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Es decir

El adiós de Errejón

 

Daniel Salgado Daniel Salgado
29/01/2019

Es comprensible que Íñigo Errejón se alíe con Manuela Carmena para aspirar a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid, respectivamente.

El poder es el poder. Y en Podemos, si no se es Pablo Iglesias, no se es nada, nadie. Con una excepción: solo si se es la madre de sus hijos. Entonces, sí. De hecho, Irene Montero pasó de ser una diputada más de Podemos a ser además la portavoz del partido en el Congreso (vale, sí, de acuerdo, la «portavoza», qué más da) y a ocupar al lado de Iglesias el sitio que antes ocupaba Errejón, a quien ya no se le ve junto al secretario general, sino un escaño más arriba. Iglesias manda, Iglesias impone, Iglesias decide quién es quién --o quién es qué, mejor-- en Podemos, porque Podemos, en fin, es Iglesias, él y solo él. Tanto es así que solo faltaba este adiós de Errejón para confirmar que, de los miembros fundadores del partido, ya solo queda Iglesias. Sáquense conclusiones.

Es comprensible que Errejón haya decidido abandonar Podemos y renunciar al acta de diputado. Por cierto: en la renuncia al acta de diputado no ha influido la opinión --déjese en opinión-- de Pablo Echenique, que exhortaba a Errejón a dejar su escaño aunque entendía, dijo, «que de algo tiene que vivir hasta mayo». Una apreciación desafortunada, por no decir otra cosa. Pero no se trata de poder, pese a lo dicho. Si Errejón se ha decidido por el proyecto de Carmena, no es por poder, sino por política, por el ejercicio de la política. «No vine para estar en política: vine para hacer política», ha explicado. Exacto: la diferencia entre «estar» o «hacer». Errejón podría haber optado por «estar» en política con solo aceptar la disciplina del partido. No sería el único. En España hay políticos a quienes ni se les conoce, es decir, están en política, así, sin más. Errejón, en cambio, quiere hacer política, un ejercicio que no parece posible mientras Podemos dependa de la voluntad de Iglesias.

Y por más que el partido quiera ahora negociar con Errejón, lo cierto es que Iglesias pretende «una candidatura que aglutine a toda la izquierda madrileña al margen de Errejón», según ha dicho. Rencor se llama esa figura.