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Encerado y clarión

Cómo está la ‘cancha’ política

 

Saturnino Acosta Saturnino Acosta
31/01/2019

Vayan acostumbrándose a la terminología deportiva y baloncestística en los debates políticos, porque ahora la moda es poner un medallista en su grupo político.

Desde el mundo del atletismo, Sandra Myers en Salamanca, a Ruth Beitia, aunque a estas alturas haya dejado la política, en Cantabria, al mundo del baloncesto, con Javier Imbroda en Andalucía y Pepu Hernández en Madrid, no en vano Pedro Sánchez jugó en las categorías inferiores del Estudiantes, de ahí que ahora haya echado de menos la «falta personal», abusando de «tiempos muertos», viajando por «la puerta atrás» o «echando balones fuera», sobre todo si es al ayuntamiento o a la comunidad, que no es lo mismo ser MVP que VTC. No es el único caso, los de populares, socialistas o ciudadanos, Podemos también cuenta con Óscar Peñas, medallista de Judo. Visto lo visto no me extrañaría que Vox terminara fichando a Camacho.

En fin, lo cortés no quita lo valiente, y fuera bromas, el haber sido deportista de élite, llegado al caso, solo significa un punto más de plusvalía hacia el candidato o candidata, que ya ha demostrado garantías, sin significar esto que como político sea mejor o peor, aunque en algunos casos es complicado no ser mejor o ser peor que alguno.

Quizás lo que más haya llamado la atención no sea que Pepu Hernández se pase a la política, lo que más llama la atención es cómo. Nombrado por dedo divino como candidato a la alcaldía ni más ni menos que de Madrid.

Flaco favor le ha hecho el dedo ante sus futuros compañeros de partido que también han sentido ese dedo divino pero en el ojo.

El primer paso como entrenador, quiero decir como candidato, será que el equipo le acepte para jugar la final four, sin haber jugado la pretemporada e incorporándose a final de la liga regular. Justo lo que un entrenador no haría, por eso es el político el que ha nombrado al entrenador, porque se ve que de equipos no tiene ni idea, aunque no es el único, a Pablo tampoco parece que le duren mucho.

Decía Jorge Luis Borges, el escritor argentino, «yo propondría que los políticos no fueran personajes públicos», aquí en España se ve que alguno ha debido confundir a Borges con Forges, haciendo justo lo contrario, proponiendo personajes públicos para la política, y si tienen medallas mejor, que es más fácil lucir las de otros que las propias.