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La clave

Aquí no hace vacaciones ni Dios

 

BERNAT Gasulla
03/08/2019

Ya lo dijo la vicepresidenta, Carmen Calvo, tras el fiasco de la primera intentona de investidura de Pedro Sánchez. «Agosto será un mes totalmente hábil para el Gobierno». Pero no lo va a ser solo para el Ejecutivo socialista. El líder del PSOE ha decidido alterar también las vacaciones de asociaciones y entidades, la denominada sociedad civil (como si hubiera una sociedad militar), para convocarles a una serie de reuniones con un objetivo principal: recopilar argumentos que supuestamente se incorporarían a un programa con el que presionar a Podemos y conseguir por fin tan deseado Gobierno a la portuguesa. No. No es una receta de la cocina del país de Cristiano Ronaldo. Es una expresión que intenta definir una fórmula política de apoyo a medidas concretas pero sin ocupar sillones en el Ejecutivo.

Esta operación, que podríamos bautizar como pressing Iglesias, comenzó ayer con sendos encuentros del presidente del Gobierno en funciones con asociaciones de igualdad y científicas.

Ante este movimiento, sobre el que el mismo PSOE no oculta su escepticismo, afloran varios interrogantes. ¿Por qué ahora y no durante los meses en los que aparentemente solo se ha hablado de cargos y ministerios? ¿Quién decide qué asociaciones son convocadas? ¿Por qué se supone que la aportación de las entidades sociales debe interpelar solo a Podemos y no a los socialistas, que han ocupado el Gobierno durante más de un año?

La nómina de representantes sociales que posarán para estas postales veraniegas de una negociación podría incluir a afectados por la hipoteca, a Open Arms, a entidades contra la pobreza infantil y a muchas otras que podrían dar ideas que Sánchez no podría utilizar para presionar a Iglesias porque él no las podría asumir.

Ojalá no sea así, pero parece que la operación no es otra cosa que un postureo social para cargar el tan cacareado relato de motivos para no llegar a un acuerdo. Aún hay tiempo, pero cada vez menos. Y, sí, muchos se habrán quedado sin vacaciones este verano. Pero si finalmente se llega sin acuerdo a septiembre se corre el grave riesgo de que el votante de izquierdas se acabe tomando las vacaciones en noviembre.

* Periodista