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Soliloquios

Adverso internet

 

Juan Jiménez Parra Juan Jiménez Parra
14/01/2019

Recuerdas que cuando te compraste tu primer ordenador, un buen amigo te dejó un libro que se titulaba Windows para torpes del humorista gráfico Antonio Fraguas Forges –cuánto se le echa de menos--. El maestro de la viñeta ideó el libro para que los neófitos informáticos tuvieran un manual elemental y a la vez divertido que les ayudara a entender los entresijos de un ordenador personal. El sistema operativo, la memoria ram, la memoria rom, los megabytes, crear carpetas, editar textos y vídeos, en fin, lo que contiene y ofrece un PC.

Por aquel entonces el sistema operativo con el que funcionaban casi todos los ordenadores era el Windows 95.

Ha llovido mucho desde entonces, y se podría decir que ahora el mundo funciona gracias a los ordenadores. La tecnología informática ha ido sometiendo a la humanidad de tal manera que no hay nada prácticamente que no dependa de un sistema informático. Empezando por un gran operador que controle la energía eléctrica de una gran ciudad, al teléfono móvil que cada uno de los ciudadanos lleva consigo a todas partes. No quieres pensar qué ocurriría si de pronto dejaran de funcionar todos los teléfonos móviles. Cuánto sufrirían algunas personas.

Entre todo este dispendio que nos ofrece la tecnología informática, está internet, con sus redes sociales, su Wikipedia, su Youtube, sus foros, sus descargas, sus compras online, sus páginas porno, sus virus. Sus cosas buenas y sus cosas malas. Se diría que internet es lo mejor que el hombre ha inventado; y quizá lo peor. Dentro de internet está Dios y el diablo, y hay que saber reconocerlos.

Gracias a internet, a cualquiera se le abre una puerta al mundo, un gran abanico de entretenimiento e información. Eso sí, tienes que saber manejarte, navegar, que se dice. Pero hay personas a las que los ordenadores les han llegado tarde, e internet tardísimo. Hombres y mujeres de edad avanzada que difícilmente pueden entender esa nueva tecnología a la que se les empuja.

Por ello habría que parar los pies a algunas empresas que se exceden utilizando internet para ofrecer sus servicios. Por ello y porque utilizan ese recurso tecnológico para ahorrarse otro recurso, el humano.