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HOY COMEMOS CON...

Manu Pérez: «Fue entrar en la radio de mi pueblo y decir: yo quiero ser esto"

Llega a la entrevista con una sonrisa, esa que desde hace año y medio le acompaña con mayor rotundidad si cabe. Conserva en su rostro, en su voz, en sus siempre exquisitas maneras, la felicidad de esos años de sus comienzos, delante de un micrófono, cuando la vida era un viaje apasionante por descubrir. Y aunque Manu Pérez ha sido la cara de Canal Extremadura y ahora lo será de Tele Madrid, es el mismo periodista de raza que hace de este oficio el mejor ejercicio de honestidad. Salvatierra de los Barros, Badajoz (1981)

 

-Hable de su infancia, ese momento en el que la felicidad estaba en un bocadillo de mayonesa...

-(Risas). Esa imagen simboliza la felicidad por lo simple. Ahora para ser feliz parece que te tienes que complicar la vida. La felicidad es estar con tu familia, con tus amigos, dar un paseo por el pueblo, no cuesta ni trabajo ni dinero, cuesta tiempo, y el tiempo es lo más valioso que tenemos.

-Usted es del Barça, muy del Barça...

-Muy muy mucho del Barça y del Extremadura, los colores azulgrana me tiran. Aunque con los años lo que más me gusta es el buen fútbol, no soy visceral.

-¿Era más fácil ser del Barça antes que ahora?

-La situación catalana no me afecta en ser o no del Barça. Para mí el conflicto político va por un lado, y el deporte, por otro. Sí es verdad que a veces los directivos se meten en cuestiones que no les corresponden.

-¿Qué diferencia a la Facultad de Periodismo de Sevilla del resto de facultades del país?

-El carácter del sur. Vivir, sentir y explicar de otra manera y, sobre todo, la luz. Ahora me dirá: ¿qué tiene que ver la luz con la educación? pues que si sales a la calle y ves que el día es espléndido vas con mucho mejor ánimo a estudiar y a trabajar.

-¿Cómo veía el mundo desde su pueblo antes de irse a Sevilla?

-Es una pregunta difícil. Lo veía como algo lejano. Desde Salvatierra, a lo más que iba era a Zafra y a Badajoz con la familia, que no había ido ni a Cáceres. Recuerdo que la primera vez que fui a Sevilla lo hice en taxi desde mi pueblo con mis padres, por una carretera que todavía no era autovía, que me maree dos o tres veces por el camino (más risas), que eran muchas horas de viaje. Fue salir de una zona de confort.

-Pero vayamos al principio, ¿por qué decide hacerse periodista?

-Lo tuve claro desde el primer día que fui a la radio municipal de mi pueblo con un primo mío, que estaba pinchando discos allí. Recomiendo a todos los jóvenes que les guste la profesión que vayan a esas radios locales, que cada vez son menos porque las dificultades para mantenerlas son importantes. Fue entrar allí y decir: yo quiero ser esto, ¿qué hay que estudiar para ser esto? Entonces me contestaron: tienes que ser periodista. Esa formación es importante, y aunque la carrera de Periodismo no es nunca como te la imaginas, sobre todo por la parte práctica, la parte teórica y vivir en otra ciudad siempre contribuye de forma exponencial a tu formación y desarrollo personal.

-Describa su primer trabajo...

-Ilusionante. Fue en la radio de mi pueblo poniendo discos, que era lo que yo quería, yo ya era feliz, yo quería ser como Toni Aguilar; yo no quería ser Iñaki Gabilondo, yo quería ser Toni Aguilar. Subir y bajar discos en una lista de éxitos, presentar canciones... era lo que me hacía feliz. Luego, poco a poco, fui descubriendo otro tipo de radio, la convencional, la de las noticias, y me fui sintiendo muy a gusto en ella.

-¿Y qué discos ponía?

-De todo. Tengo grabaciones con 11 años diciendo: «...Y vamos a continuar con los Celtas Cortos, con esta canción de ‘Lluvia en soledad’». Recuerdo que les grababa las cintas de casete a mi hermano y a mi hermana que estudiaban en Jerez de los Caballeros. Allí les decían: «Hemos estado escuchando a tu hermano, pero parecía una niña». Y aquello a mí, con 11 años, me daba mucho coraje, no tener una mejor voz para la radio; pero era un niño, claro.

-La radio es como la literatura, el oyente se hace una idea imaginaria de los que están al otro lado. Es la magia...

-Sí. El medio que más me gusta es la radio, y quizá ese es uno de sus encantos, que como en un libro te puedes hacer una idea de cómo es la persona que a través de las ondas te está haciendo compañía, que es muy importante en este mundo de tanta soledad en algunas ocasiones.

-¿Qué es para usted un perro?

-Quien lo tenga lo entenderá: un perro es familia. Hay quien dice que se exagera cuando se dice que es como un hijo. No soy padre todavía, y no puedo decir si es o no como un hijo; lo más cercano que tengo son mis sobrinos, que los quiero con locura, pero comprendo a la gente que dice que a un perro lo quiere como a un hijo.

