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Simón Viola: «El oficio de profesor te permite convivir con jóvenes, un tramo de edad en el que no hay esa manera de mentir que tenemos los adultos»

‘Dejemos las conclusiones para los imbéciles’, lo dijo Baroja y es la mejor receta para afrontar las nuevas etapas: nada de balances, mejor mirar hacia adelante, aunque uno se sienta en el destierro que implica la jubilación, ese segundo tiempo consuntivo que argumentaba Sánchez Ferlosio, en el que todo es posible. Asegura que le falta pasión para ser John Keating, pero lo cierto es que Simón Viola forma parte del selecto club que logró que los alumnos se sintieran fascinados por su profesor. Profesor (La Codosera, Badajoz, 1955)

 

-‘Esos días azules y ese sol de la infancia...’

-Este verso, no lo sabremos nunca, es muy probable que se escribiera fuera de España, bien en Collioure, o bien de camino a Collioure. Salvando muchísimas diferencias es un verso con el que de algún modo me siento identificado porque, en efecto, también me encuentro en un momento de despedida, que va desde un abandono de una ciudad como Don Benito, en la que he vivido 40 años, (una ciudad afable, apacible, confiada y alegre); a un destierro. Y es cierto que este momento de despedida es muy propicio a los balances y a mirar hacia atrás, a tu juventud, a tu infancia. Y también la despedida es muy conmovedora. Me siento así, como en ese tiempo de pérdidas. Es verdad que como le sucede al buen poeta Machado, todo se impregna de una cierta nostalgia. Para compensar, uno recuerda a Baroja, cuando decía aquello de: ‘Dejemos las conclusiones para los imbéciles’. Nada de balances, nada de conclusiones, hay que seguir y mirar hacia adelante.

-‘Sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre ni es juventud...’

-Este par de versos de Miguel Hernández contrastan muchísimo con el anterior y definen lo que es la propia juventud. El comentario que se me ocurre es recordar que mi oficio, probablemente uno de los oficios más hermosos del mundo, tiene como una de las mayores gratificaciones el hecho de que convives con adolescentes y jóvenes, con ese tramo de la edad del ser humano en el que no hay maldad, no hay hipocresía, no hay eufemismos, no hay esa manera de mentir que tenemos los adultos.

-‘Soñar que, cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada...’ ¿Usted se ha sentido alguna vez el profesor John Keating?

-Esa película, ‘El club de los poetas muertos’, se estrenó en 1989, yo ya llevaba 11 años dando clase, y no creo que la viera cuando se estrenó, la vi más tarde, y me conmocionó, naturalmente. Sin embargo, no me identifico con él porque me falta mucha rebeldía y mucha pasión. Pero es cierto, y esto sí me agradaría comentarlo, que nadie, ningún antiguo alumno, me recuerda como profesor de Lengua sino de Literatura, y eso tiene una explicación, y es que la Literatura lleva una carga emocional que la Lengua no tiene. De hecho, uno de los poquísimos elogios que he recibido fue de una alumna, hoy periodista, María del Mar Gómez Fornés, que en la presentación de unos Juegos Florales dijo: ‘Sus clases eran un huerto claro donde madura el limonero’, y me conmovió.

-‘Te observo en mi memoria y digo: por ti la mar ensaya olas y espumas...’ ¿Qué es el amor?

-De todas las pasiones humanas el amor, probablemente, sea la más ingobernable. De hecho es un tema universal de la literatura de todos los tiempos y de todas las culturas. Entiendo que el amor, y probablemente la culpa, nazcan con el Romanticismo, sea una de las pasiones más falseadas por el cine, por la canción, por la publicidad e incluso por la propia poesía, que lo presenta como una emoción eterna, cuando es absolutamente falso. El romanticismo de Espronceda, pero también de Bécquer, de Rosalía, generaliza esa idea del amor como una pasión en la que uno se siente una especie de dueño de la persona, que tiene una semilla nociva, porque esa visión patrimonialista de la persona amada puede que lleve inseminada la semilla del maltrato, y probablemente yo haya contribuido a ese falseamiento del cine o de la música, que está en todos los poetas románticos.

-‘Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de su reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S..., y con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K...’ Cómo nos ha azotado la crisis, eh...

-Pues sí, ciertamente. Y tal vez lo más irritante es que ha castigado más a los sectores que no la provocaron, como la sanidad, la dependencia o la educación. En el centro donde trabajo, la crisis ha sido visible especialmente en los tramos no concertados, donde entran en juego el factor económico, y los grupos que ahora están reconstruyéndose bajaron muchísimo de número de alumnos.

-‘Los pueblos son libros. Las ciudades, periódicos mentirosos’. ¿Qué ha cambiado desde la España de Lorca?

-España es otro país que el de los años 20 y 30, por fortuna. De ese tramo nos queda la poesía de Lorca, de Salinas, de Cernuda... Nos queda una aportación valiosísima, pero todo lo demás ha cambiado y lo ha hecho para bien. Por ejemplo, pensemos en la concepción y el tratamiento que se le ha dado a la homosexualidad, ya que menciona a Lorca. Aunque sigue existiendo la homofobia pero la situación, afortunadamente, ha cambiado por completo. Somos más civilizados, más dialogantes.

