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Carta al director

Carta abierta a don Eusebio

 

Ara Palacios Alfonso

Zahínos (Badajoz)
17/05/2019

Don Eusebio, seguro que está de acuerdo en que hay pocos sitios más deprimentes que la sala de espera de un hospital. Máxime si estás en Urgencias. Hace pocos días estuve yo en una, no como enferma, sino como acompañante y,Y como una tiene esta manía de observar a las personas, que digo yo que será a consecuencia de mi afición por las historias, me fijé en una escena que creo que puede servir de ejemplo para poner en valor lo que realmente es importante en la vida.

Pues bien, sacaron a una señora en una camilla con un catéter y el oxígeno puesto. Dicha señora, peinada de peluquería y luciendo ropa de marca, miró para el lado donde se encontraba una familia inmigrante también a la espera. Ellos vestían ropa de mercadillo y calzaban chanclas de las que se usan en la playa, pero los tres—el padre, la madre y el hijo adolescente—charlaban animadamente, e incluso se reían. Supuse que los males por los que se encontraban allí eran leves.

Los llamaron y entraron los tres en la consulta. En ese momento, la señora elegante de la camilla miró para su acompañante y le dijo: “¡Qué envidia me dan, me cambiaría por ellos ahora mismo!” Dese usted cuenta, Eusebio: una señora de buena posición que renunciaría a todo lo que tiene, incluso a la nacionalidad española, por estar sana.

Esa mujer comprendió el valor del dinero frente al de la salud, seguramente, cuando la perdió. Porque el dinero, el trabajo, el progreso, etcétera, no valen para nada si no estás sano. Si tus hijos enferman. Si tus animales mueren. Si no tienes agua para beber. No reniego de toda la minería. La minería ha sido y es un modo de vida para muchas familias en España. Pero la minería en galerías, en la que se utiliza gran cantidad de mano de obra y se destruye y contamina lo mínimo. Lo que aquí estoy denunciando es la macro minería a cielo abierto, que es la expoliación de los recursos naturales de una región, utilizando poca mano de obra y especializada. El sistema consiste en sacar la máxima cantidad de mineral en el menor tiempo posible, con lo cual, se barrenan montañas enteras y se utiliza gran cantidad de agua. Se destruye , se contamina y se mata todo lo vivo. Puede usted informarse en internet. Hay muchas minas así en África y Suramérica, y desde luego los habitantes de los pueblos que están al lado, distan mucho de tener un nivel de vida ni tan siquiera digno. Pues piense usted que además, la mina es de uranio y que amén de la contaminación y la destrucción que conllevaría una mina a cielo abierto, tenemos la contra de que el mineral que están barrenando, es uno de los más nocivos para todos los seres vivos de los alrededores, y si me apura del planeta. Porque de la mina se llevarían una parte de uranio, pero los hijos del uranio, entre ellos el radón, seguirían con nosotros millones de años.

Los tendríamos en el aire, en el agua, en los animales, en las plantas, en la fruta. Toda esta zona sería radiactiva. Todos los habitantes estaríamos en riesgo extremo de contraer enfermedades crónicas respiratorias, de la piel, renales, e incluso cáncer. Y eso sin contar con las aplicaciones del uranio extraído: desde reactores nucleares a temibles bombas atómicas. Como verá usted, todo son ventajas. La macro minería no puede ser—como usted refiere— la puerta de entrada a otras industrias más interesantes. Nosotros queremos que vengan las que elaboren la rica materia prima de la que disponemos en la dehesa. Si vienen esas empresas, aunque somos conscientes de que algo han de contaminar, estaremos encantados. Pero meter primero a la desaprensiva macro minería en la región, es una sinrazón. Si destruyen las paredes nuestra casa, ¿dónde vamos a colgar los cuadros?

Yo creo que su carta es fruto de la desinformación, pero si después de informarse continúa usted pensando lo mismo, y aquí, en Zahínos, abrieran la mina de uranio, me comprometo a dejarle mi casa gratis para que venga a trabajar con su familia porque yo como pueda me llevo a los míos fuera. Por eso, estamos haciendo lo de todo para dar difusión al problema antes de que nos estalle en la cara. Por eso hemos ido a recibir al rey, que no él a nosotros. Como usted bien dice, más que nada, por llamar la atención de los medios. Porque, en esta zona, preferimos seguir siendo pobres, en dinero, se entiende. Y no vamos a permitir que despierten al monstruo del uranio de nuestra tierra, por salud, por valores y por principios, Y es que, don Eusebio, los zahineros, al contrario de Groucho Marx, tenemos unos principios, y si no le gustan, no tenemos otros.