-A ser relaciones públicas.

-¿Conoces a la alcaldesa?

-Sí. Pero conozco más a la que la ayuda, a Sonia, que es periodista.

-¿Víctor, alguna vez te has sentido rechazado, discriminado por los demás?

-Sí. Cuando estaba en mi pueblo, en el colegio me tiraban piedras. De modo que sufrí bullying. Pero también es verdad que tuve muy buenos amigos y que siempre los llevaré en mi corazón y me acordaré de ellos. Tengo que nombrar a mi amiga Olga, que es la que me ha cuidado, la que más me ha protegido. También velaban mucho por mí Javier o Carolina. Algunas veces me reñían si me separaba de ellos y me ponía cerca de los que se metían conmigo. ‘Vente con nosotros, que con nosotros vas a estar bien’, me decían. Pero bueno, esto ya lo tengo superado, han pasado muchos años y con el tiempo se supera.

-¿Consideras que actualmente se ha producido un cambio en la sociedad, que os aceptan mejor?

-Sí. A mí me quieren mucho. Y muchos amigos se siguen acordando de mí.

-Es que eres muy buen tío, cómo no se van a acordar de ti...

-(Sonríe). Gracias.

Llega el momento de abordar el asunto de la afectividad y una monitora toma la palabra...

-«Hay que tener en cuenta la dificultad que tienen ellos para acceder al mundo de la afectividad, para tener pareja. Muchos de nuestros usuarios, como todo el mundo, tienen necesidades afectivas y necesidades dentro del ámbito sexual como personas adultas que son, pero sí que se encuentran muchas veces con las dificultades de poder desarrollarse a esos niveles porque todavía no está bien visto por una parte de la sociedad. Incluso a veces se topan con las barreras de las familias, que tienen siempre miedo a ese área de su vida, y se tiende a la negación, a la evitación o a la sobreprotección. Todavía no se tiene mucho en cuenta ni su opinión ni su deseo a esos niveles. Víctor me dice que ‘sí’ con la cabeza porque tengo más razón que un santo. ¿A que a todos os gustaría tener novios o novias?», pregunta la monitora. Y varios niegan con la cabeza. «Bueno, a alguno no, no es obligarorio», contesta ella (más risas).

-A ver, ¿novio o novia?, es que eso es un quebradero de cabeza...

-No tenemos ganas de líos, (responde uno de ellos mientras los demás ríen a carcajadas).

-Víctor toma de nuevo la palabra para cerrar esta entrevista...

-Yo tengo una discapacidad, todos los que estamos aquí tenemos una discapacidad, pero también tenemos nuestras intimidades, nuestros sentimientos y sabemos lo que es el deseo. Verdaderamente nosotros, muchos de nosotros, tenemos ganas de tener novia, de tener pareja y una buena relación, que nos dure para toda la vida, o no. Mis padres, por ejemplo, no tienen problemas a la hora de hablarme de ese tipo de cosas, pero hay otros padres que tienen más reservas y no hablan de ello. Mira, voy a contar un caso que nos ocurrió. Un grupo de amigos queríamos ir a ver una película que se llama ‘Kiki: el amor se hace’. Pero, vamos, que en la película no salía nada, que era todo fantasía (es inevitable dibujar una sonrisa en el rostro mientras Víctor relata su experiencia). Yo la quería ver, pero dijeron que no, que los padres nos iban a reñir. Y yo me pregunto: ¿Pero vamos a ver, si queréis que seamos mayores para unas cosas, por qué no podemos ser mayores para otras?

Fusionado ya con el aplauso final, Víctor termina su turno de palabra, todo un alegato en favor de la integración. Es hora de decir adiós. Antes de cerrar la puerta reparamos en la frase que cuelga en la pared del fondo: «Nadie encuentra su camino sin haberse perdido varias veces».

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