-‘El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho’. ¿Por qué no leemos?

-Si comparo a los jóvenes de hoy con los de mi adolescencia, hay una diferencia fundamental, y es que para mí, con 10 o 12 años, la lectura formaba parte del ocio, y no me refiero a ‘El Quijote’, me refiero al ‘Capitán Trueno’, al ‘Jabato’, a los cómics, pero así es como me inicié como lector. Eso ha cambiado y la lectura forma parte de los deberes escolares. El ocio está protagonizado por lo audiovisual. Los jóvenes ya perciben la lectura como una tarea académica y forzada, y a eso probablemente yo haya contribuido también con la moda obligada, por otro lado, de las lecturas obligatorias en clase. Recuerdo disparates como obligar a leer ‘La Celestina’ a alumnos de 15 o 16 años. Eso, sencillamente, es la manera más rápida de alejar a un joven de la lectura. Los profesores de Literatura, queriendo hacerlo bien, hemos contribuido a esa huida de la lectura.

-‘La vida en tiempo se vive, tu eternidad es ahora, porque luego, no habrá tiempo para nada’ ¿Dios existe?

-No lo sé, quiero creer que sí. Y utilizo la frase en sus dos sentidos. De un lado quiero decir que tal vez sí y, de otro lado, quiero decir que deseo creer que sí. Quizá la posición más inteligente sobre este tema que abordamos se lo leí en cierta ocasión a un político de UCD que se llamó Javier Ruipérez, que fue capturado por ETA, cuando dijo: ‘La ciencia no confirma ni desmiente la existencia de Dios, camino sobre el filo de una navaja, pero precisamente eso es lo que garantiza mi libertad de elección’.

-‘Me marché con el puño cerrado... Vuelvo con la mano abierta...’ Qué poco han aprendido los políticos de hoy del exilio...

-Sí. Es decepcionante. Tal vez el fenómeno más sorprendente de la vida política es que cuando un político adquiere un cierto nivel de solvencia es sustituido por otro más joven, ¿cómo es posible que la clase política prescinda de la experiencia de personas mayores de 50 años? Si miras a tu alrededor, todos ellos son jovencísimos, todos parecen apresurados, todos parecen pasados de revoluciones y todos vienen con la idea de demoler lo anterior. Personalmente no siento demasiada simpatía por la clase política en general.

-‘La libertad como un antiguo espejo roto en la luz, se multiplica más; y cada vez que un trozo da un reflejo el tiempo nuevo le repite al viejo: ni un paso atrás’ ¿En un colegio católico se puede ser un profesor libre?

-Sí. Lo he sido y me he sentido libre. Creo recordar que en cierta ocasión me vetaron una lectura, y no estoy seguro de que lo hicieran. Fue ‘Requiem por un campesino español’, de Sender, donde un sacerdote denuncia al protagonista, Paco el del Molino, y eso ocasiona su encarcelamiento. Mi práctica profesional nunca ha chocado con el ideario, me ha bastado con hablar en casa de Lengua y Literatura, y no de otras cosas. Por lo demás, este curso pasado, mi último curso académico, mis alumnos de 4º de ESO han leído ‘San Manuel Bueno, mártir’, donde Unamuno confiesa su agnosticismo. Unamuno es el rey de las paradojas, y una paradoja más es que sus libros aparecieran en el índice de libros prohibidos y fueran los más leídos en los seminarios españoles. Curiosamente un sacerdote claretiano cuando se enteró de que los de 4º leían ese libro, me dijo: ‘Yo hice el trabajo de grado sobre esa novela, ¿quieres que les hable de ello?’. En ese ambiente me he movido.

-‘¿Por qué tan terca, tan fiel memoria me ha dado el cielo?’. Mujeres que lucharon para que el feminismo sea una causa justa y necesaria...

-Esos versos son de Rosalía de Castro y creo que es una cita muy oportuna porque, en efecto, es de las primeras escritoras que consigue penetrar en un territorio básicamente masculino, incluso podría mencionarse del mismo periodo histórico a nuestra Carolina Coronado, la cual confiesa que se sintió muy molesta cuando publicó su primer poemario y recibió cartas de mujeres que le reprochaban no que escribiera mal, sino que no atendiera a sus hijos y a su marido, lo cual quiere decir que el machismo no es solo cosa de hombres sino de hombres y de mujeres machistas; eso de un lado; de otro, yo me he movido en un ámbito donde si la igualdad entre hombre y mujer si no es del todo completa, se aproxima mucho. En la educación no hay una diferencia sustancial de tratamiento entre profesores y profesoras, no he tratado de un modo distinto a alumnos y alumnas, incluso en la literatura la mujer ha conseguido una plena igualdad, leen más que los hombres, publican y tienen las mismas oportunidades de publicar. Sé que hay otros ámbitos laborales donde esa igualdad no ha llegado. Pero en mi caso siempre he tenido a mujeres compañeras como jefas en un plano de absoluta igualdad.

-‘No hay un sauce en la calle Mayor para Penélope’. ¿Qué opina de la sentencia de ‘La Manada’?

