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Niño Índigo: «Nos están haciendo pobres en tiempo para no dejarnos disfrutar de la vida ni hacernos grandes, libres y fuertes»

En el lugar que habita pasan vientos y atardeceres llenos de luz, hay una hamaca frente a un encinar y la guitarra con la que soñó desde niño cuando vio aquel videoclip de Bruce Springsteen. En su corazón hubo revoluciones y algunos zarpazos que le hicieron despertar. El cantante Julio César Fuentes se hace llamar Niño Índigo, como aquellos pequeños héroes de los 70 que lograron convertir en honestidad su rebeldía. Cantante (Cáceres, 1972)

 

-La semana pasada entrevistamos a Mercedes Murias, presidenta de Mensajeros de la Paz Extremadura, que le plantea esta pregunta: «¿Alguna vez se ha sentido una persona discapacitada, y si se ha sentido, cómo lo ha solucionado?»

-Cada vez que he tenido algún problema de salud y no he podido realizar mis labores sencillas me he dado cuenta de la importancia que tiene tener todas tus capacidades. Ahí sientes esa empatía con esas personas. ¿Y cómo lo solucionas?, siendo consciente de lo importante que es tener salud.

-Los niños índigo se multiplicaron a partir de los años 70 y 80 -cuando fueron un verdadero boom-. Estos chicos, que ahora son adultos, abrieron el camino con su temperamento auténtico. Ya de pequeños no soportaban la manipulación ni la deshonestidad y rechazaban la autoridad creada a través de la culpa o el temor. Eso los transformaba en verdaderos rebeldes. Usted se hace llamar Niño Índigo, ¿por qué?...

-Cuando estaba buscando un nombre para este proyecto, lei un libro del escritor mexicano Gabriel Sánchez, que hablaba sobre los niños índigo. Mientras duró la lectura de ese libro ocurrieron muchas cosas y me sentí muy identificado con experiencias que me habían ocurrido desde pequeño. En el momento que buscaba ese nombre, como un inicio al proyecto tanto artístico como personal, estaba pasando por una época en la que ocurrían muchas cosas en mi vida, entre ellas algunos traumas que me ayudaron un poquito a dar ese empujón y a despertar.

-¿Cuáles fueron esos traumas?

-Cosas como la muerte de mi padre, de un hermano, cosas que realmente te hacen clic, te paras a pensar qué sentido tiene tu vida, lo que haces. Le damos demasiado importancia a todo y nos olvidamos de nosotros. Entonces ese tipo de traumas, por llamarlos de algún modo, fueron los que me despertaron del todo, o sea, me devolvieron a mi estado natural, que es el suyo y el de todos, lo que pasa es que creo, humildemente, que no nos damos cuenta. Y yo a partir de ese momento tuve un despertar y mi vida fue cambiando, cambiando y cambiando hasta el día de hoy, tratando de ser súper sincero.

-A 14 años vio por primera vez un videoclip de Bruce Springsteen, ‘Dancing in the Dark’, y se quedó tan fascinado que solo soñaba con tener una guitarra eléctrica. Al final, cumplió su sueño...

-Sí, (risas). Lo que sentí fue tan fuerte que, buahhh, son cosas que no se te olvidan nunca. Nunca se te olvida ese deseo que sentiste de estar donde estaba ese tipo, con la guitarra colgada atrás. No sé si le ha pasado alguna vez, pero son hechos puntuales que cuando ves algo y eres tan pequeño y te impresiona tanto, sientes un deseo irrefrenable de tenerlo, de vivirlo, y eso pasó con ese videoclip de Springsteen. Si es verdad, lo vi, me quedé tan flipado que yo quería ser protagonista de esa situación.

-Entonces se hizo cantante. ‘Quien fuera viento’, ‘La tormenta’, ‘Tu vestido verde’... son algunas de sus composiciones discográficas. Ahora regresa con ‘Introspectiva Live Session’, ¿puede hablar de este trabajo?

-Lo considero realmente mi primer trabajo. Lo demás era un coqueteo y una búsqueda de un no sé qué, pero ‘Introspectiva’ no tiene búsqueda, solo tiene encuentros, por eso es lo más sincero, lo que yo siento más auténtico, personal, musical, a todos los niveles y en todos los sentidos.

-¿Qué es la introspección?

-Mirar hacia dentro y escuchar en silencio, incluso en un lugar lleno de ruidos cualquier cosa que sucede dentro y fuera de ti. Y tomar cartas en el asunto; si hay algún tipo de conflicto ahí dentro, tratar de solucionarlo con la mayor sinceridad posible, creo que lo deberíamos hacer todos.

-¿Y qué ha visto mirándose?

-He visto mucha calma, mucho encuentro y mucha luz, en general mucha luz, aunque haya problemas, aunque haya cosas que no son agradables, aunque haya desgracias dentro y fuera del mundo de uno, pero la luz es tan importante que quizá me he focalizado en ir hacia esa luz y es lo que he visto, es lo que he encontrado.