-Usted pasó por Reino Unido. ¿Puede relatar esa experiencia?

-Estudiar una beca Erasmus es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Fui solo a esa beca en Derby, y es una experiencia enriquecedora en todos los ámbitos, no solo por aprender el idioma sino porque aprendes a valerte por ti mismo, aprendes la vida. Además, en el caso de Periodismo, se trataba de una formación sin exámenes, era investigación con trabajos y trabajos. Conoces a personas de muchas nacionalidades, con otros pensamientos y, al fin y al cabo, aprendes a convivir.

-¿En qué es distinta Canal Extremadura de otras cadenas públicas?

-Apuesta por ser honesta, por lo extremeño, que es un valor muy importante porque hoy día si pones otra cadena cuando hablan de Extremadura lo hacen para cosas que suelen ser más negativas, lamentablemente. Solemos salir por accidentes o porque se ha averiado el tren 857.000 veces. Y es bueno que también aparezca por lo del tren, pero claro, si solo nos fijamos en lo negro no aparecen los colores y creo que Canal Extremadura colorea con toda su viveza la Extremadura que hoy tenemos.

-¿Y en la tele pública extemeña se puede ser hoy un periodista libre?

-En los 13 años que he estado en Canal Extremadura siempre me he sentido un periodista libre. Creo que hoy día se fomenta muchísimo más ese aspecto. Desde la dirección y la administración regional se ha apostado por dar esa libertad a los profesionales.

-¿Una tele pública tiene que censurar la aparición de alguien?

-La tele pública es el único medio que tiene la obligación de dar voz a todos porque somos un medio público que pagan todos los extremeños y si lo pagan todos los extremeños somos de todos los extremeños, sean blancos, azules, amarillos, grises...

-¿La proliferación de las noticias falsas es el naufragio del periodismo?

-Sí, y además me preocupa mucho. Esas noticias falsas podrían evitarse más fácilmente de lo que creemos. En el ámbito educativo debería aprenderse a discernir entre una noticia falsa y otra que no lo es, que los niños no se pueden creer todo lo que oigan, lean y vean porque hay que contrastarlo. Hoy día existen hasta portales con noticias falsas que dan la misma sensación de una página web seria. Las noticias falsas son el cáncer del periodismo, de la sociedad también.

-Y en este contexto, ¿sirve de algo verificar las mentiras de Trump?

-Estados Unidos es complicado en ese sentido. Es verdad que Hillary Clinton ganó las elecciones con muchos más millones de votos, pero el sistema electoral benefició a Trump. Es un poco extraño que ocurra esto en el país del Watergate. Hay una película espectacular que se llama ‘The Post’, que desvela cómo publican secretos de Estado, se decide a dar ese paso encima de la administración, que se opone a que se publique. Son ejemplos de prensa libre, pero nos encontramos con situaciones que te hacen preguntarte: ¿Cómo una persona como Trump puede llegar a una presidencia de un país?

-¿Se nos ha olvidado que hacer periodismo es buscar la verdad?

-Creo que a la mayoría no se les ha olvidado, pero hay muchos intereses, y periodistas que ponen encima de la verdad esos intereses. El periodista debe ser honesto y buscar muchos puntos de vista porque no existe la verdad absoluta.

-Y en mitad de esto, ha cerrado el Museo de la Prensa de Washington. Es una metáfora del periodismo actual...

-La metáfora también está en que se siguen cerrando medios de comunicación, y es triste, pero me da esperanza que todavía siguen en pie muchos periódicos cuando la prensa escrita se da por muerta desde hace 20 años. Está aguantando a muchas embestidas, a las redes sociales... y sigue siendo un referente. Al final, ‘Video Killed the Radio Star’.

-Antes los periódicos nadaban en la abundancia. ¿Cómo ve el futuro?

-Tenemos que diferenciarnos, no hacer todos lo mismo, reinventarnos, ver qué podemos hacer mejor que otros medios. El camino al que ahora se dirige la profesión es a especializarte, a ser diferente a los demás.

-¿Por qué nos creemos esa gran mentira de la crisis del periodismo cuando es una crisis económica?

-Estoy completamente de acuerdo y totalmente en contra de pensar que hay una crisis del periodismo. Ahora mismo el periodismo está más fuerte que nunca porque hay más medios intentando hacer cosas diferentes y estamos innovando, reinventándonos. Estar cerca de la gente de otra manera distinta nos hace ser más fuertes. Esto nos ha hecho ver que no todo el campo son flores y que no nos podemos acomodar.

-Claro, porque se compran menos periódicos que nunca, pero nos leen más que nunca...

-Sí. Nos leen desde muchos ámbitos. Nos ven más que nunca, nos oyen más que nunca, nos leen más que nunca. Y esa es una de las vacunas para mantener el oficio.

