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Somos de Mérida

Educar desde la inclusión

El colegio Suárez Somonte pone en marcha iniciativas educativas con el objetivo de favorecer la integración real de todos los alumnos del centro, como la colocación de pelotas de pádel en las patas de las mesas y sillas para que no hagan ruido al moverlas

 

Aula de primer curso de Primaria que cuenta con pelotas de pádel en las patas de las sillas y mesas para evitar ruido al moverlas. - EL PERIÓDICO

Murales lúdicos en el patio del colegio Suárez Somonte. - EL PERIÓDICO

La educación es cosa de todos y para todos. Por ello, el colegio Suárez Somonte ha puesto en marcha dos iniciativas que favorecen la inclusión de todos los alumnos con necesidades educativas especiales del centro. La primera de ellas surge de la profesora Sheila Ramos, tutora de primer curso de Primaria, que se ha propuesto poner fin al ruido que producen sus alumnos cuando mueven las mesas y sillas. «En mi clase hay un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y una niña con parálisis cerebral. Cuando había mucho ruido se ponían nerviosos, así que busqué información y vi que en otros colegios habían puesto pelotas en las patas del mobiliario», explica.

La maestra trasladó esta idea a la dirección del centro, que no dudó en dar luz verde a la propuesta, y se pusieron en contaco con el club deportivo pádel Mérida, que les ha facilitado unas 250 pelotas. De esta forma, ya cuentan con un aula incluisva sin ruido y la idea es ampliar esta iniciativa a otras estancias de cara al segundo trimestre. «La verdad es que los resultados se notan muchísimo, además los alumnos están más tranquilos y se trabaja mejor», sostiene Ramos.

Otra de las iniciativas que está llevando a cabo el centro, junto con la Escuela de Arte y Diseño de Mérida, se denomina ‘Patios dinámicos e inclusivos’. El maestro de Educación Física Javier Casares es el coordinador de este proyecto de innovación educativa que se ha presentado como propuesta a la Consejería de Educación y Empleo, aunque por el momento no se ha pronunciado. «Un grupo de estudiantes de la escuela de arte acude al centro por las tardes para pintar murales lúdicos con juegos que permitan desarrollar las habilidades sociales de los niños durante el recreo, para que no siempre estén jugando al fútbol o sentados sin hacer nada», señala Casares.

A través de este proyecto, se busca a su vez desarrollar una metodología creativa e innovadora como es el aprendizaje servicio, que consiste en aprender ofreciendo un servicio. «Los alumnos de la escuela de arte están aprendiendo a desarrollar murales lúdicos pintando en el suelo y a la vez están ofreciendo un servicio a los alumnos del Suárez Somonte, que se podrán aprovechar de los murales jugando en el recreo», destaca el maestro.

Casares está formando a los alumnos voluntarios de sexto de Primaria que se han ofrecido como dinamizadores lúdicos, ya que «van a ser los encargados de dirigir a los diferentes cursos en los juegos durante los 30 minutos que dura el recreo». La idea es elaborar una planificación para distruibuir los juegos, ya que tampoco se trata de obligar al alumnado para que juegue todos los días a los mismo. La previsión es que los estudiantes puedan comenzar con esta iniciativa el próximo mes de febrero. En una primera fase se van a desarrollar cinco murales con los siguientes juegos: rayuela, escalera, laberinto, el gusano matemático y el caminante matemático. Asimismo, ya se están elaborando pictogramas para ayudar a la comprensión de estos juegos a todos los alumnos del colegio.

 
 
1 Comentario
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Por juan de la vera 11:29 - 29.12.2019

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Pues si el tiempo del recreo se lo dejaran libre aprenderán a socializar mejor que con estas artes supletorias de la imaginación. Los niños saben jugar, crear mundos y divertirse. Estas cositas son fantasmas de adultos servidos en tazas de progresismo artificial para condicionar a los críos. Las experiencias, a pesar de los animalistas, con los bichos, no con los niños...