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A las mujeres de la historia y a nosotras mismas

 

Pilar Blanco-Morales (vicepresidenta de la Junta de Extremadura)
10/03/2019

Se cumplen 108 desde que se celebrara por primera vez el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Desde entonces su conmemoración se ha extendido por todo el mundo, y con ello, nuevos retos y nuevos logros.

En España fue en el año 1975 cuando comenzamos a manifestarnos por esa igualdad de oportunidades de la mujer en la sociedad. Un año de ruptura en nuestra historia. En todos los sentidos. El 8M del año pasado fue un hito histórico. Las españolas salimos a la calle en una movilización sin precedentes, convirtiéndonos así en las abanderadas del feminismo a nivel mundial.

Lo más reconfortante es que cada día son más las personas que se sienten vinculadas a este movimiento. Y no son solo mujeres. Si echamos la vista atrás, las mujeres hemos reivindicado, luchado y exigido derribar aquellos muros con los que nos hemos topado.

A mediados del siglo pasado, tiempos que nos parecen lejanos y en los que muchos ya habíamos nacido, pocas mujeres podían estudiar una carrera, y mucho menos desarrollar una vida profesional. Había quienes al casarse renunciaban a un trabajo. Por no mencionar lo limitado que era el acceso al mundo laboral para la mujer. Y las que se labraban una carrera profesional en un mundo de hombres, eran las mínimas.

Muchas queríamos cambiar eso. Queríamos formarnos, tener nuestro propio estatus, ser madres y ser autónomas. El mundo cambiaba y se lo debíamos a todas las mujeres de la historia y a nosotras mismas.

A finales del siglo XIX, españolas adelantadas a su época pudieron estudiar en la universidad gracias al vacío legal que existía en nuestro país. Concepción Arenal es ejemplo de ello. Asistía a las clases de la Facultad de Derecho disfrazada de hombre hasta que fue descubierta. Ya no pudo matricularse ni realizar exámenes. Tuvo que ser inscrita como oyente durante cuatro años, y al término, fue licenciada sin título.

Su contemporánea Elena Maseras se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona como mujer de pleno derecho, tras una autorización especial del mismísimo rey, Amadeo I de Saboya.

Se habría convertido en la primera médico de España, pero desistió por años de dificultades burocráticas para la obtención del título por ser mujer. No se rindió y estudió Magisterio y fue maestra el resto de su vida.

Siguiendo sus pasos, Dolors Aleu fue la primera española licenciada en Medicina y la segunda en alcanzar el título de doctora en 1882. Ejerció la profesión y tuvo una consulta propia en la Ciudad Condal.

Paradojas del destino, el 8 de marzo de 1910 se publicó la orden firmada por el rey Alfonso XIII, que permitía a todas las mujeres matricularse en la enseñanza oficial y no oficial. Al fin podían inscribirse igual que los hombres en la Enseñanza Superior. Ya no requerían de permisos especiales y podían asistir a clase libremente.

Hasta entonces, menos de cuarenta mujeres habían conseguido licenciarse. Se abrían nuevos caminos, pero no estaba todo logrado.

A partir de este momento, se produce un cambio significativo en la formación universitaria de las españolas y el número de alumnas matriculadas crece significativamente.

Las mujeres comenzaban a estudiar carreras como Filosofía y Letras o Ciencias. Y nuevas profesiones aparecían en el horizonte: administrativas, maestras, bibliotecarias, documentalistas o telegrafistas.

En una época de cambios en nuestro país, y con un pensamiento idealista y transformador, me convertí en licenciada en Derecho. En el año 96, accedí a una cátedra universitaria, pero éramos pocas las que alcanzábamos esa distinción. Al tiempo, me convertí en la primera mujer que ocupaba un cargo de vicerrectora en la Universidad de Extremadura.

Recientemente, se han publicado datos sobre la incidencia de la mujer en la ciencia. Cifras que me han hecho reflexionar.

Las mujeres representan un 39% del total de investigadores que hay en España. Superamos la media de la Unión Europea, donde se sitúa en un 33%. No cabe duda que España es un país a la vanguardia en derechos de la mujer e igualdad. Por ello, debemos sentirnos orgullosos de dónde vivimos, de quiénes somos y adónde vamos.

El feminismo está presente en el corazón del debate político y social. El 8 de marzo de 2019 es otro día histórico para la mujer española. Debemos continuar con la lucha y la visibilidad de la mujer en todos los sectores de la vida y no dar un paso atrás. 

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