-Y al tiempo abren nuevas facultades de Periodismo, como la de Badajoz...

-Tengo sentimientos encontrados con la apertura de esa facultad, y no porque no la crea útil, al contrario. Pero no sé si es el momento más adecuado para abrir una Facultad de Periodismo teniendo una de Comunicación Audiovisual. Quizá debería haber evolucionado de algún modo ese grado de Comunicación Audiovisual para que los alumnos tuvieran una formación más global.

-Una Facultad de Periodismo en una Extremadura despoblada...

-Me entristece. En Cachorilla, por ejemplo, el último niño nació hace 30 años y ahora es el alcalde. Miro a mi pueblo, Salvatierra de los Barros y veo que cuando era niño tenía más de 2.000 habitantes y ahora tiene algo más de 1.600. Va perdiendo población, igual que todos, y te preguntas: ¿Hacia dónde vamos? La población envejece, los compañeros se van fuera de Extremadura, y me da pena, porque nuestra tierra tiene que romper con los complejos. Los extremeños estamos capacitados para hacer mucho más de lo que muchas veces nos hacemos creer ver. ¿Por qué un extremeño tiene que ser inferior a un catalán o a un madrileño, ellos hacen las cosas mejor que nosotros? Estamos capacitados pero a veces somos nosotros los que nos frenamos.

-Pero el problema es que tenemos menos medios que el resto. Granada ya ha inaugurado su AVE, por ejemplo...

-Desde que empecé a hacer noticias en la SER y en Localia estábamos hablando del AVE para el 2010; estamos en 2019 y seguimos sin él. El tren es la sangre que articula todo un país. Tenemos muy buenas comunicaciones por carretera pero muy malas por avión y tren. Y aunque tengamos conexiones por avión, no son buenas del todo, porque a la gente de Cáceres, especialmente del norte, les cae a mucha distancia. Un tren rápido, un AVE, articularía mucho mejor nuestra comunidad autónoma y nos abriría más al resto del país.

-¿Cree que esta será la legislatura del AVE y de la autovía Cáceres-Badajoz?

-Ojalá lo sea, porque son muy necesarias ambas. Estamos hablando de que son las dos únicas capitales de provincia que no están conectadas en España por autovía.

-¿Y para ser un buen periodista en Extremadura hay que ser un periodista comprometido con esta tierra?

-Sí, y en el más amplio sentido de la palabra. No hay que ser comprometido con una parte de Extremadura, sino con toda Extremadura. Para ello debes comprometerte con las ideas regionales, no con las tuyas. Me explico mejor: al final en el periodismo tienes que dar todas las partes, mostrar todas las verdades y no solo la tuya.

-¿Y ahora se va a TeleMadrid?

-Así es. Inicio una nueva etapa muy ilusionante a partir del mes de septiembre. Voy a presentar el informativo de la noche de Tele Madrid, Telenoticias 2, y compartir equipo con magníficos profesionales como María Rey, Lourdes Maldonado o Rocío Delgado.

-¿Qué se siente habiendo sido la cara de la tele extremeña?

-Bueno, he sido una de las caras, no la cara. Esto es un trabajo coral. La verdad es que tengo muchísima suerte de haber estado arropado por unas compañeras y compañeros fantásticos. Y no es decir por decir, es algo que de verdad siento. A todos nos hace ser mejores estar rodeados de gente mejor que nosotros, y no es un tópico.

-¿Y qué siente al marcharse?

-Es una mezcla de sentimientos, de tristeza y de alegría. Estoy abrumado por tantos mensajes de cariño en estos días. Pero no me voy del todo porque desde Madrid voy a seguir intentando hacer Extremadura.

-¿Cuál es la cualidad fundamental que a su juicio ha de tener un director de informativos?

-La honestidad y, sobre todo, el tener un criterio y que no cambie. Si lo haces, todo el mundo te respetará.

-Ahora que se habla tan mal de los políticos, ¿qué le han enseñado?

-Me entristece también que se hable mal de ellos y que esa sea una de las preocupaciones nacionales porque a lo largo de la carrera periodística la mayoría de los que me he encontrado son políticos que tienen muchos conocimientos, que no son ladrones. Los casos de corrupción han hecho generalizar sobre el resto. La mayoría es gente de la que he aprendido.

-Hable del papel de la mujer en la sociedad...

-Se va reconociendo, pero muy lentamente. En el caso de las facultades de Periodismo la mayoría son mujeres, y deberían de tener luego más peso del que tienen en los puestos de responsabilidad. Otro buen ejemplo es la publicación de este periódico de las 500 mujeres que hacen Extremadura. Se acabó eso de la mujer en casa viendo cómo la vida laboral pasa a un segundo plano.

-Y para terminar esta entrevista me quedo con una frase que le leí hace poco: ‘Felicidad es decir felicidades los 365 días del año’...

-En el último año y medio puedo decir que todavía soy más feliz y por eso intento poner a todos los días esa felicidad con la gente que quiero.