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Es decir

El 10-N, sí

 

Daniel Salgado Daniel Salgado
12/11/2019

En estas elecciones no se ha votado a Sánchez porque Sánchez sea líder de los socialistas, sino que quienes han votado a los socialistas lo han hecho para votar a Sánchez, o porque había que votar a Sánchez, más exacto. Por supuesto, el ejemplo vale para los demás, Casado, Iglesias, Rivera, Abascal, cuyos votantes también han primado a sus líderes sobre los propios partidos, aun votando como siempre, no un nombre sino un programa, unas ideas, etc. Pero el ejemplo de Sánchez se entiende mejor porque Sánchez ya practicó esta estrategia electoral del personalismo en las primarias del PSOE, cuando se propuso ser secretario general del partido por encima de los militantes, de los estatutos y hasta del socialismo, si falta hubiera hecho, y con tan buenos resultados, por cierto, que la identificación Sánchez/PSOE, PSOE/Sánchez... Solo a él le interesaban unas elecciones presidenciales, por así decirlo.

Y, a decir verdad, las elecciones del domingo no han sido sino una suerte de elecciones presidenciales, donde parecía que se trataba de elegir un candidato en lugar de una candidatura, un presidente del Gobierno en lugar de un gobierno. Sin partidos (esta simplificación: tres de derecha, tres de izquierda), sin ideologías (esta otra: un bloque de izquierdas, un bloque de derechas), sería difícil encontrar hoy a un votante que diga haber votado a Podemos, por ejemplo, o a la izquierda, en lugar de decir que ha votado a Iglesias. O a un votante que diga haber votado al PP, o a la derecha, en lugar de decir que ha votado a Casado. Durante la campaña, Vox ha sido Abascal, el PSOE ha sido Sánchez, Ciudadanos ha sido Rivera, y así sucesivamente. Ninguno ha sido el partido, sino él mismo. Hasta los lemas electorales eran intercambiables, pues todos valían para todos: si a Vox no le rechinaría «Ahora, España. Ahora, sí» (PSOE), a Podemos no le rechinaría «Por todo lo que nos une» (PP), como tampoco a Ciudadanos le rechinaría «España siempre» (Vox) ni al PSOE le rechinaría «Un Gobierno contigo» (Podemos).

Todo muy raro, sí.

Tan raro como que de unas elecciones presidenciales no salga elegido ningún presidente.

* Funcionario