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la tribuna

Imaginación sin límites

 

Elías Molina, con un niño antes de un partido esta temporada. - ANTONIO MARTÍN

Elías Molina
18/04/2019

Tú ya no te vas, ya eres cacereño». Esta frase me la dijo no hace mucho mi amigo en el gimnasio mientras hablábamos de todo menos de fútbol.

«¿Y tú qué haces aquí siendo manchego de nacimiento?»

Esto último me lo preguntó una señora hace apenas un par de semanas mientras trataba de ayudarle con sus problemas de espalda. Mi respuesta fue tan sencilla como: «¿Que qué hago aquí?, muy fácil: ser feliz».

Hace 5 años, cuando el Cacereño ‘me rescata’ de lo peor que le puede pasar a un futbolista como es una lesión grave, en mi caso, de rodilla, no imaginaba que iba a llegar a vivir un momento como éste en una ciudad como ésta. Es el Centenario.

Este acontecimiento sólo se da una vez. Un club sólo cumple 100 años una vez. En temporadas anteriores, recuerdo cuando nos mantuvimos en 2B en una temporada plagada de problemas. En la penúltima jornada lo conseguimos. He vivido 2 playoffs de ascenso imaginando cómo sería regalar ese tan ansiado ascenso a una ciudad, a una gente y a una afición que no merecen tantos vaivenes y que demandan y necesitan una estabilidad institucional del club que lleva el nombre de su ciudad.

Esta temporada sabemos de lo importantísimo y a la vez bonito que sería conseguir el ascenso en el año en el que el club entra en el selecto grupo de los Clubes Centenarios. Sería apoteósico.

Hace poco estuvimos la plantilla al completo junto con los nuevos dirigentes en el Ayuntamiento y desde arriba podía verse la Plaza Mayor desde el balcón. Y, claro, es inevitable que se pase por la mente la idea de: ‘este año va a ser el que lo celebremos y se lo ofrezcamos a nuestra gente desde aquí.’

Sueño con un CP Cacereño ascendiendo y recuperando la categoría de Segunda B. Imagino un equipo asentado en Segunda B. Se necesita una ciudad identificada. Todo esto ya está en proceso y en el vestuario todos lo tenemos grabado a fuego en la cabeza.

Para un cacereño de adopción, como me dicen, seguramente no podré llegar a sentir lo que siente un aficionado que lo ha sentido desde pequeño. Pero en mi caso el ansia por el ascenso, las ganas de que se termine solucionando todo y que el Cacereño cumpla 100 años al 100% estable en todos los aspectos es total.

De materializarse todo, en mi caso, ese sentimiento sería inexplicable. No puedo ni imaginar cómo puede llegar a sentirlo ese aficionado que lleva dentro al CPC desde chico.