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CONSEJOS para los participantes

Antes de comprar un disfraz hay que comprobar su calidad

Los disfraces para niños deben cumplir con la normativa de juguetes. Los de adultos serán ignífugos y deben evitar caretas sobrecargadas

 

Diversión. Máscaras de Carnaval expuestas para su venta en una tienda de disfraces. - EL PERIÓDICO

Redacción AA MONOGRÁFICOS
28/02/2019

con motivo del Carnaval la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes recomienda que antes de comprar un disfraz se debe comparar el producto y elegirlo una vez observada su relación calidad-precio. Esta tarea cada vez resulta más difícil debido a la amplia oferta, que puede variar notablemente en función del lugar de adquisición y su calidad. Por este motivo, el precio de los disfraces puede oscilar entre los 9 y los 80 euros en el caso de los disfraces infantiles, y los 15 y los 150 para los adultos, sin contar los complementos que van desde los 3 euros a los 50 euros.

Los disfraces infantiles (menos de 14 años) deben cumplir con la normativa de juguetes de la Unión Europea para estos productos, que se indica en la etiqueta a través de la marca CE. También deben ser indicados otros datos tales como la edad recomendada para su uso, información sobre el fabricante o responsable del producto y las advertencias de seguridad.

Además, en el momento de la compra, los padres deberían tener en cuenta que el producto no incorpore piezas pequeñas que se puedan desprender y ser ingeridas por el menor, así como prestar atención a puntas o bordes cortantes, a que las máscaras tengan una ventilación adecuada y a que los disfraces carezcan de cordeles en la zona del cuello.

DISFRACES PARA ADULTOS. Deben cumplir con la normativa para prendas textiles, en las que se debe identificar, a través de una etiqueta, nombre, dirección y el NIF del fabricante, comerciante o importador, número de registro industrial en el caso de prendas fabricadas en España y composición del producto.

Para cualquier tipo de disfraz las recomendaciones son evitar la inflamabilidad de capuchas y caretas muy sobrecargadas, así como pelucas con pelo muy largo. Por otra parte, este riesgo se puede evitar con tejidos como el nailon y el poliéster, así como alejando estos productos de fuentes de calor intenso o llamas.

Aunque está claro que cada usuario puede llegar a gastar tanto o tan poco como quiera y que la imaginación, el ingenio y el “reciclaje” son a menudo las opciones más divertidas y económicas, el abanico es amplio. Se pueden encontrar disfraces desde 9 hasta más de 300 euros.