-Es cantautor en un mundo donde solo triunfa la radio fórmula...

-Cantautor es cualquiera que escribe y que interpreta sus canciones, nunca me ha gustado que me tilden de esto o de lo otro, tampoco es que me desagrade, que me da igual en cierto modo, pero no me considero ni un cantautor, ni un cantante pop, ni indie ni folk, hago canciones para sacar mis emociones y expresarlas, y luego los demás son los que te etiquetan en un sitio u otro porque hay gente que necesita ordenarlo y etiquetarlo todo.

-Usted le canta al amor. No sé si la traición de un amigo da más miedo que una ruptura sentimental...

-Bueno, todo lo que te hace sentir mal es doloroso, pero detrás de ese dolor hay luz. Cuando entiendes que las cosas pasan y suceden por las razones que sean y porque algo mejor está por venir, ese dolor desaparece. Aferrarse al dolor de una ruptura es un hecho más, hay tantas cosas que pasan en la vida, que hay que darle la importancia justa y necesaria por mucho que creamos que estamos sufriendo, porque al final ese sufrimiento nos lo autoinfligimos.

-Más allá del amor hay otros miedos que marcan la sociedad de hoy. Uno es la desconfianza en la clase política. Ha dicho usted en su muro de facebook que «los jueces aplican las leyes que los políticos no son capaces de cambiar para adecuarlas a una sociedad abierta, con ganas de cambiar lo rancio que nos sigue impregnando en este siglo XXI». ¿Qué debe ser, según usted, la política?

-Una herramienta que haga la vida de las personas mejor, con honestidad y con sinceridad. Un político debe ser ante todo un buen gestor y un gestor lo más justo posible, que es lo más difícil en esta sociedad, ser justo o tener ese sentido de la justicia que puede tirar a un lado o a otro, pero la política en definitiva debe ser una herramienta para que nuestra vida sea mejor, más agradable, más confortable, más justa, más llevadera, más solidaria, eso debería ser la política; creo que estamos muy alejados de ello.

-Una política que, por cierto, ha cambiado España en muy poco tiempo ¿cómo ve al nuevo gobierno?

-Si le soy sincero, no tengo ni idea, tuve una etapa de mi vida, la más joven, hasta los 25-26 años, en la que fui muy crítico y muy revolucionario. Pero con aquel despertar del que le hablé antes me di cuenta de que a mí me envenenaba ser tan crítico, me hacía sentir cosas negativas por dentro, hacer sentir cosas negativas hacia otras personas que pensaban diferente o que veían la vida de un modo distinto. Respecto a la pregunta, no creo que transforme de una manera muy significativa nuestra sociedad un gobierno u otro porque creo que ellos son marionetas.

-Bien, hilando con su escepticismo sí que me gustaría preguntarle, como músico que es, qué le parece la dimisión de Maxim Huerta como ministro de Cultura después de saberse que usó una empresa para defraudar a Hacienda entre 2006 y 2008. Ha sido el ministro más efímero de la historia de la Democracia...

-Sinceramente, estoy cansado de este juego político. Un juego sucio, lleno de egos y luchas por desacreditar al contrario. Queremos al frente de las instituciones a personas que se preocupen de las personas. Personas honestas, limpias, empáticas, buenos gestores, no fundamentalmente personajes populares que ayudan a sumar votos. Espero que elijan lo mejor, porque lo mejor es lo que todos merecemos. Yo abogo por la elección conjunta de Faemino y Cansado como responsables del Ministerio de Cultura, ya que el humor nos salva de tanto cansino. (risas).

-Los políticos tienen que hacer cosas para que la cultura mejore, ¿a su juicio cuáles son?

-Sin duda. Muchísimas cosas. La cultura y la educación fundamentalmente. ¿Cuáles son? darle mucha cultura al pueblo. Antes hablaba usted de las radio fórmulas, pues si lo extrapolas a todo el plano cultural, todo son radio fórmulas o fórmulas no sé qué para que consumamos rápido y sin una capacidad de pensamiento profundo. El pueblo necesita eso, capacidad de análisis profundo.

-¿En este país hasta que los jubilados y las mujeres no han salido a la calle todo era un desastre?

-Aquí hasta el último día todo el mundo tiene derecho a reivindicar lo que quiera, por lo tanto me parece muy justo. Creemos que somos una sociedad moderna, pero nos queda un camino enorme por recorrer para sentir esa igualdad entre hombres y mujeres, o para que los jubilados tengan unas pensiones dignas.

-¿Usted cree en Dios?

-Como tal, no. Ahora, si hablamos del concepto Dios nos podemos tirar horas y días hablando.

-¿Y cree en el Rey?

-No, tampoco. Ahí soy bastante tajante.

-¿Qué es un cantautor, no sé si es una figura del pasado, un tío triste en la esquina de un bar o alguien que hace canciones que también pueden escucharse en el gimnasio?