-Sobre esto me resulta difícil dar una opinión que sea personal. Hay un delito escalofriante, una condena finalmente dura y justa y en tercer lugar una deriva de los medios de comunicación absolutamente disparatada en el tratamiento de la noticia.

-‘Se nos enseñan muchas cosas, menos a pensar ni a vivir’. Ni Giner de los Ríos logró suprimir los exámenes de la escuela pública ni somos capaces de implantar un único examen de Selectividad en España...

-Sobre lo primero, tengo mis dudas. Entiendo que los exámenes orales y escritos son una herramienta de extraordinaria importancia porque dan una enorme cantidad de información sobre el alumno, y en todo caso, esos procedimientos, los exámenes, no invalidan cualquier otro que pueda ir con ellos. Sobre la Selectividad, los chicos han dado razones contundentes para que se haga un único examen de Selectividad en toda España. Qué mayor argumento hay para que eso se haga ya mismo, para el curso que viene.

-‘Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás’. ¿Qué es la jubilación?

-Todavía no lo sé bien, de hecho me jubilo en septiembre aunque empiezo a ejercerla ya. Hay una cita de Sánchez Ferlosio en la que distingue dos concepciones del tiempo, el tiempo adquisitivo es el tuyo, en el que cada instante tiene sentido en el siguiente, en el que se vive con una meta, con un proyecto, los instantes se suman. Y luego hay, dice él, el tiempo consuntivo, que es el que se consume, es un tiempo sin finalidad. El primer tiempo sería el del ejecutivo que va tarde a una reunión y dice: ‘Ya son las 11’. El consuntivo es el del jubilado sentado en el parque, que dice: ‘Todavía no son ni las 11’. Y añade, y esto es lo que más me sorprende: ‘La felicidad solo es posible en esa segunda concepción del tiempo’. Espero que lleve razón y espero comprobarlo.

-‘Porque aún quedan seres capaces de regalarnos una palabra de aliento que nos rescate del caos’. Clara Costa Rica y su poema sobre el acoso escolar. ¿Cómo prevenir esa plaga?

-Con una vigilancia constante, constante. Hay que entender que el acoso escolar es muy sibilino, y no se ve, no se percibe. Incluso cuando tú eres no solo el profesor sino el tutor del grupo hay una barrera infranqueable que no te permite ver los problemas de convivencia que hay en el grupo. La solución es personal, horas de dedicación y vigilancia, porque el daño que un acosado puede recibir es irreparable en la mayoría de los casos.

-‘La utilidad de los libros es que inspiran y ayudan al hombre para entender y descifrar su propio corazón’, ¿cómo prevenir el absentismo escolar?

-Colaborando con instituciones municipales, por ejemplo, de las consejerías de Servicios Sociales, manteniendo una relación íntima y estrecha con los padres.

-‘La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos’. ¿Por qué el modelo educativo portugués junto al de Finlandia triunfan?

-No tengo conocimientos suficientes para comparar nuestro sistema educativo con los suyos, pero no soy nada pesimista. Entiendo que el sistema en el que nos movemos funciona razonablemente bien. Creo que los jóvenes que salen de todas las facultades tienen unos niveles de aprendizaje completamente dignos. Y esas otras clasificaciones de universidades en que España no ocupa ninguno de los 200 primeros puestos incluso me llega a irritar, porque vale que en Estados Unidos existan mejores Facultades de Química que en España, pero las facultades de Filosofía, de Lenguas Clásicas y Filología Hispánica a mí nadie me va a convencer de que están en Estados Unidos; están en Europa, y entre ellas en España. Así que ese tipo de baremaciones las leo con bastante escepticismo.

-‘Buscad leyendo y hallaréis meditando’. Sin embargo se potencian la tecnología y la ciencia frente a las letras...

-Es rigurosamente cierto, y hemos sido víctimas de un montón de planes de estudio. Cada ministro de Educación venía con su proyecto debajo del brazo, tarareando su canción, y en cada uno de esos proyectos las ciencias iban, digamos, que robando terreno a las letras. Las víctimas han sido el Latín y el Griego; en mi centro no se imparten desde hace ya 20 o 25 años, y en el caso de la Literatura pues también ha pasado de ser una asignatura secundaria respecto de la Lengua, en la que los profesores cuando tenemos que elegir sacrificamos siempre la Literatura; es un proceso que espero no se acentúe, sinceramente.

-‘Porque semos asina, semos pardos, del coló de la tierra, los nietos de los machos que otros días triunfaron en América’. Terminamos la entrevista: Ay, Extremadura, tierra de conquistadores sin trenes que conquisten...

-Es una monumental muestra de desidia política. El tren que recorre el trayecto Don Benito-Badajoz tarda lo mismo que cuando yo hice el viaje de novios hace 30 años (risas). El tren acabó no siendo rentable porque nadie elegía esa opción. De hecho, los escritores que nos visitan en el Aula Literaria Guadiana, que codirijo desde octubre del 2012, son muy reacios a viajar en autobús y muchísimos no tienen coche propio: prefieren el tren, hasta que viajan a Extremadura y entonces cambian por completo de opinión.