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Los orígenes de la festividad

El día grande de los extremeños comenzó a celebrarse hace 33 años aunque hunde sus raíces mucho antes

 

Reconocimientos. Entrega de Medallas de Extremadura en el Teatro Romano de Mérida. - el periódico

Redacción AA MONOGRÁFICOS
08/09/2018

Desde hace más de 35 años, Extremadura existe como comunidad autónoma. No obstante, la Provincia de Extremadura, precedente institucional de la región extremeña, existe como tal desde 1653, año de su deslinde de la Provincia de Salamanca. Tiempo más que suficiente para consolidar una idea de cultura e identidad extremeña sólida basada en hechos y costumbres con un origen común. El extremeño encuentra señas de su identidad moderna mucho antes de pertenecer a la Comunidad Autónoma de Extremadura. Oficialmente, el 20 de marzo de 1907 el papa Pío X reconoció y declaró a la Virgen de Guadalupe como patrona canónica de Extremadura. Este hecho es considerado una de las primeras manifestaciones de ensalzamiento regionalista. Pero, ¿cuál es la leyenda detrás del culto a Santa María de Guadalupe? Los textos recogidos en distintos códices almacenados en el Archivo del Real Monasterio de Guadalupe, remontan el origen de la figura a San Lucas.

La primera imagen de Santa María sería enterrada junto al evangelista, para, tras varios traslados terminar custodiada en Sevilla como regalo al arzobispo San Leandro por parte del papa Gregorio I. Tras la entrada de los árabes en la península, en el año 711, varios clérigos decidieron emigrar y trasladar la figura para esconderla en otro lugar. La Sierra de las Villuercas, en Cáceres, fue el lugar escogido para ello. Allí estuvo oculta durante más de cinco siglos. La leyenda que da lugar a la devoción mariana por la Virgen, cuenta que durante la primera mitad del siglo XIV, en tiempos de Alfonso XI, un vaquero cacereño de nombre Gil Cordero (nombre atribuido por el monje Francisco de San José en 1743) encontró una vaca muerta cerca de unos robledales en el Cerro de Altamira, cerca del río Guadalupe. Cuando disponía su cuchillo para desollar al animal, la Virgen se apareció y le dijó que en aquel lugar se encontraba una imagen suya y que habrían de levantar allí “una iglesia y casa muy notable”. Tras esta aparición los sacerdotes cacereños, movidos por la historia de Gil Cordero, encontraron la figura y levantaron un pequeño altar rudimentario sobre el que pusieron la imagen. La historia y consecuente devoción a la Virgen de Guadalupe, como comenzó a denominarse, fue extendiéndose y el pequeño altar acabó por convertirse en el Santuario del Real Monasterio de Guadalupe. En el monasterio se elabora tradicionalmente un programa de celebraciones litúrgicas dedicadas a la figura de la Virgen, que comienzan el día 31 de agosto y finalizan el 8 de septiembre, Día de Extremadura.

8 de septiembre. Más allá de la relación con la patrona de la región, el Día de Extremadura conmemora las tradiciones y costumbres presentes en la Comunidad Autónoma de Extremadura. El 8 de septiembre de 1985, la popular fiesta de la Virgen de Guadalupe que tradicionalmente reúne peregrinos de numerosos puntos de la península, fue elegida por el Parlamento autonómico como la celebración para representar esta festividad. La razón reside en la devoción que los habitantes de la región han profesado tradicionalmente por la figura de la Virgen, siendo este día, el correspondiente a su nacimiento.

La celebración ha ido ganando popularidad desde que se constituyese como el Día de Extremadura. Desde 1987 hasta el año 1993, solo se realizaba la celebración entre Guadalupe y Trujillo. En esta última localidad, se reunían hasta 100.000 personas cada año para participar en las actividades programadas. Hoy en día, cada ayuntamiento de la región organiza actos de diversa índole. Un programa que gira también, en torno a dos de los atractivos más importantes con los que cuenta la región: la gastronomía y la artesanía. Un ejemplo de ello es la feria del jamón celebrada durante esta jornada en Monesterio.

Hay algunos actos característicos de esta celebración que se repiten cada año. La noche del 7 de septiembre se celebra en el Teatro Romano de Mérida un acto de Entrega de Medallas a personajes reconocidos, donde están presentes las máximas autoridades de la región. El día 8 se celebra una misa conmemorativa en honor a la patrona en la localidad de Guadalupe, y por la tarde, en Puebla de Sancho Pérez se celebra un importante festival taurino.

Cierto es que el Día de Extremadura tiene su historia y está estrechamente ligado a la figura de la Virgen de Guadalupe. No obstante, es, ante todo, un día para poner en valor la rica diversidad de costumbres y valores que conforman la cultura y la identidad extremeña, así como una estupenda oportunidad para conocer algo más de la historia de nuestra región.

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