-(Risas). Es una pregunta bastante interesante. Un cantautor es cualquier persona que escribe e interpreta sus canciones. Para mí un cantautor no tiene que tener una temática concreta, es cierto que al cantautor siempre se le ha etiquetado teniendo en cuenta el cliché de los años 70, que era la canción protesta, sobre todo a nivel político. Eso está bien. Creo que el cantautor de hoy en día es un hombre o una mujer sensible, que escribe sobre sus sensaciones, emociones, inquietudes políticas, personales o de cualquier otro tipo. No lo etiquetaría en ningún lugar determinado.

-¿Y cree que es fácil llegar al éxito haciendo canciones desde lo político y lo social?

-En esta pregunta trataría de aclarar qué es el éxito, si el éxito es ser muy popular, pues no.

-¿Y qué es según usted el éxito?

-Sentirte en paz contigo mismo, sentir que lo que haces es sincero y honesto y creo que así, cuando tú lo muestras a los demás, tiene que llegar, aunque esos demás sean 10, 100, 1.000, los que sean, pero si hay honestidad, creo que llega.

-Y lo suyo es éxito, porque es autodidacta, es producto artesanal...

-Trato de ser sincero y muy honesto con lo que hago, que no siempre lo he sido, ahora creo que sí, ahora siento esa paz, esa tranquilidad de no tener ansiedad por llegar a ningún sitio determinado, simplemente hacer el día a día y ya está.

-En España luchamos una vez por la democracia, después por el Estatuto de Autonomía. ¿Por qué cosas luchamos ahora?

-Creo que ni lo sabemos realmente, porque se lucha por muchas cosas, en general. Pienso que nos perdemos un poco en tanta lucha y nos olvidamos de nosotros mismos como individuos para hacernos más libres, más poderosos individualmente. Pienso que así la sociedad a nivel colectivo sería más fuerte. Si el individuo es fuerte, la sociedad también sería más fuerte.

-Han condenado a prisión a unos raperos por ensalzar al Grapo, una banda terrorista que ya no existe. ¿Qué opina de la Ley Mordaza?

-Todo lo que ofenda a cualquier estamento del poder siempre suele traer consecuencias. Todo es bastante hipócrita porque hay otras personas más loables que también lo critican o lo dicen de algún modo más sutil y la ley no cae sobre ellos. Pero sobre un pobrecito que no tiene ningún tipo de poder la ley cae sin ningún tipo de miramientos.

-Y eso, a su juicio, es malo...

-Sí, es malo, muy malo. Creo que es cierto que a lo mejor perdemos la pizca de respeto que hay que tener, incluso a la hora de criticar. Creo que podemos criticar, y debemos criticar, pero quizá hay que mantener un cierto decoro y respeto a la hora de hacerlo. No estoy diciendo que esos chicos no lo hagan, porque si lo han hecho, lo han hecho como saben, es que no todo el mundo se expresa de la misma manera, cada uno habla como puede o como sabe.

-¿Ha pensado alguna vez en dejar la música?

-Nunca. Con la edad que tenga, 80, 90, 47 si duro solo hasta el siguiente año, yo estaré siempre haciendo canciones, escribiendo canciones, poemas o lo que surja.

-Vive en Vegaviana y le gusta contar lo que pasa a su alrededor...

-Sí.

-¿Y qué pasa a su alrededor?

-Allí en aquella zona, en Vegaviana, pasan vientos que calman, pasan atardeceres alucinantes, dignos de paisajes africanos. Según sales de mi casa, a la derecha, hay un encinar, y cuando cae el sol es para quedarte extasiado allí directamente, sentado en una hamaquita. Ese tipo de cosas pasan a mi alrededor.

-Y frente a eso está la sociedad que nos está robando el derecho al tiempo libre...

-Si porque nosotros dejamos que nos lo roben. Porque volviendo al inicio de esta entrevista, cuando hablábamos de la conciencia y de la recuperación de la conciencia, es que no somos conscientes de cómo entregamos todo, nuestros derechos, nuestro tiempo, todo en general, y el tiempo es tan importante que creo que ahora somos pobres en tiempo, ya no del dinero solo. Nos están haciendo pobres en tiempo, que no tengamos tiempo para pensar prácticamente, que estemos tan metidos en una vorágine de información, de muchísimas cosas, que no nos da tiempo a pensar en nosotros, en disfrutar de la vida, en hacernos grandes, libres, fuertes... el tiempo es imprescindible para esto.

-¿No cree que con la irrupción de las redes sociales tenemos demasiada capacidad para ofendernos, que tenemos la piel muy fina y que eso se trasluce también en nuestra forma de comportarnos con los demás?

-Claro, pero ese dicho de que nadie te ofende si tú no quieres es muy cierto. Tú a mí me puedes ofender todo lo que quieras pero está en mí sentirme ofendido o no. Quizá el problema lo tenga yo al sentirme ofendido, por la razón que sea. Todos deberíamos nirar un poco eso, por qué nos sentimos ofendidos.